El Pleno del Cabildo de La Palma ha aprobado de forma inicial, con el respaldo de todos los grupos políticos con representación en la Corporación insular, las Normas de Conservación del Monumento Natural de Los Volcanes de Aridane. Se trata del paso previo a la obtención de la aprobación definitiva del plan de gestión de este espacio natural, previo un proceso de participación pública y consulta a administraciones públicas y personas interesadas-

Así lo ha puesto de manifiesto el consejero de Ordenación del Territorio, Gonzalo Pascual, quien ha destacado que se trata de un paso importante para la ordenación definitiva de este espacio natural, sobre el que se ha ido avanzando en su tramitación desde la realización del borrador inicial, el documento de avance y, ahora, la aprobación inicial, trabajando con el máximo consenso con las administraciones implicadas y las personas afectadas.

Gonzalo Pascual recordó que Volcanes de Aridane, junto con Tamanca y El Remo, cuya ordenación ya está en marcha, son los tres espacios naturales de La Palma que aún carecen de normas de conservación. "Una circunstancia sobre la que estamos trabajando para corregir con la mayor celeridad posible, dotando así de los necesarios planes de gestión a estos espacios protegidos, que permitan articular su conservación con un uso sostenible de los mismos", dijo.

El Monumento Natural comprende 100,4 hectáreas y concentra un conjunto de cuatro volcanes, dos de ellos pertenecientes al municipio de Los Llanos de Aridane (Montaña Argual y Montaña Triana) y los otros dos a Tazacorte (Montaña La Laguna y Montaña Todoque). Los cuatro conos de Volcanes de Aridane constituyen elementos representativos de la isla y un hito de referencia territorial de cualidades estéticas y vistas singulares dentro del marco escénico del Valle de Aridane.

Además del valor e interés paisajístico y geomorfológico, Volcanes de Aridane contiene algunos hitos representativos y escasos de la flora de Canarias. La protección de este espacio responde a la potenciación de sus valores naturales, paisajísticos y geomorfológicos, así como la necesidad de evitar su degradación. Las Normas de Conservación están dirigidas a su protección, regulando la implantación de usos y los instrumentos de gestión para garantizar su sostenibilidad ambiental, social, económica y administrativa, todo ello dentro de una filosofía de conservación activa de la naturaleza y el paisaje.

Entre los objetivos destacan la conservación de los ecosistemas, procesos ecológicos esenciales y demás valores naturales existentes, con toda su biodiversidad; conservar y restaurar los valores naturales, culturales y paisajísticos; la protección del interés geológico, geomorfológico y el paisaje; facilitar la interpretación y contemplación de los elementos naturales y culturales del Monumento Natural; incrementar el grado de conocimiento sobre los ecosistemas y poblaciones del Monumento Natural; ordenar el uso público de forma compatible con los objetivos de protección y conservación, y adoptar medidas de restauración para tratar de acercar al Monumento a su morfología original tras décadas de regresión antrópica.

Gonzalo Pascual concluyó destacando la importancia que representa este proceso de ordenación del Monumento Natural para, entre otras cosas, dar a conocer entre la población los valores que encierra este espacio. "De su conocimiento se derivará también su mayor cuidado y protección", afirmó.