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Volcán de La Palma

Mirar al volcán de La Palma y esperar

La imagen captada por el fotógrafo de Efe es una metáfora de la relación que mantiene el pueblo palmero con el volcán

La escultura que rinde homenaje al farero en el muelle de Tazacorte y los ríos de lava. | | ÁNGEL MEDINA

Solo unos días después de que la lava comenzara a brotar desde el volcán de la Cumbre Vieja de La Palma, Ángel Medina preparó su equipo fotográfico y partió hacia la Isla Bonita para inmortalizar la magnitud del volcán. Tras largas jornadas de trabajo en las que recorrió la isla en busca de historias que contar a través de su objetivo, se topó con la gran escultura que corona el puerto de Tazacorte. La obra es un homenaje al farero, aunque los vecinos la conocen como Tino, el inglés, y representa a un hombre con las manos cruzadas y que mira hacia el horizonte.

«Había pasado antes por ese punto y aunque no se habían dado las condiciones para poder ver con claridad el volcán desde ahí, ya había encuadrado mentalmente la imagen de la escultura y la lava», recuerda el fotógrafo de la agencia Efe. En ese momento el día estaba despejado y la nube de gases y ceniza permitía ver las bocas abiertas en el cono volcánico y los ríos de lava bajando por la ladera en dirección al litoral. «Aparqué el coche como pude en medio del puerto y me bajé solo para captar esa imagen», relata.

Medina reconoce que fue después de disparar cuando entendió el motivo por el que le había llamado tanto la atención esa combinación de arte y naturaleza. «Me parece una metáfora de la relación del pueblo palmero con el volcán, porque no se puede hacer nada para frenarlo, solo se puede esperar a que decida parar», detalla. La imagen transmite la sensación de que la figura observa expectante y resignada el avance de la lava. Medina apunta que lo único que se puede hacer en esta crisis volcánica es «mirar y esperar». Hay quien lo contempla con odio y otros que disfrutan del espectáculo que brinda la naturaleza.

Una vez pasada la primera semana, destaca, poco trabajo se pudo hacer desde el punto de vista de los fotógrafos profesionales, porque «se cerró todo» y solo se permitía el acceso a la zona de exclusión a los científicos y a los equipos de seguridad y emergencias. A pesar de que los vecinos aceptan que los fotógrafos los acompañen a sus viviendas durante los minutos que están autorizados para retirar enseres o regar sus cultivos, las autoridades no han facilitado que los fotoperiodistas plasmen estas escenas y documenten gráficamente lo que ocurre en la isla.

Ángel Medina

Ángel Medina

Ángel Medina (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) lleva casi 25 años mirando el mundo a través de su objetivo. Dio sus primeros pasos en la fotografía en el colegio y cultivó su pasión por captar imágenes durante sus años en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). En 1997 arrancó su andadura profesional en un periódico económico y en La Tribuna de Canarias para, un año después, ligarse a la agencia Efe. En 2005 ganó el primer premio del I Certamen Regional de Fotografía de Prensa Tenerife, dentro de la VIII Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre, con una serie de imágenes que reflejaban el drama humanitario de la crisis migratoria que afrontaba en ese momento el Archipiélago.

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