28 de mayo de 2019
28.05.2019

La Caldera suma el uso de drones a su vigilancia y conservación

El Parque Nacional de La Palma usa estos aparatos voladores no tripulados para tareas tan variadas como inventarios de flora, prevención de incendios o búsqueda de desaparecidos

28.05.2019 | 05:15
Tres agentes de Medio Ambiente y una guía han sido habilitados para volar drones dentro del Parque Nacional.

La Caldera de Taburiente está llena de acantilados propios de los grandes deslizamientos que la perfilaron. En su interior, en medio de un circo de más de 8 kilómetros de diámetro, hay zonas a las que tan solo se puede acceder gracias a técnicas de escalada y descenso, reservadas para especialistas. Pero arriba, en medio de esos riscos, el control también debe ser exhaustivo y periódico, por lo que el Parque Nacional ha decidido recurrir a las nuevas tecnologías. A los drones.

Los propios gestores de este espacio natural protegido han desarrollado durante el mes de mayo un curso de piloto RPAS, que ha tenido lugar en el propio Parque Nacional. Tres agentes de Medio Ambiente y una Técnico Especialista (Guía) han sido habilitados para el manejo de estos aparatos voladores no tripulados y que son controlados de forma remota, después de una acción formativa llevada a cabo por la empresa Tecnofly.

"Las nuevas tecnologías se abren camino en los espacios protegidos permitiendo la mejora en la gestión y seguimiento de los recursos naturales", subrayan los responsables de la propia Caldera de Taburiente a través de las redes sociales. Informan además de que el Parque Nacional, como operador, contará en breve con 5 pilotos.

¿Para qué se van a utilizar los drones? Para casi todo. Uno de sus objetivos fundamentales será la búsqueda para el rescate de personas desaparecidas o accidentadas. La Caldera tiene unos senderos perfectamente señalizados, pero en ocasiones los visitantes van un poco más allá y no resulta tan sencillo encontrar a un turista perdido en medio de un espacio tan imponente.

Los aparatos de los que dispondrá el Parque Nacional tendrán la capacidad de vuelo y autonomía suficientes para grandes desplazamientos, garantizando una mejor actuación y, sobre todo, permitiendo una optimización de los servicios y reduciendo los riesgos laborales de los trabajadores asignados a diferentes tareas.

También hay cuestiones básicas dentro de este espacio natural donde el uso de drones se entiende que es ventajoso. Por ello, se extenderá a los inventarios de flora y censos de fauna. No es extraño que en balcones naturales en medio de estos acantilados, de acceso tremendamente dificultoso, se localicen plantas en peligro de extinción o incluso de nuevo registro.

Esta herramienta apoyará en el control y eliminación de especies invasoras, buscando en cada rincón la posible existencia de Pennisetum setaceum (rabo de gato), que ya se ha localizado en zona de preparque, con el peligro que su proliferación supone para la flora local.

El Parque Nacional se muestra bastante entusiasta por el uso real que van a tener los drones en su territorio, incluyendo "los trabajos audiovisuales de divulgación y educación ambiental, seguimiento y control de actividades", sin olvidar uno de los objetivos irrenunciables para los dirigentes del Parque Nacional y para los ciudadanos de Isla en su conjunto: la lucha contra un posible incendio forestal.

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