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ERUPCIÓN EN LA PALMA

La lava aporta un escenario insólito de pruebas para la cámara infrarroja del IAC

Uno de los objetivos de ‘Drago’ es ofrecer imágenes para ayudar a gestionar la catástrofe

Imagen captada por ‘Drago’ desde el espacio.

La erupción de La Palma aportó un escenario insólito de pruebas para el instrumento Drago, la cámara infrarroja del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que desde enero observa Canarias desde el espacio. Uno de los fines del proyecto es monitorizar catástrofes naturales, sobre todo aquellas que ocurran en Canarias, como incendios, vertidos de petróleo o erupciones volcánicas. El papel de Drago consiste en aportar imágenes infrarrojas para ayudar en la gestión y el control de dichas catástrofes.

En el caso de la erupción de La Palma, no solo se obtuvieron imágenes desde el satélite, sino que también se tomaron fotos sobre el terreno con el modelo de ingeniería de la cámara Drago, que consiste en una réplica terrestre de la que está en órbita.

Esta herramienta es una cámara infrarroja de onda corta, que observa en dos bandas a la vez: 1.100 y 1.600 nanómetros. Estas bandas no son visibles al ojo humano ni a las cámaras convencionales y, entre otras propiedades, tienen la peculiaridad de que pueden atravesar el humo con mayor facilidad que la radiación visible.

Gracias a esta prueba de campo se puede observar de una forma empírica el poder de penetración de la radiación infrarroja de onda corta a través del humo. Como afirma Carlos Colodro, ingeniero electrónico del programa Iactec-Espacio, «las partículas de humo que emite el volcán dispersan mucho la luz visible, hasta el punto que a veces bloquean completamente la visión».

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