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ERUPCIÓN EN LA PALMA

El volcán de La Palma se ‘despereza’ con un enjambre de 60 pequeños terremotos

Estos eventos sísmicos no reflejan intrusión de magma, sino la liberación de fluidos debido al enfriamiento de la cámara

El volcán de La Palma se desperezó en la tarde del jueves propiciando un enjambre de 60 pequeños terremotos, de los que algunos fueron sentidos muy levemente por la población. No obstante, esta reactivación sísmica no supone una reactivación del volcán, pues, según los investigadores tiene relación con el proceso de enfriamiento de la cámara magmática donde aún corre el magma a más de 1.000 grados de temperatura.

La mayoría de estos eventos sísmicos ocurrieron cerca de la superficie, a entre 1 y 15 kilómetros de profundidad, pero la red del Instituto Geográfico Nacional (IGN) también registró algunos a más profundidad. Sin embargo, tuvieron muy poca intensidad y magnitud, ninguno de ellos superó los 3 mbLg, y la energía desprendida por la mayoría de ellos fue menor de 1 mbLg. Como explicó el Intituto Volcanológico de Canarias en sus redes sociales, estos eventos sísmicos de largo período no reflejan un proceso de intrusión magmática, sino de liberación de fluidos hidrotermales causado por el enfriamiento del reservorio magmático.

De hecho, desde que el volcán se apagó definitivamente –el 13 de diciembre de 2021–, se han sucedido pequeños terremotos en la zona que tienen relación con esta nueva fase post-eruptiva, en la que el volcán se asienta en su nuevo hogar.

Como explica Involcan, muchos de estos eventos no son terremotos, «sino los conocidos como eventos de largo periodo». En este volcán están relacionados con el proceso de desgasificación que tiene su origen en el enfriamiento del magma del reservorio magmático. María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, lo describe como una «fase de asentamiento» del volcán. Esta fase se caracteriza por una sismicidad superficial e intermedia (de 1 a 16 kilómetros) de baja magnitud (entre 1 y 2 mbLg) y «que no está siendo sentida por la población».

Como este enjamabre, de hecho, puede haber muchos más. Y es que los científicos no descartan que el volcán de Cumbre Vieja pueda sufrir reactivaciones sísmicas que pudieran dar lugar a terremotos más fuertes y sentidos así como deformaciones importantes en los próximos años. «Es lo que ocurrió en El Hierro», rememora Blanco. El proceso eruptivo del volcán Tagoro se dio por finalizado en marzo de 2012, y desde entonces «tuvo seis reactivaciones sísmicas», algunas de ellas más intensas incluso que las que tuvo durante la fase eruptiva.

Los científicos siguen monitorizando de cerca el cráter del volcán. Desde que acabó la erupción y se pudieron acercan con cierta seguridad al entorno, el IGN ha desplegado una estación multigas, perfiles verticales para conocer la temperatura en profundidad, líneas de potencial espontáneo con el que medir la corriente que genera el movimiento de los fluidos y una estación meteorológica complementaria. Además, se tiene previsto instalar un magnetómetro con el que se podrá saber si el campo magnético de la zona ha variado y cómo. Esto último tiene un valor eminentemente científico. Por su parte, el Involcan se ha centrado en medir la desgasificación que sufre y en las últimas semanas ha instalado una red sísmica temporal en los alrededores del edificio volcánico para caracterizar la sismicidad cercana el volcán.

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