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Volcán de La Palma

La erupción del volcán de La Palma ha roto con los patrones marcados por la historia

El volcán que ha emergido en Cumbre Vieja es el de «mayor envergadura» de los últimos 600 años en La Palma y mirar al pasado da pistas para entender el presente y futuro de la isla

Rayos en el volcán de La Palma

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Rayos en el volcán de La Palma Verónica Pavés

La erupción del volcán del macizo de Cumbre Vieja en La Palma es, sin lugar a dudas, la de «mayor impacto» que ha sufrido La Palma en sus últimos 600 años. Lo es por la superficie arrasada por las coladas de lava (un millar de hectáreas), el número de personas movilizadas (7.000 evacuados), el espesor de sus coladas y por los cuantiosos daños que ha generado al principal motor económico de la isla, la agricultura. Con un futuro incierto con respecto a la duración y a la evaluación final de los daños, así como sus consecuencias a medio plazo, conocer el pasado es la llave para encontrar respuestas.

La historia demuestra que la isla jamás se había enfrentado a una crisis volcánica de tal calibre pero, a su vez, la resiliencia mostrada por los palmeros cada vez que el magma de las entrañas de su tierra ha roto el paisaje. Con el conocimiento volcánico de la isla y la monitorización exhaustiva se han podido evitar víctimas mortales y los daños, por el momento, se centran en las infraestructuras del lugar. Ahora solo queda resolver si la recuperación futura seguirá los pasos de la adaptación que los palmeros han mostrado a lo largo de la historia.

La lava anvanza por Tajuya y Tacande Involcan

Ninguna erupción, de las siete que ha sufrido la isla, ha estado tan bien monitorizada como la actual. Tampoco ha habido alguna en la que la población fuera «tan vulnerable» como ahora. En esto redunda la geógrafa de la Universidad de La Laguna (ULL), Carmen Romero. «El área cubierta por la erupción actual no difiere de la que han sepultado otros volcanes de las Islas, pero la población es mucho más vulnerable que hace 100 o 200 años». La isla cuenta hoy en día con un censo de 83.458 habitantes, según los datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC).

Sin embargo, en 1712, cuando sufrió la erupción del Charco –la que había arrasado más superficie hasta el momento–, en la isla vivían poco más de 15.000. En aquel momento abandonaron sus casas ocho personas de la zona que actualmente se conoce como el Remo, y aunque la del Charco es una de las erupciones peor narradas de La Palma, se sabe que apenas hubo daños por esta razón.

Tehuya que, entró en erupción mucho antes, en 1585, cuenta con una descripción mucho más pormenorizada, e incluso, con datos científicos. «Se midió la deformación, los sismos, su comportamiento y hasta el emplazamiento de la columna eruptiva, que llegó hasta La Gomera y Tenerife», explica Romero. De esta erupción surgieron los roques fonolíticos de Jedey, que hoy son más conocidos como Los Campanarios.

Tacande 1430 / 1440, en fucsia sobre el mapa

La desconocida

Esta erupción ocurrió en la zona alta de El Paso, y nunca llegó al mar. Las crónicas resaltan que se ha echado una maldición a la isla y se relaciona con la muerte del hidalgo Guillén Peraza.


Tehuya 1585, 34 días de duración, en violeta sobre el mapa

Datos científicos

La de Tehuya fue la primera erupción con un seguimiento científico. Se midió la deformación, la sismicidad y el desplazamiento de las cenizas. De ella surgieron los roques fonolíticos de Jedey


Martín 1646, 82 días de duración, en azul añil sobre le mapa

Segunda boca

Lo más característico de la erupción de Martín fue que, cuando ya estaba perdiendo fuerza, abrió un nuevo centro emisor en la costa con características hawaianas. La colada creó una isla baja.


San Antonio 1677 / 1678, 66 días de duración, en amarillo sobre el mapa

Más fallecidos

La erupción de San Antonio dejó a su paso cuatro fallecidos. Combinó fases explosivas y efusivas a lo largo de una brecha con diez focos emisores. Muchos cultivos quedaron sepultados.


El Charco 1712, 56 días de duración, en azul sobre el mapa

La más similar

El volcán del Charco es muy similar a la actual. Sus coladas han sido las que han arrasado una mayor superficie, sin embargo, en ella tan solo se tuvo que evacuar a ocho personas.


San Juan 1949, 47 días de duración, en verde sobre el mapa

La más explosiva

La de San Juan es una de las erupciones más fuertes que ha tenido La Palma. Se tuvo que evacuar a 1.000 personas y 100 casas quedaron destruidas. Generó lahares con las primeras lluvias


Teneguía 1971, 24 días de duración, en naranja sobre el mapa

Un espectáculo

El volcán de Teneguía es uno de los que más daño ha hecho, pero no por su impacto sino por que desde entonces el vulcanismo ha sido considerado como poco peligroso y un espectáculo.


