01 de noviembre de 2019
01.11.2019

Los Enanos recuperan la voz tras la censura

Los portavoces municipales analizan la ridícula cancelación de la rueda de prensa de las dos danzarinas y coinciden en que la mejor solución es una comparecencia de chicas y chicos

31.10.2019 | 23:16
Los Enanos han comenzado con una polémica sin precedentes, marcada por el protagonismo y temores de políticos.

Los portavoces de los diferentes grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, con la excepción del Partido Socialista, analizaron ayer junto a la secretaria municipal la rocambolesca situación vivida con la cancelación de la rueda de prensa de las dos primeras mujeres que en la historia han logrado superar las pruebas para participar en la Danza de Enanos, un evento protagonizado hasta ahora exclusivamente por hombres.

La jurista municipal sostiene en su informe sobre la comparecencia cancelada que la cesión de los derechos de imagen al Organismo Autónomo de la Bajada de la Virgen de los elegidos para la mágica danza, tal y como se especifica en las bases de la convocatoria de pruebas, implica que, antes de llevar a cabo cualquier comparecencia pública con respecto a este acto, deben contar con la autorización del Consejo Rector de las Fiestas Lustrales.

Al fin y al cabo, la idea es evitar que se politice un hecho histórico en las Fiestas Lustrales, objetivo por otro lado complejo de alcanzar en una edición en la que por primera vez en décadas se ha decidido nombrar a un concejal delegado de la Bajada, en lugar del habitual gerente externo, con capacidad para hablar en todos los medios sobre todos los actos que crea conveniente.

Tras conocerse la convocatoria del pasado lunes, primero en las casas consistoriales y más tarde trasladada a la sede del Real Club Náutico, Gara Lorenzo y Saray Pérez fueron informadas de que podían ser incluso apartadas del número en caso de hacer declaraciones sin autorización. Las dos jóvenes habían sido avisadas por el concejal de Enanos, Elías Castro, para comparecer ante los medios, en un intento por concentrar en un solo acto las numerosas llamadas y mensajes que estaban recibiendo de los periodistas para obtener sus valoraciones.

Castro pretendió que las mujeres que danzarán Enanos atendieran una vez, y sola una, a todos los medios, evitando una mayor presión mediática de forma prolongada. Sin embargo, cada movimiento del portavoz socialista es medido con lupa por sus adversarios políticos y, en este caso, Elías no avisó de sus intenciones al Consejo Rector, un grave error que a la postre fue motivo suficiente para que desde el ayuntamiento se desautorizara el acto.

Durante la mañana de ayer, los portavoces escucharon a la secretaria municipal, que también se ha sentido presionada después de emitir un informe que ha sido abiertamente cuestionado, aunque en el fondo todo radica en la necesidad de proteger la magia del acto y en el recelo municipal, que no de la técnico, de todo aquello que puedan declarar sus protagonistas. En realidad, declaraciones de Enanos han existido prácticamente en cada lustro y todos ellos han demostrado que son los primeros defensores del secretismo de la transformación. Dicho de otra manera: se teme de los que más sienten suyo el misterio de lo que ocurre en aquella caseta. Para recapacitar.

La reunión de los portavoces fue pausada. Todos, de alguna manera, han encontrado un culpable: Elías Castro, y él estaba ayer de viaje, lo que facilitó la conversación. La representante de NC, Maeve Sanjuán, es quizás la más que reparta culpas entre concejales. Y, en el fondo, seguramente no le falta razón.

Tras analizar lo ocurrido, lo más plausible es la celebración durante la próxima semana de una rueda de prensa en la que estarán presentes al menos una de las dos mujeres enano y también uno de los hombres que igualmente se clasificó para la danza, acompañadas por el director del acto, Alonso Lugo, y autorizados por el Consejo Rector. Se entiende que no habrá políticos en la mesa. Una decisión salomónica con la que se presente dar normalidad a que en el acto haya chicos y chicas.

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