Desde que el pasado 19 de septiembre entrara en erupción el volcán de La Palma, las miradas de todo el planeta han estado puestas sobre la Isla. Científicos de diversas especialidades han mostrado interés por el proceso originado en Cumbre Vieja y han puesto de manifiesto la relevancia de la coordinación entre centros de investigación. A esta colaboración se han sumado también las miradas de fuera del globo: los diferentes satélites puestos en órbita por instituciones de todo el mundo también están colaborando en el estudio del volcán Tajogaite.

Ya se ha popularizado el muestro que se realiza a través del programa Copernicus y que se ha venido realizando desde el inicio del proceso eruptivo para cifrar tanto la superficie afectada por las coladas como las edificaciones que han quedado sepultadas durante el recorrido del magma.

También han sido frecuentes las impactantes imágenes captadas desde diferentes satélites, especialmente de la Agencia Espacial Europea (ESA) que han estado controlando desde su órbita en el espacio el avance de la erupción y de las diferentes coladas que se han ido sucediendo sobre terreno palmero.

Imagen captada hoy 11 de octubre desde el satélite Sentinel sobre el estado de las coladas del volcán de La Palma. ESA

Además, la red satélites está colaborando también la monitorización de la emisión de gases procedentes de la erupción. La dispersión de cenizas está siendo un quebradero de cabeza para los palmeros y para las operaciones aéreas que conectan la Isla, dejando inoperativo el aeródromo situado en el este de la Isla.

Mucho menos visible pero algo más preocupante está siendo la emisión de gases, que han sido objeto de análisis constante de los científicos que pretenden controlar de esta manera la calidad del aire. Pero además, desde el satélite Sentinel, se ayuda a observar la dispersión de esa emanación de gases nocivos.

Si ya hace algunas semanas, el dióxido de azufre llegaba incluso hasta el Caribe, el satélite de la ESA mantiene la observación del recorrido que esta nube de gases realiza en torno a La Palma en función de la meteorología y controla en especial la presencia de dióxido de azufre en las capas de la atmósfera sobre Canarias.

En ese sentido, tal y como captó Sentinel-I la semana pasada, la nube alcanzó buena parte de océano Atlántico en el suroeste de La Palma.