La Mesa de la Mujer Rural se muestra favorable al avance de la industria turística en las medianías de la Isla de manera «planificada y bien gestionada», permitiendo que repercuta en la economía local y generando empleo, y rechazando cualquier propuesta desarrollista que afecte al paisaje agrario.

Ya fue este colectivo el que el pasado 25 de enero inició con la publicación de un manifiesto la controversia entre el Cabildo insular y los ayuntamientos de Garafía, Puntagorda y Tijarafe como consecuencia del modelo propuesto de desarrollo para las medianías de esta zona, y en el que existe la diversidad de opiniones sobre la afección que se realiza, principalmente en zonas tradicionalmente de viñedos, con la proliferación de los usos turísticos del suelo.

Ahora, desde este colectivo integrado por un grupo de mujeres que desarrollan su vida personal y profesional en el entorno rural de la Isla, se defiende una estrategia que persiga el turismo sostenible que atienda no solo al desarrollo económico sino también al social, ecológico y cultural.

Estas mujeres rurales reivindican que «el sector primario necesita del turismo para su supervivencia y el turismo necesita un reclamo de calidad», por lo que consideran que «sin planificación ni limitaciones puede generar competencia desleal con el sector primario y con el sector vitivinícola, pues se desarrolla en un espacio reducido y sensible, donde compite por el precio de suelo y el agua en desventaja clara».

Haciendo referencia al primer documento emitido el pasado enero, que contó con el apoyo de otros 29 colectivos y empresas palmeras, la Mesa de la Mujer Rural sigue manteniendo esa preocupación por la situación que está viviendo el suelo rústico «debido a la proliferación de alojamientos turísticos de nueva planta, entre otros», considerando que el desarrollo turístico provoca repercusión negativa en el sector primario y en la población residente al producirse una competencia sobre los recursos naturales como el suelo y el agua, «puesto que la actividad agraria puede verse relegada al no poder competir con el aumento de precios», indican.

El colectivo pone el foco en el suelo rústico vinculado al cultivo de la vid en las zonas altas de los municipios de Puntagorda, Garafía y Tijarafe, y solicita que se realice un seguimiento del cumplimiento de la normativa, que se planteen limitaciones, «que no prohibiciones», a la construcción de nuevos establecimientos turísticos alojativos y que se proponga dicha zona como posible Parque Agrario. Esta propuesta surge con la intención de dinamizar al sector primario ante la que consideran «la amenaza de que los espacios agrícolas sean fragmentados o transformados como consecuencia de la expansión edificatoria», fomentando el desarrollo de una agricultura viable tanto económica como ambientalmente, mejorar la eficiencia de las infraestructuras y los servicios del espacio agrario, su competitividad y la innovación.

Por último, la Mesa de la Mujer Rural incide en que estas reivindicaciones no se han realizado de espaldas a la sociedad, tras trasladar esta preocupación a empresas y asociaciones con la finalidad de «difundir nuestros objetivos y recabar apoyos», y posteriormente trasladarlo a las Administraciones Públicas implicadas.