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Volcán de La Palma

El aire se hace irrespirable en la mitad oeste de La Palma por el volcán

El viento provoca la concentración de altos niveles de partículas dañinas en el suroeste palmero cuando se cumplen 50 días desde el momento en que el volcán de Tajogaite comenzó a escupir fuego

Rio de lava del volcán de La Palma

Rio de lava del volcán de La Palma I Love the World

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Rio de lava del volcán de La Palma Julio Gutiérrez

El viento sopla en la dirección deseada para que la navegación aérea y la operatividad en el aeropuerto de La Palma sean factibles. Sin embargo, su componente este-noreste, unida a una disminución de la intensidad en la emisión de los gases por el volcán de La Palma, provoca que en la vertiente occidental de la isla la calidad del aire se haya tornado «extremadamente desfavorable», sobre todo en algunos puntos del municipio de Los Llanos de Aridane.

Por eso, desde las cinco de la tarde de este sábado, la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias recomendó a los habitantes del citado municipio, más los de Tazacorte, El Paso, Tijarafe y Puntagorda reducir a las ineludibles sus salidas de casa, sobre todo en el caso de la población más sensible. La mascarilla FFP2 y las gafas vuelven a convertirse en elementos esenciales de la indumentaria de una población que hoy cumple 50 días bajo el azote del volcán de Cumbre Vieja.

La acumulación de ceniza es notable en algunas zonas. | | KIKE RINCÓN

«No», respondió de manera tajante Miguel Ángel Morcuende, director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), cuando fue interrogado sobre la posibilidad de decretar confinamientos de la población. La estrategia de las autoridades al respecto ha girado hacia la concienciación y el fomento de la autorresponsabilidad.

Desde el pasado martes, la estación de medición de Los Llanos detecta una presencia de partículas muy pequeñas, PM10 (de diámetro inferior a 10 micrómetros, unidad de medida que supone la millonésima parte de un metro) que día tras día viene superando los 150 microgramos por cada metro cúbico.

El aire se hace irrespirable en la mitad oeste de la isla

El penacho, la columna de gases que surge del cráter del volcán de La Palma, se veía «muy acostado», señaló Morcuende en la comparecencia diaria posterior a la reunión de los comités científico y técnico del Pevolca. Dos fuerzas colisionan y determinan la dirección de ese humo: la que desde el interior de la tierra lo propulsa y la del viento. Ayer ganaba por goleada la del segundo, que sometía al penacho, no le dejaba elevarse y le obligaba a apuntar de forma continuada al suroeste palmero.

«Hemos cerrado el acceso para la retirada de enseres y limpieza de la ceniza», explicó Morcuende en alusión a esa área de la isla. Menos de tres horas después, el Gobierno canario decidía intensificar la demanda de precauciones y las extendía a la gran mayoría de los núcleos de población de la mitad oeste. Y más aún para quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiopatías, ancianos, niños, embarazadas... Por supuesto, nada de ejercicio físico al aire libre; en casa el máximo posible.

Medio centenar de jornadas acumulan ya los habitantes de la isla bonita con el continuo rugido del volcán como indeseada banda sonora de sus vidas, 50 días en los que la lava ha cubierto 992,4 hectáreas de terreno y ha dañado 2.719 edificaciones –2.587 arrasadas–, según la última actualización, dada a conocer este sábado por el satélite Copernicus.

Números que denotan que, aunque no con la velocidad de la primera semana, el volcán de Cumbre Vieja continúa infligiendo daños materiales: 1,9 hectáreas más que en la última medición y otras siete edificaciones que desaparecen.

El director técnico del Pevolca repasó el número de personas –465– que tras perder sus viviendas permanecen albergadas en sendos hoteles de Fuencaliente y Los Llanos de Aridane, mientras que otras 43 están en centros sociosanitarios. El total de afectados es mucho mayor, ya que no hay modo de medir cuántos palmeros están en casas de amigos o familiares tras perder la suya.

La lava viaja ahora principalmente sobre «la colada primigenia», apuntó Miguel Ángel Morcuende, que detalló que también existe «algún rebose en las coladas números 3 y 11, pero mínimo, prácticamente nada». También la sismicidad se ha reducido con respecto a días pasados. «Continúa en las misma áreas y a la misma profundidad», detalló la portavoz del Comité Científico del Pevolca, Carmen López, quien añadió que el «tremor volcánico sigue en nivel bajo».

La propia experta reveló la existencia de «un episodio de deformación local vertical de al menos 9 centímetros» en la zona de Jedey. El terreno se arrugó, si bien López también anunció que la corteza había comenzado el camino para volver al estado que presentaba antes. Y aunque las 26.000 toneladas de anhídrido sulfuroso emitidas estén muy lejos de anunciar que la tormenta de fuego amaina, también son muchas menos de las que ha llegado a escupir en un solo día el gigante de piedra palmero.

Numerosos visitantes se concentraron en Tajuya para observar la evolución de la erupción volcánica. | | ELVIRA URQUIJO

Pronto para la ciencia

¿Suficientes datos para pensar que el volcán se está apagando? «A corto plazo no podemos establecer ese escenario que a todos nos gustaría, no hay datos científicos para decir que a corto plazo se vaya a producir eso», enfrió los ánimos Carmen López. Desde el ámbito científico se ha venido insistiendo desde hace 50 días en la imposibilidad de conocer con exactitud cuál va a ser el comportamiento del volcán.

Tanto la portavoz del Comité Científico del Pevolca como el director técnico de dicho organismo insistieron en la ausencia, por el momento, de hechos que puedan traducirse inequívocamente en una marcha atrás definitiva. López condicionó esa certeza a la continuidad sostenida de la reducción de los diferentes valores (gases y sismicidad, principalmente). Y no va en ese sentido el movimiento sísmico de una magnitud de entre 4,6 y 4,7 –a más de 30 kilómetros de profundidad– registrado a las 20.40 horas de ayer tanto en Fuencaliente como en Villa de Mazo.

El volcán y su penacho desde el mirador de Tajuya.

El máximo que concedió la portavoz del Comité Científico del Pevolca, sin apartarse, claro está, de la senda de la tangibilidad, fue recordar que se conocen seis erupciones en La Palma. «Eso es lo que tenemos más cercano. La más larga duró 84 días y la más corta, 24» recordó cuando se le preguntó por alguna pista que pueda indicar el tiempo que aún resta de actividad volcánica. Ahora bien, «no tiene por qué cumplirse, porque la estadística es muy corta». Es decir, ¿pueden superarse los 84 días? No hay ningún dato que permita descartarlo, si bien, en ese caso, La Palma estaría ante el fenómeno eruptivo más prolongado de todos los que se han podido registrar en su territorio desde hace siglos.

En la misma línea se manifestó Vicente Soler, vulcanólogo del Centro Superior de Investigaciones Científicas, que admitió que la comunidad está ante «una encrucijada». El volcán de La Palma ha entrado en una nueva fase, pero nada indica que el final de la erupción esté próximo.

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