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Erupción en La Palma | Los problemas de riego

Barreto: «Las desaladoras para la agricultura de La Palma solo son un remedio para salvar una emergencia»

El presidente de la Federación de Empresarios de La Palma cree que las extensiones agrarias que se han salvado de las coladas necesitan recibir «agua de calidad»

Tomás Barreto, ayer en su despacho de Santa Cruz de La Palma. RAMÓN PÉREZ

Las desaladoras que tratarán de garantizar la supervivencia de las explotaciones de plátanos que han quedado aisladas de la red de riego ya están en Puerto Naos y ha comenzado su instalación, mientras algunas voces como la del presidente de la Federación de Empresarios de La Palma, Tomás Barreto, reclaman que «esta sea una solución a corto plazo, una medida para atajar una emergencia».

El representante de la patronal palmera reclama la necesidad de que se realicen acciones que permitan en un futuro, a medio plazo, contar con agua de calidad en esas explotaciones agrarias de la costa del municipio de Los Llanos de Aridane. Y es que esa zona ha quedado absolutamente desabastecida de agua tras la destrucción de la red de riego de Las Hoyas y El Remo por la lava, y nunca, lamenta Barreto, se llegó a cerrar el anillo insular de canales con el agua que desde Barlovento llega a Fuencaliente, a unos pocos kilómetros de la zona afectada.

«Esto no puede ser definitivo»

Barreto agradece los esfuerzos de la administración por poner en marcha esas dos desaladoras, cuyo compromiso es que estarán en servicio en torno a dentro de 10 días, lo que permitiría garantizar cierta supervivencia de esas plantas, pero señala que «no puede ser una solución definitiva ya que se puede optar por otras propuestas técnicas que garantizarán un agua de mejor calidad».

El presidente de Fedepalma cree que con «un pequeño esfuerzo económico», de la administración y de las empresas con capacidad para ejecutar esos trabajos, «en poco tiempo se pudiera llegar desde la balsa de La Caldereta, en Fuencaliente, hasta la de Cuatro Caminos en la zona afectada». Sobre ese proyecto, comenta que «hay informes técnicos de la viabilidad», e incluso un anteproyecto, por lo que sería necesario que llegaran las «decisiones y medidas inmediatas» que complementen a actuación a corto plazo de las desaladoras, lo que incide en que se pueda evitar que se pierda totalmente a cosecha.

Barreto destaca que ahora lo importante es mantener vivas las plataneras, pero también hace hincapié en la relevancia de no perder el mercado, además de la «cadena de valor que supone el transporte marítimo», refiriéndose a que, si las navieras no tienen el volumen que transportar, «eliminarán frecuencias, eliminarán escalas y entonces después vamos a tener el problema hasta de aprovisionar lo que tiene que entrar de fuera».

Por eso considera un «disparate» el dejar que se pierdan las producciones plataneras de la zona e insiste en realizar la actuación a medio plazo a través de completar el cierre del anillo del agua, haciéndolo sectorizado, «porque nunca se sabe cómo puede evolucionar esto, cuándo va a haber otra erupción volcánica u otra circunstancia que vaya a afectar a la zona».

Para el máximo responsable de la patronal palmera es imprescindible «tomar las decisiones y buscar la financiación», aprovechando la sensibilidad que actualmente existe con todos los temas que tienen que ver con la Isla. Se refiere además a que hay administraciones que han prometido destinar fondos a La Palma «y yo creo que cuando se prometen las cosas debe ser para cumplirla y sino, les pasará factura en las urnas», recalca.

Ante la premura de la intervención, Barreto insiste en esa necesidad de que «tomen la decisión ya, que no esperen más, porque lo de las desaladoras puede funcionar, pero eso no es para toda la vida ni es para mucho tiempo».

También se refiere a que es necesario «puentear» cuestiones administrativas como la Ley de Contratos, siendo necesario que prime el interés general «porque estamos en emergencia». El empresario se refiere a que «esto no es una guerra, afortunadamente, pero es una pelea a muerte con un bicho de la naturaleza que nos tiene por el camino la amargura», y para vencerlo es necesario actuar con prontitud y diligencia.

Un ejemplo de la burocracia que impide el desarrollo de actividades que permitan paliar los efectos del volcán, apunta Barreto, está relacionado con la instalación por parte de Endesa de los transformadores para alimentar las desaladoras, que se enfrentan a la aplicación de la normativa por parte de la Dirección General de Energía, que reclama «proyecto, visado, evaluación ambiental e informe de no sé qué», denuncia, por lo que considera que el anuncio de instalación inmediata «es un chiste».

Sobre ese asunto, recalca que el Gobierno de Canarias es consciente de esta situación, «pero aún no han publicado el decreto que habilita para hacer todas esas cosas de un plumazo, sin ningún problema», lo que está obligando a instalar grupos electrógenos «que hay que alimentar de gasoil todos los días para que funcionen las bombillas». Por eso, Tomás Barreto considera que esta actuación «es muy mejorable».

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