05 de mayo de 2019
05.05.2019

Aquí nació la astrofísica en el Roque

Un sendero de tres kilómetros permite casi tocar una parte de los primeros telescopios que se instalaron en la cima de la Isla

05.05.2019 | 08:55
Todas las imágenes están realizadas con un móvil sin salir del sendero, para demostrar la cercanía de los telescopios al caminante.

No son los más nuevos, ni siquiera los más grandes, pero llegaron los primeros y siguen, en su mayoría, siendo necesarios y sacando músculo de sus descubrimientos. El Observatorio del Roque de los Muchachos ha ido creciendo en la cima, llenándose de telescopios de diferentes formas y tecnología, pero un sendero de apenas tres kilómetros abierto a cualquier caminante permite observar de cerca, tocarlos incluso, tanto los instrumentos que trajeron la astrofísica de prestigio a La Palma como los que se sumaron justo antes de que llegaran los más potentes, de los que todo el mundo (o casi) habla.

El recorrido se inicia en el mirador de Los Andenes. Un cartel avisa de que se trata de una reserva Starlight. A la izquierda, a pie de sendero, los enormes acantilados del Parque Nacional. La Caldera desde arriba impresiona. El paisaje daría para otro reportaje. Se comienza ascendiendo y se atraviesa la pared de Roberto, protagonista de una leyenda de enamorados. Más arriba aparecen los telescopios. Ninguno es el Grantecan, tampoco son Cherenkov ni aspiran a competir con el TMT, pero si hablaran contarían mejores historias que todos los nuevos juntos. Han 'vivido' más cosas y con más gente.

Una aclaración: una cosa es tener años y otra ser viejo. Y en telescopios, más aún. Se renuevan, incorporan tecnología moderna y miran al cielo con ojos nuevos. Entre ellos hay otros más recientes. En una sola imagen, sin salir nunca de la vereda, se observan aparatos de observación de reducido tamaño. ¿Saben para que sirven?, se encargan de buscar planetas. Si encuentran algo, lo que sea, que puede tener un valor notable, se rastrea con otros con mayores potencialidades.

En el camino, te encuentras con la torre sueca, que ya tiene 17 años y es el telescopio solar más grande de Europa y el numero uno del planeta en lo referente a su alta resolución espacial. ¿Sorprendido?, pues está allí como si fuera poca cosa. Justo a su derecha hay un refractor que en la actualidad no se está utilizando.

Y sigues. Y llega algo mejor. Pegado al sendero está uno de los telescopios de referencia en el Roque de los Muchachos: el Isaac Newton, que se utiliza para la realización de imágenes de gran campo. Su reinauguración en La Palma tuvo lugar el 29 de junio de 1985. Y es que, aunque con instrumentación mucho más añeja, su puesta en marcha tuvo lugar en el Reino Unido en 1967, en concreto en Sussex, desde donde se trasladó al Roque. Sí, ha sufrido tantas actualizaciones en las últimas décadas que sigue siendo un aparato potente.

A poca distancia, el visitante encuentra el telescopio de un metro Jacobus Kapteyn (JKT), otro histórico en la cima de la Isla que debe superar las tres décadas y que en 2015 volvió a operar pero esta vez por control remoto con fines científicos, educativos y de divulgación.

No lo olvide (usted que lee): son tres kilómetros, 3.000 metros de ciencia pura. A la izquierda y más abajo del Isaac Newton, se puede ver más en la lejanía el Mercator, que está desde el año 2000 en la cima de La Palma. Es un telescopio cuasi-robótico de 1,2 metros y está instalado a 2.300 metros sobre el nivel del mar. La torre solar holandesa, el telescopio de los países nórdicos (NOT) y el Willian Herschel también se adivinan a mayor distancia desde esta misma ruta.

Leído ahora, después de escribirlo, quizás se pueda tener la impresión de que algunos de los telescopios son de 'segunda división' y tal vez en parte pueda ser verdad, pero la clave está en lo que se ha ido metiendo dentro de cada uno de ellos con el paso de los años, al menos en una mayoría. Ninguno de los países que participan en su explotación quieren que se conviertan, al menos por ahora, en chatarra y el aprovechamiento sigue siendo notable.

Una vez acaba el sendero, en la parte alta del Roque de los Muchachos, allí por donde atraviesa la prueba atlética Transvulcania, entiendes que podías haberlo hecho al revés. Para abajo. Está bien saberlo para la próxima. En la cima, hay una caseta de Medio Ambiente con un punto de agua para recargar. El personal es atento, paciente con cada visitante. Al fondo, desde una atalaya, se divisa la parte más nueva del Observatorio, con los impresionantes Magic. ¿Y qué?, detrás has pasado por el comienzo de todo. Allí nació esto.

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