La Denominación de Origen Vinos de La Palma ha puesto en manos de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona la realización de un estudio genético de las viñas de la Isla con la finalidad de definir su origen y la localización de nuevas variedades, que permitan complementar la oferta de caldos palmeros.

Desde la organización ponen de relieve la importancia y necesidad de recuperar la tipicidad y originalidad de los vinos, ya que el consumidor da signos de cansancio respecto a los productos actuales, a base de variedades muy extendidas universalmente, y quiere experimentar con nuevos productos de variedades minoritarias o locales. Esta estrategia está abriendo nuevos mercados de exportación y hace más competitivas a las empresas del sector si estas tienen la capacidad de adecuar la calidad ofrecida con el precio.

La aparición de esos nuevos biotipos y variedades a partir de las adaptaciones que han experimentado los cultivos de viñedos, incorporados a los ecosistemas de cada una de las islas del archipiélago, sobre todo durante los siglos XVI y XVII, permite de esa manera lograr una diferenciación de mercado.

En el caso particular de La Palma solo existen estudios de sus variedades de manera generalista, por lo que con la realización de un proyecto en el que se estudie de manera exhaustiva el potencial varietal, mediante la caracterización e identificación de individuos de sus viñas, permitirá calibrar la aparición de nuevos tipos a partir de las vides introducidas en siglos anteriores.

La gerente de la DO, Eva Hernández, destacó a El Día que esta será la primera fase de un estudio mucho más amplio del que por el momento se ha hecho una prospección en campo de unas 70 muestras, de las que hasta ahora, y con la financiación conseguida, podrán ser estudiadas unas 40.

Hernández señala que este tipo de estudios ya se han realizado con las viñas de Lanzarote, El Hierro, La Gomera y Fuerteventura, cuyo origen es el mismo que las palmeras, provenientes del sur y oeste peninsular, persiguiendo conocer con exactitud «cuánto de alejadas están ahora de las cepas de las que proceden».

En cada isla han evolucionado de una manera distinta, «aunque vengan del mismo patrón», hace hincapié Eva Hernández.