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La perrera de Valle de Guerra sale a consulta pública con el ruido en el punto de mira

El estudio acústico admite dificultades para el cumplimiento debido a los ladridos, una de las preocupaciones de los vecinos

La Finca Presas del Campo, en la que está previsto construir la perrera

La Finca Presas del Campo, en la que está previsto construir la perrera / Arturo Jiménez

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La Laguna

La perrera de Tierra Azul, prevista en la Finca Presas del Campo, en Valle de Guerra (La Laguna), se encuentra en periodo de consulta ambiental. El procedimiento corresponde a una evaluación ambiental estratégica simplificada y está promovido por el Cabildo de Tenerife, mientras que la Comisión de Evaluación Ambiental de Tenerife (CEAT), también dependiente de la corporación insular, ejerce como órgano ambiental. Si desde la zona habían expresado su rechazo a la construcción de esta infraestructura y su preocupación por los posibles ruidos, la documentación ahora publicada aviva esos miedos.

Tierra Azul se plantea por el Cabildo como una pieza fundamental de la futura Red Insular de Centros de Protección Animal. El Documento Ambiental Estratégico justifica la necesidad de nuevas instalaciones por la elevada cifra de animales abandonados en la Isla y por la saturación de los recursos existentes. Tal es así que, según el estudio técnico realizado en 2025 para definir la red, en Tenerife se abandonan cada año unos 3.000 perros y 700 gatos.

El nuevo centro será una instalación de al menos 15.000 metros cuadrados con múltiples dependencias, como oficina de atención al público, sala de espera, vestuarios, baños, lavandería y almacén, consultorio, quirófano, sala de recuperación, farmacia, espacios de higienización y desparasitación... El complejo dispondrá también de un área de cuarentena y de las zonas de albergue, diferenciadas para perros y gatos. A lo anterior, y entre otros espacios, se sumarán áreas recreativas al aire libre para los animales.

Concentración de animales

Y en un recinto de esas dimensiones y en el que se prevé una elevada concentración de perros y gatos preocupa el ruido. Ese aspecto ya había sido advertido por los vecinos el pasado mes de junio junto a los malos olores, el incremento del tráfico o la alteración de la calidad de vida en el entorno rural. Ahora vuelve a la actualidad.

Uno de los documentos publicados en el marco del periodo de consulta ambiental es el Estudio de Impacto Acústico del futuro centro. Se trata de un informe de 260 páginas que realiza una predicción de las condiciones sonoras que se producirían en el terreno y en las viviendas próximas. El contenido de este trabajo técnico no garantiza que los ruidos vayan a estar dentro de la legalidad vigente.

Según el estudio, los ladridos no se producirían de forma simultánea y continua durante la actividad habitual, por lo que los niveles de ruido «previsiblemente se mantendrán dentro de los límites establecidos». Sin embargo, el propio documento admite que podrían darse incumplimientos «durante episodios puntuales de máxima excitación o agitación colectiva».

Reducción de molestias

El informe identifica dos factores que contribuirían a reducir las molestias en las viviendas residenciales próximas: la distancia entre las fuentes de ruido y los receptores y el enmascaramiento producido por el ruido de fondo existente en el entorno. No obstante, los técnicos advierten de que estos factores no bastan por sí solos y que el cumplimiento final dependerá también de las soluciones constructivas y de las acciones correctoras previstas.

Una de las principales medidas contempladas es la instalación de una pantalla acústica perimetral. El trabajo plantea que esta solución contribuirá «significativamente» a reducir la inmisión sonora en las viviendas más próximas y favorecerá el cumplimiento de la normativa durante los periodos diurno y vespertino. Su eficacia, sin embargo, «disminuye progresivamente en los receptores más alejados debido a la geometría del entorno y a las condiciones de propagación sonora».

La situación se complica por la noche. Para garantizar el cumplimiento de los valores límite de inmisión, el estudio considera «imprescindible» que los perros permanezcan en el interior de los cheniles y que las puertas de acceso a las zonas exteriores permanezcan cerradas durante ese periodo.

Diseño del complejo

Adicionalmente, el documento también reconoce una dificultad derivada del diseño del complejo. «No ha sido posible evitar completamente la existencia de aberturas orientadas hacia las viviendas cercanas», indica. El estudio señala que «existen orientaciones más favorables desde el punto de vista acústico», especialmente aquellas en las que no hay receptores sensibles y las parcelas colindantes tienen usos industriales. Sin embargo, «las necesidades funcionales del edificio, la distribución interna y el acceso a las zonas exteriores de esparcimiento han condicionado la disposición final de dichos huecos».

La evaluación acústica tampoco equivale a una garantía absoluta del resultado que se obtendría una vez que esté construida la instalación. El informe recuerda que las fichas técnicas de los materiales empleados en los cálculos contienen valores obtenidos en ensayos de laboratorio, en condiciones más favorables que las existentes durante una ejecución real. Además, el estudio deja pendiente parte de la evaluación definitiva, dado que determinadas instalaciones todavía no estaban completamente definidas cuando se elaboró el documento, por lo que deberán ser analizadas en una fase posterior del proyecto para comprobar su incidencia sobre el cumplimiento de los límites normativos.

Un millar de animales

El centro dispondrá de 602 plazas para perros en régimen de residencia y otras 78 destinadas a hospitalización y cuarentena. Para los gatos se contemplan 200 plazas de residencia y otras 200 jaulas individuales vinculadas al programa CER, de captura, esterilización y retorno. El complejo incorporará además consultas veterinarias, quirófano, zonas de cuarentena, áreas recreativas, espacios para adopciones y un centro educativo para voluntarios y visitantes. El diseño prevé separar las instalaciones destinadas a perros y gatos.

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