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ERUPCIÓN EN LA PALMA

Los cultivos, en jaque por el volcán de La Palma

Muchas fincas tiran de estanques o compran agua a terceros para no echar a perder la producción

La ceniza del volcán amenaza los cultivos

La ceniza del volcán amenaza los cultivos Video: Agencia Atlas | Foto: EFE

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La ceniza del volcán amenaza los cultivos Christian Afonso

Las desaladoras comenzaron a funcionar el domingo para regar las plataneras de la costa oeste palmera, pero otras fincas tiraron de sus tanques o compraron agua para sobrevivir estas semanas.

La rotura de tuberías de riego y el cierre de galerías y pozos por el avance de la lava del volcán de Cumbre Vieja ha puesto en jaque durante muchas semanas a grandes extensiones de cultivos en la zona oeste de La Palma, sobre todo al sur de la erupción. Los dueños de estas fincas han tenido que echar mano de las reservas que tenían en sus estanques, si es que tenían, o se han visto obligados a comprar agua a terceros para regar y mantener, aunque sea, las plantas vivas, si bien no podrán producir gran cosa por el estrés que han experimentado desde que estallara la erupción el 19 de septiembre. Una situación que trata de revertirse con la puesta en funcionamiento el domingo de una desaladora en Puerto Naos para abastecer, en principio, a las fincas plataneras de los alrededores.

No obstante, sobre este particular hay opiniones de todo tipo. Algunos agricultores ven con buenos ojos cualquier ayuda que pueda llegarles para poder seguir con sus actividades. Sin embargo, para otros es un parche que se ha buscado de forma precipitada y sin la participación del sector, y del que se desconocen todavía muchos aspectos que necesitan ser aclarados. A otras fincas no llegará esta solución, por lo que tendrán que seguir buscando agua de otras maneras más costosas, lo que hará que mucha gente deje directamente de cuidar sus cultivos. Al final, son muchas las personas afectadas en las inmediaciones del volcán, y es difícil llegar a todas.

Algunos agricultores piensan que la instalación delas desaladorases un parche en el que no se contó con su opinión

Muchas de estas personas tienen que pasar por los controles de acceso a las zonas de exclusión para poder ir a regar sus fincas, siempre acompañados por efectivos de emergencias. Los principales puntos de acceso a estas parcelas más afectadas, sobre todo el del mirador del Charco, en Fuencaliente, y el de San Borondón, en Tazacorte, suelen estar más transitados a primera hora de la mañana, cuando llegan muchos agricultores para atender sus cultivos antes de que el sol apriete. De hecho, los Ayuntamientos también organizan convoyes de hasta 20 vehículos que van juntos a determinadas zonas. Y es que las comunidades de regantes están dando horarios muy precisos para que cada uno de sus usuarios dispongan del agua de riego, con el objetivo de dosificarla.

Tanto Jonathan Reyes como Sara González han podido utilizar sus propios estanques para regar sus cultivos estas semanas. «Antes de que se produjera la rotura de la tubería, pudimos bajar y conseguimos volver a llenar el estanque», explica González, a la que le queda más o menos la mitad de ese agua almacenada, y que empieza a preocuparse por si le termina faltando antes de que el mecanismo de las desaladoras entre en funcionamiento. Por su parte, Reyes tuvo que ir el domingo a vaciar el suyo porque se lo requirieron para verter el agua desalada, precisamente, pero hasta ese momento pudieron seguir atendiendo sus plantas, aunque reduciendo el caudal para ahorrar.

En algunas zonas, se han costeado el agua que han usado: hasta 130 euros por transportar una cuba de 10.000 litros

No han corrido con la misma suerte Jonathan Camacho y otro compañero que tienen terrenos en Las Manchas, en la zona de medianías de Los Llanos de Aridane al sur del volcán. Las conexiones con las galerías de las que disponían para regar sus cultivos, que discurrían por filtración desde El Paso, se han visto afectadas por la lava y hace semanas que no disponen de agua para el riego. Por ello, han tenido que contratar cubas cisterna de 10.000 litros para mantener con vida sus plantas, lo que al principio les costaba unos 200 euros cada una. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el Consejo Insular de Aguas les pone el agua y solo tienen que pagar el transporte, por lo que han reducido ese gasto a unos 130 euros. Pese a todo, tienen claro que «lo poco que había en medianías se va a perder, y ya antes de esto estábamos pasando por una mala racha».

A ellos, por lo que parece, no les llegará el agua de las desaladoras, una de las cuales empezó a funcionar el domingo, porque están en cotas más superiores. Sin embargo, Sara González, que tiene su finca en una zona más próxima a la costa, Las Hoyas, no tiene claro cómo funcionará este método. «Yo no tengo ni idea de nada, no sé cuándo van a dar el agua, no sé cómo harán para compartir después el agua», esgrime para luego añadir que, con la limitación en el uso del líquido vital, en un 60%, se provocará que mucha gente quiera utilizarla desde el principio y se pueda agotar para el resto. Lamenta que, además de llegar «tarde», le va a venir «menos de lo que necesitan las plantas». «Y vamos a ver cuánto nos va a costar ahora este agua, porque no creo que vaya a ser gratis», señala. Pese a todo, defiende Jonathan Reyes, «toda ayuda es bienvenida» si está encaminada a tratar de salvar al plátano, el principal cultivo y uno de los sectores económicos más importantes de La Palma.

Los derrumbes en la carretera de acceso por el sur han provocado que muchas personas no hayan podido regar los terrenos

Para complicar más la situación de los cultivos en la zona al sur de la erupción, ayer el Cabildo palmero cerró temporalmente el acceso a los barrios evacuados por la carretera de Fuencaliente al producirse desprendimientos durante la tarde del domingo, los cuales dejaron atrapados a varios vehículos de emergencias que se encontraban en tareas por las zonas afectadas por la erupción. Ello ha provocado que se interrumpan las actividades de riego y corte de fruta en varias localidades durante varias horas por la mañana.

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