El magma que se ha introducido por debajo del edificio volcánico de La Palma ha elevado un centímetro y medio el terreno. Este movimiento a menudo se suele utilizar como precursor de una posible erupción volcánica, sin embargo, según explica María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, la elevación debería ser mucho mayor para que supusiera una explosión en poco tiempo. De hecho, Blanco descarta que esto ocurra por el momento en La Palma. «Habrá una erupción pero no será inminente», señala Blanco.

Como explica Blanco esta circunstancia ocurre porque la corteza terrestre es un «sólido elástico» que el magma caliente, por tanto, puede moldear. Se considera el precursor de una erupción pues, cuando no puede deformar más el terreno, la sobrepresión produce que lo rompa emergiendo y convirtiéndose en lava. Aparte de la deformación del terreno y la sismicidad, para saber si se va a producir una erupción también se mide la emisión de gases difusos y disueltos (hasta ahora solo ha emitido Helio-3) y gravimetría, es decir, las variaciones que pudieran producirse en el campo gravitatorio.

Actividad sin freno

El enjambre, no obstante, se mantiene constante y los datos reflejan que podría estar yendo a más. De ahí que la vigilancia del enjambre, que ha llevado a declarar la prealerta (o alerta amarilla) por riesgo volcánico en La Palma, se mantenga con más intensidad que nunca. De hecho, en el día de ayer, la Delegación del Gobierno en Canarias solicitó al Centro Nacional de Seguimiento y Coordinación de Emergencias (CENEM) la activación del Copérnicus ante la actividad sísmica detectada en la isla de La Palma y a petición del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Una de las herramientas de este programa sirve para suministrar imágenes y cartografía de emergencia.

El magma se mueve en las entrañas de La Palma y eleva el suelo un 1,5 centímetros

El magma se mueve en las entrañas de La Palma y eleva el suelo un 1,5 centímetros Verónica Pavés

La actividad sísmica en la isla continúa sin freno por cuarto día consecutivo en la vertiente sur de la isla, desde Fuencaliente hasta Tazacorte, pasando por El Paso y Mazo. Es decir, en lo que se conoce como Cumbre Vieja, donde existen varios conos volcánicos que «podrían favorecer los ascensos de magma», como indica Blanco. No obstante, como insiste, es poco probable que este magma que está moviéndose bajo el edificio de la isla pueda acabar saliendo por alguno de ellos, dado que «las erupciones en Canarias son monogenéticas», es decir, se generan una sola vez. “Por cada erupción se genera un edificio y un volcán diferente», indica la directora del IGN, y en todas las Islas ha sido así excepto en un rincón muy concreto: el Teide y Pico Viejo.

Menos veces, más cercanos

En este sentido, aunque en la jornada del martes rebajó algo su periodicidad –menos seísmos por hora– , los terremotos se localizaron más cerca de la superficie , concretamente a entre 10 y 8 kilómetros de profundidad y se han ubicado más al oeste. Este movimiento, que concuerda con la localización de la elevación del terreno, ha desplazado los terremotos hasta El Paso donde además, se ha vivido el más fuerte hasta la fecha: de una magnitud de 3,5 mbLg a las 7:00 de la mañana de ayer. Este sismo tuvo una intensidad 3, que supone que ha sido sentido por solo una parte de la población y que no ha causado ningún daño material. En total se han producido 15 temblores con una magnitud mayor a 3 desde que comenzó la serie y todos ellos han sido sentidos por la población.

Justamente las anomalías que en estos momentos existen bajo la isla de La Palma han hecho que la magnitud fuera sobrestimada en un primer momento, en el que se llegó a concebir que había sido de 3,9 mbLg. Desde que se inició este enjambre sísmico –el octavo de la serie que el IGN comenzó a monitorizar la serie en 2017– se han detectado 2.935 terremotos en la zona sur, de los cuáles se han localizado 616.

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El enjambre comenzó a las 4:18 horas del día 11 y ayer siguieron sucediéndose hasta después del mediodía. La mayor parte de los últimos terremotos tuvo una magnitud mayor que 2 mbLg. Lo que puede ocurrir en La Palma los próximos días es todo un misterio, incluso para los expertos. Para ella, La Palma podría estar ahora mismo en una fase semejante a la que tuvo El Hierro en septiembre de 2011, un mes antes de que ocurriera la erupción de Tagoro. No obstante, toda esta actividad bien podría «detenerse en pocos días», como ha ocurrido en ocasiones pasadas; o bien «puede prolongarse y terminar en una erupción superficial», señala Blanco.

Los enjambres sísmicos son bastante usuales en esa zona, de hecho, se vienen registrando desde 2017. Concretamente, el 7 de octubre de 2017 se registró una primera serie sísmica en el extremo Sur de la isla de La Palma, en la que se detectaron unos 300 terremotos detectados a unos 25 km de profundidad. El mismo escenario se repitió en febrero de 2018 con cerca de 1.000 terremotos algo más profundos y de muy poca magnitud. La última vez que ocurrió fue en julio de 2020 cuando se detectaron 682 sismos y 160 pudieron ser localizados. La que está ocurriendo ahora es la actividad sismológica más intensa que ha vivido la isla desde que estalló el Teneguía en 1971. El Teneguía entró en erupción el 26 de octubre y acabó el 18 de noviembre de ese mismo año.