Actual 2021, aún no cesa, en rojo sobre el mapa

La más destructiva

La erupción que se está produciendo en Cumbre Vieja es la de mayor envergadura que ha sufrido La Palma. Miles de personas lo han perdido todo.

«Todas las erupciones históricas tienen puntos en común y algo que las particulariza» como la de Tehuya. La más antigua de todas, la de 1430 en Tacande, destruyó uno de los valles más fértiles de la isla y provocó la muerte de muchos habitantes. Fue, además, la única que no llegó al mar. «Esto nos da la pista más importante en la reducción de riesgos», advierte Nerea Martín, geógrafa de la Cátedra de Reducción de Riesgos de Desastres y Ciudades Resilientesde la ULL. «Con estos datos supimos que no solo se debían evacuar los núcleos de población a mayor altura, sino también los de costa». Y es que los investigadores esperaban desde el principio que la colada de lava pudiera cortar las carreteras hacia la costa.

De la investigación se han aprendido la mayor parte de las características de los volcanes de Canarias que hoy se pueden poner en práctica. La lava del volcán actual ha emergido por varios puntos, aunque todos cercanos al punto de emisión principal. De hecho, este pasado viernes se abrió una nueva boca a 500 metros del foco inicial. Aunque las probabilidades de que lo haga mucho más lejos siguen siendo ínfimas, es una de las señales que se están monitorizando de manera continua. No sería el primer volcán en hacerlo, dado que ocurrió en la erupción de Martín de 1646. Este volcán que, como el resto, era fisural y estromboliano, cuando estaba cerca de su final, abrió una segunda boca, más hawaiana, en la costa.

A menudo las consecuencias de esta erupción se confunden con las que dejó el San Antonio en 1677. Durante 66 días el volcán combinó fases explosivas y efusivas, como el actual. La lava se emitió a lo largo de una gran fractura de más de diez bocas y las cenizas se desplazaron hasta Tenerife. Como los habitantes se autoevacuaron –que era la única forma de sobrevivir en aquella época– los daños personales fueron menores. Aún así fallecieron cuatro personas y muchos campos de cultivo quedaron totalmente sepultados.

El área cubierta por la erupción actual es similar a la que han sepultado otros volcanes, pero la población es mucho más vulnerable que hace 100 años

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El problema de las erupciones en el Archipiélago es que se postergan tanto en el tiempo que los canarios acaban por olvidar dónde viven. Durante más de 200 años, y después de la devastación del volcán del Charco, los habitantes de La Palma llegaron a olvidar que la tierra que pisaban nació del fuego, hasta que en 1949 las entrañas de La Palma rugieron con fuerza una vez más. El de San Juan fue el volcán con el mayor índice de explosividad constatado hasta la fecha, con fases de todo tipo (explosivas, efusivas, mixtas, de calma y fumarolianas).

Se tuvo que desalojar a 1.000 personas de sus hogares, y destruyó al menos 100 casas aunque la mayoría (90) debido a los terremotos previos y durante la erupción. En esta erupción se aprendió, además, que hay que esta en alerta tanto durante como después de que el volcán se duerma para siempre. Como narra Romero, «en pocos años se recuperó el tráfico rodado en la zona», pero no se tuvo en cuenta los efectos de las cenizas. «Con las primeras lluvias, se formaron lahares que provocaron la pérdida de ganado y varias víctimas entre los obreros que se encontraban en la zona».

Tras ella, los palmeros, aprendieron a aprovechar la tierra bajo el picón para recuperar sus cultivos. A través de la sorriba, una técnica por la que se rompe el terreno para buscar la mejor tierra bajo el picón, los recuperaron en poco tiempo.

Vendimia bajo el volcán Teneguía La Provincia

La de Teneguía es, para esta geógrafa, la erupción que ha hecho «más daño». No por su impacto en la población, que fue mínima, sino por la percepción que, desde entonces, los canarios han tenido sobre los volcanes. Tuvo el índice de explosividad más bajo, ocurrió en la costa donde apenas se evacuaron a 1.500 personas y casi todas sus coladas corrieron por el malpaís de la erupción de San Antonio.

El vulcanismo histórico demuestra así que el pasado puede ayudar tanto a comprender lo que ocurre en el presente, como a distorsionar la percepción del riesgo. Este nuevo volcán debe servir para preparar al Archipiélago para las erupciones futuras, pero también para recordar a los canarios de donde procede el suelo volcánico que pisan día a día.

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