No todo lo relacionado con la meteorología tiene un carácter negativo. En este sentido, una de las buenas noticias que deja para el campo y la economía de La Palma el paso de la borrasca Filomena está relacionado con la recuperación del agua embalsada en las infraestructuras públicas palmeras, que en estos últimos días ha visto cómo crecía el volumen de sus depósitos en un 24%.

Las precipitaciones caídas ininterrumpidas a lo largo de la semana sobre la geografía palmera han propiciado que aumentaran los caudales de barrancos, pozos y galerías, y que mucha de esa agua se pudiera desviar para ser almacenada en la importante red de balsas y depósitos reguladores de La Palma. A esta buena noticia hay que sumar también la recarga del acuífero subterráneo y más aportaciones que realizará el proceso de deshielo de la cumbre palmera.

Y así, actualmente, el agua almacenada se sitúa en el 76% de la capacidad máxima de las balsas, con un total de 2,7 millones de metros cúbicos disponibles para el sector primario. Esto supone que, en los últimos días, desde la última medición realizada en las balsas palmeras el pasado 29 de diciembre, hayan entrado casi un millón de pipas en el sistema hidráulico insular.

Si excluyéramos a La Laguna de Barlovento se superaría con creces el 90% de agua almacenada. Lo cierto es que incluso tres de ellas, concretamente las de Las Lomadas y Los Galguitos, en San Andrés y Sauces, y Manuel Remón, en Puntallana, están llenas, mientras que otras como las de Adeyahamen y Bediesta, también en Los Sauces, y La Caldereta, en Fuencaliente, podrían estarlo en los próximos días.

Por el contrario, más bajas se mantienen las de Cuatro Caminos y Dos Pinos, en Los Llanos de Aridane, y Montaña de Arto y Puntagorda, en el mismo municipio, que se sitúan entre el 76% y el 82% de su capacidad.

Por su volumen, La Laguna de Barlovento es la que porcentualmente tiene menos agua almacenada, con un registro de un 62% de sus 900.000 pipas, pero actualmente es la balsa con mayor agua disponible, con 550.000 pipas. Hace dos semanas, tan solo alcanzaba el 23% de su capacidad.

Antes de que esta borrasca hiciera acto de presencia en la Isla, el nivel medio del agua almacenada se situaba en unos valores del 52%, pero mientras las precipitaciones regaban el campo palmero, también recargaban unas infraestructuras que llevan años padeciendo una intensa sequía, dejando ahora una imagen bien distinta que hace feliz al sector primario.

El responsable insular del área, José Adrián Hernández, quiso poner el acento en el efecto beneficioso que estas lluvias representan para el agro insular, después de que la Isla haya soportado varios años de intensa sequía.

Las cifras de precipitaciones que han caído en la Isla durante los últimos días llegan a alcanzar la nada desdeñable cantidad de hasta 300 litros por metro cuadrado en algunos puntos de la Isla, unos registros que se consideran importantes para el mantenimiento de los cultivos de secano, como es el caso la viña o el almendro, así como también para las plantas forrajeras que representan el alimento de la cabaña ganadera, castigada por la ausencia de lluvias en los últimos años.

Hernández también hizo hincapié en la repercusión favorable que tienen estas precipitaciones sobre la apicultura, ya que la supervivencia de las abejas se estaba viendo amenazada por la sequía.