Durante millones de años, el mar, el fuego y la tierra mantienen una titánica lucha cuyo resultado es la isla de La Palma, tal y como hoy la conocemos. Cientos de erupciones volcánicas que transformaron el terreno y devastaron campos, destruyeron caseríos y también se llevaron por delante vidas humanas. Pero la del volcán de San Antonio, fechada un 17 de noviembre, pero del año 1677, también amputó las esperanzas y recursos económicos de parte de la sociedad isleña del momento.

Durante 66 días, la lava que expulsó este volcán sepultó la Fuente Santa, “una gran desgracia” que acabó con las esperanzas que tenían depositadas en esta agua todas aquellas personas que llegaban, incluso desde Europa, y para los palmeros que habían visto crecer su fama y sus riquezas gracias a este manantial.

Cuentan las crónicas del momento que a través de unos 18 puntos de emisión fueron expulsados sus materiales por lenguas de lava y fragmentos de diversos tamaños que se lanzaron a kilómetros de distancia de la boca principal de la erupción.

El actual cronista oficial del municipio, Juan Carlos Díaz Lorenzo, relata que “a finales del año de gracia de 1677 la tierra comenzó a temblar y el día 10 de noviembre amaneció saliendo humo por una grieta que se formó al sur del pago de Los Canarios”. A los pocos días un “enorme volcán se elevaba majestuoso” y la población “atemorizada lo bautizó con el hagiónimo de San Antonio”. El cronista también describe que la erupción continuó de forma intermitente hasta comienzos del año siguiente.

El coetáneo al hecho histórico, Nicolás de Sotomayor, dejó escrito que “el 13 de noviembre de 1677, un cuarto de hora puesto el sol, la tierra tembló y 23 bocas del Averno se abrieron al pie de la Montaña de Los Corrales”. El relato que llega hasta nuestros días explica que tras varios ríos de lava que se desviaron hacia el norte y hacia el sur, al final, el 23 de noviembre de ese mismo año, diez días después de comenzada la erupción, un río de lava se dirigió por la Cuesta de Cansado hacia el punto donde nacía el acantilado que preservaba la fuente. Cayeron toneladas de piedra que antecedían a las coladas sepultando las charcas y enterrándolas ante lo desesperados ojos de los palmeros y los enfermos.

Después del alud de piedras vinieron las coladas y los derrumbes parciales del acantilado. Al final, allí donde había un acantilado y una playa de callaos a sus pies, ahora había una enorme rampa de escombros y coladas que bajo 70 metros de piedras habían enterrado la fuente y habían hecho retroceder el mar a 400 metros.

Tras 343 años de que se produjera esta erupción, el volcán de San Antonio configura una de las representaciones clásicas de un episodio de este tipo. Si le pedimos a un niño que dibuje un volcán, dibujará sin saberlo el de San Antonio, configurado como un edificio volcánico perfecto, con forma cónica de 632 metros de altura y cráter bien definido de aproximadamente 350 metros de diámetro y 200 de profundidad.

La Inquisición

La primera constancia gráfica que existe del volcán de San Antonio fue realizada por los representantes de la Inquisición en la Isla pocos días después de su erupción principal. En el dibujo elaborado por alguien que fue testigo directo, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, se revelan detalles sobre el proceso explosivo, haciendo salir todas las coladas del pie de la Montaña de Los Corrales y relega al cono volcánico la emisión de los piroclastos.

La lámina ubica ermitas, casas y cuartos de aperos, estos últimos devastados por el avance de las coladas, pero también, en el margen superior izquierdo, muestra a un campesino tendido junto a su rebaño, víctima de los gases emitidos, y que las crónicas de la época atestiguan como hecho cierto.

Las erupciones históricas

1430-1447 Tacande (La Palma)

1492 Divisada por Cristóbal Colón (Tenerife/Teide)

S.XVI Boca Cangrejo (Tenerife)

1585 Tehuya (La Palma)

1646 Tigalate (La Palma)

1677-1678 San Antonio (La Palma)

1704-1705 Siete Fuentes-Fasnia-Arafo (Tenerife)

1706 Arenas Negras (Tenerife)

1712 Charco (La Palma)

1730-1736 Timanfaya (Lanzarote)

1798 Chahorra (Tenerife)

1824 Tao-Nuevo del Fuego-Tinguatón (Lanzarote)

1909 Chinyero (Tenerife)

1949 San Juan (La Palma)

1971 Teneguía (La Palma)

2011-2012 Tagoro (El Hierro; erupción submarina)