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Rodajes

El Ateneo de La Laguna abre un nuevo espacio para el cine con su primera residencia de documentales

La entidad lagunera da un paso más allá de la exhibición y se adentra en la producción audiovisual con 'Live, Death & Tourism', donde se han desarrollado cinco proyectos

Lech Kowalski durante la residencia 'Live, Death & Tourism' con una de las cineasta seleccionadas.

Lech Kowalski durante la residencia 'Live, Death & Tourism' con una de las cineasta seleccionadas. / ED

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La creación audiovisual como herramienta para pensar, y cuestionar, el territorio encuentra estos días en el Ateneo de La Laguna un nuevo espacio de ensayo. La entidad lagunera clausura esta semana su primera residencia de creación documental, Live, Death & Tourism, un laboratorio intensivo que marca un giro claro en su programación audiovisual, puesto que huye de la mera exhibición para adentrarse también en la producción. La iniciativa, desarrollada entre el 24 de agosto y este jueves 3 de septiembre, ha contado con la tutoría del cineasta Lech Kowalski, referente del cine social contemporáneo, y se articula en torno a uno de los ejes más determinantes del presente insular: el turismo y sus consecuencias.

El origen de esta residencia responde a una transformación más profunda dentro del Ateneo, cuya sede ardió en octubre de 2019. "Nos vimos obligados a repensar cómo hacer cultura más allá del edificio", explica el coordinador de la Sección de Audiovisuales, Héctor García Méndez. "Dejamos de centrarnos solo en programar cine para activar procesos de creación y generar espacios donde la gente no solo vea, sino que también participe", expresa el encargado, quien junto a su equipo ha dado forma a proyectos que desplazan el foco hacia lo comunitario y el proceso de creación.

Eje central

La elección del turismo como eje temático no es casual. La propia convocatoria sitúa esta cuestión como uno de los grandes vectores que atraviesan la realidad contemporánea de Canarias, con implicaciones directas en la vivienda, el empleo, el paisaje o la identidad. "Era urgente abordarlo también desde el arte", insiste García Méndez, quien precisa, no obstante, que debía hacerse "no desde un enfoque informativo, que ya se ha abordado en diferentes ocasiones, sino desde lo personal, desde cómo cada cineasta vive esa realidad". En ese sentido, la residencia se aleja deliberadamente del reportaje para adentrarse en territorios más híbridos y autorales.

Los cinco proyectos seleccionados funcionan, precisamente, como ese mapa fragmentado de experiencias. Vampiros del eclipse, de Jesús F. Cruz, plantea una ficción distópica en la que el paisaje turístico del sur de Gran Canaria se convierte en un ecosistema degradado donde los residuos sostienen nuevas formas de vida, como una metáfora radical sobre el colapso del modelo. Por su parte, en No pertenezco, Dailos Vega introduce una mirada más directa sobre la explotación laboral en contextos turísticos, articulada a través de la figura de una mujer convertida en producto dentro del propio sistema que la precariza.

Cinco miradas

Por su parte, Antes de mejorar el mundo, de Yulia Kiryanova, despliega un relato íntimo en la Isla Baja donde la identidad se construye en diálogo con el territorio. La condición de extranjera de la propia directora, quien no obstante reside en la zona de rodaje desde hace varios años, se entrelaza con la historia agrícola y colonial del paisaje, generando un paralelismo entre arraigo y transformación. Esa misma dimensión identitaria atraviesa Isla Baja, de Moliana Alpha Muller Mundi, quien trabaja desde la experiencia de habitar la isla como sujeto atravesado por múltiples pertenencias culturales.

Uno de los momentos de uno de los rodajes.

Uno de los momentos de uno de los rodajes. / ED

En ¿Futuro o fiesta?, Hugo Santacruz introduce una tensión más explícita entre turismo e inmigración, poniendo el foco en los cuerpos que transitan, y sostienen, ambos fenómenos. Su mirada, marcada por años de trabajo fuera de Canarias, incorpora una perspectiva de retorno que hace más complejo el relato. En conjunto, las cinco piezas no buscan ofrecer respuestas cerradas, sino activar preguntas desde lo subjetivo. "Todos los proyectos tienen una mirada muy personal, pero al mismo tiempo no son ajenos entre sí a lo que cuentan", resume García Méndez.

Programa completo

El proceso de trabajo ha respondido a esa misma lógica abierta. Durante dos semanas, los cineastas han desarrollado sus rodajes con autonomía, combinando sesiones de asesoría inicial con jornadas de grabación adaptadas a cada proyecto. "No es un taller al uso", aclara el coordinador, sino que se trata de "creadores en activo a los que hemos querido darles margen de creación". De este modo, la intervención de Kowalski se ha planteado desde el acompañamiento, con presencia puntual en rodajes y aportaciones desde una mirada externa "no contaminada por el contexto local".

Las cinco ideas seleccionadas culminan las grabaciones para crear una gran cinta

El cierre de la residencia que tiene lugar este jueves 3 de septiembre no supone, sin embargo, el final del proceso. Todo lo contrario. A partir del material generado, se iniciará ahora una fase de montaje colectivo que desembocará en un largometraje único. "La idea es construir un mosaico audiovisual", explica García Méndez, puesto que no se trata de "piezas aisladas, sino historias que dialogan entre sí y acaban formando una sola". Este ensamblaje, que se desarrollará en parte de forma online junto a un editor externo, refuerza el carácter experimental del proyecto.

Un proyecto a largo plazo

La previsión es que la película esté finalizada a comienzos de 2027, con la vista puesta en su circulación en festivales internacionales. Más allá de su recorrido, la residencia deja una primera constatación: la necesidad de generar espacios de creación que dialoguen con el presente desde el audiovisual. "Ha sido un proceso muy intenso, en tiempo récord, pero con resultados muy potentes", concluye el coordinador de la Sección de Audiovisuales. “Cuando ves que las historias empiezan a conectarse, entiendes que algo está pasando ahí”.

Con esta primera edición, el Ateneo de La Laguna no solo amplía su campo de acción, sino que se posiciona como un agente activo en la producción cultural contemporánea del Archipiélago. Un espacio donde el cine deja de ser únicamente pantalla para convertirse en herramienta crítica, capaz de interrogar y reimaginar las tensiones que atraviesan hoy a las Islas.

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