El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió este miércoles 13 de octubre a La Palma para seguir la evolución de la crisis volcánica que sacude la isla desde el pasado 19 de septiembre. Durante su visita, Sánchez pidió a los palmeros “paciencia”, ya que todo parece indicar que el fin de la erupción todavía no está cerca y “no podemos hacer nada hasta que el volcán pare en su actividad”. Aunque se mostró convencido de que se trata de una petición “muy difícil” debido a la gran incertidumbre que afecta a miles de familias de la zona, el presidente insistió en que todas las instituciones están comprometiendo recursos y todavía queda por delante “una tarea ardua de relanzamiento de la isla”.

El presidente del Gobierno asistió a la reunión del Comité Director del Pevolca en la que también estuvieron presentes el presidente canario, Ángel Víctor Torres, y el presidente del Cabildo, Mariano Hernández Zapata. Tras comparecer ante los medios realizó una visita a la Oficina de Ayuda a los Afectados por la erupción ubicada en la Casa Massieu, en Los Llanos de Aridane.

Sánchez recordó que el Ejecutivo central ya ha destinado 10 millones de euros a ayudas directas para la compra de enseres y viviendas y otros 214 millones para abordar la reconstrucción de La Palma, una cuantía que tal y como manifestó todavía no está cerrada pues dependerá de la magnitud total de la erupción y la totalidad de los daños que pueda causar. A estos fondos se suman también los 60 millones de un plan especial de empleo para la isla.

 Además, anunció que el Gobierno central ya ha comenzado a trabajar para estudiar qué líneas de ayudas pueden llegar desde la Unión Europea (UE), dada la magnitud de la catástrofe. “Estamos trabajando contrarreloj entre todas las instituciones para que los palmeros tengan la mayor de las certidumbres y seguridades”, recalcó.

El volcán es hoy más explosivo y expulsa más cenizas Agencia ATLAS / EFE

El presidente Sánchez manifestó que lo primordial continúa siendo salvaguardar las vidas humanas, de las que afortunadamente no hay pérdidas que lamentar. En segundo lugar “atender a lo más urgente que es poder realojar a las personas que lo han perdido todo” y finalmente “abordar la tarea de reconstrucción enorme que tenemos por delante”.

El presidente canario, Ángel Víctor Torres, corroboró que por ahora “no hay indicadores que hagan prever que estemos cerca del final de la erupción” y destacó que el volcán ha emitido 20.000 toneladas de dióxido de azufre en las últimas 24 horas, más que en los días previos.

Hasta que llegue el momento del fin de la erupción, Torres apuntó que las administraciones públicas están poniendo todo de su parte para hacer frente a las necesidades más urgentes, como son la búsqueda de una alternativa habitacional para todos aquellos vecinos que han perdido su casa. “Hoy se culmina la baremación para la entrega de las primeras 18 viviendas”, señaló antes de anunciar que el Gobierno canario está ultimando los expedientes para adquirir 44 viviendas más. “Ninguna persona se va a quedar sin un lugar donde dormir”, resaltó. Para agilizar estos trámites una quincena de trabajadores sociales se afanan con “máxima urgencia” para que sea lo antes posible.

Torres anunció también que este jueves está prevista la llegada del buque cisterna que se utilizará para regar las zonas agrícolas que han quedado sin agua y estimó que antes de que acabe la semana podrán estar también en funcionamiento las desaladoras con este mismo objetivo. Además, el Ejecutivo autonómico tiene casi terminado el Decreto Ley que permitirá que los 40 millones que ha puesto sobre la mesa para ayudas de emergencia “puedan llegar cuanto antes”.

El presidente del Cabildo palmero. Mariano Hernández Zapata, cuantificó en 300 millones de euros los fondos que se han movilizado en 25 días por parte de las administraciones públicas para hacer frente a esta catástrofe.

El mandatario insular insistió en que los responsables públicos están dedicando “hasta el último minuto de nuestro tiempo a la gestión de esta situación” y aseguró que no descansarán hasta que todas las personas que han perdido su casa puedan tener un nuevo hogar.