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Tecnología

Acaymito y Estrellita: tecnología para cuidar a los mayores de La Laguna

La robótica se incorpora a los centros de mayores de La Laguna para reforzar la rehabilitación física y cognitiva, combatir la soledad y acercar a los usuarios a las nuevas tecnologías

Acaymito, una ayuda para los mayores de La Laguna

María Pisaca

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María Robayna

María Robayna

San Cristóbal de La Laguna

"Y ahora, ¡todos con la mano en la cabeza!", se escucha desde la entrada del Centro de Día Acaymo. 'Acaymito' ya había empezado su jornada laboral con actividades interactivas para que los mayores del centro "no pierdan el ritmo".

'Acaymito', este pequeño animatrónico que canta 'La Bomba', aquella canción de King África, por los pasillos y con ojos de colores, es un robot de última generación que se utiliza en diferentes ámbitos del cuidado de mayores, especializado en terapias de rehabilitación física y cognitiva, incorporado por la Concejalía de Bienestar del Ayuntamiento de La Laguna. En compañía de Estrellita, un gato que mantiene a los más solitarios con "el cortisol bajo", como comenta la coordinadora del Centro de Día, Laura González, los dos animatrónicos "se han convertido en parte de la rutina del centro". "A ellos les hace mucha ilusión. Se lo pasan pipa haciendo los juegos", explica.

Inrobics, la empresa responsable del robot, es una plataforma relacionada con la salud digital que utiliza la inteligencia artificial y la robótica social para la rehabilitación física y cognitiva de los pacientes. Con esta iniciativa, el Ayuntamiento implementa herramientas tecnológicas que mejoran las capacidades físicas y funcionales de sus mayores.

Ayudante de los fisioterapeutas

Los días no son solitarios en compañía de las cuidadoras y los pequeños animatrónicos que alegran los pasillos y permiten a las señoras y señores mantener tanto el cuerpo como la mente activa. Detrás de cada acción, juego o baile, existe una razón que mejora el rendimiento y trabajo de los sanitarios que ayudan a los residentes. "No solo sirven como una herramienta lúdica para que los usuarios se diviertan y lo pasen bien para que interactúen con él. Además, sirven como una herramienta sanitaria, sobre todo para la fisioterapia", explica González.

Desde el inicio del día, 'ALMA robot social', más conocido como 'Acaymito' por los residentes, acompaña a las especialistas que visitan el centro, como son la fisioterapeuta o la psicóloga. Durante esas horas de trabajo, el pequeño robot -mide menos de un metro de altura- realiza actividades como yoga y gimnasia o reproduce música desde sus altavoces para que, los que se encuentren más cerca, copien los movimientos de baile que el robot ya tiene preparados.

Pero una de sus principales funciones, más allá del entretenimiento, reside en el seguimiento de los ejercicios. Cuando se selecciona a un usuario, 'Acaymito' utiliza la cámara que lleva incorporada para identificar los principales puntos del cuerpo y registrar sus movimientos. "Él te dice 'levanta la mano derecha' y guarda esa información, guarda los grados a los que tú has elevado esa mano para hacer un seguimiento y ver si, conforme pasa el tiempo y practicas gimnasia con Acaymito, mantienes ese grado de desarrollo", explica la coordinadora.

"El robot tiene incorporada una cámara que va documentando la actividad de los usuarios, así se constata el desarrollo de las articulaciones, o los movimientos para que la fisioterapeuta lo pueda ver y comparar con resultados anteriores", añade Laura González. Y es que estas actividades ayudan a agilizar el trabajo de los asistentes que se encargan de ellos.

El sistema identifica las articulaciones mediante diferentes puntos y registra el movimiento realizado. Así, el robot puede medir distintos parámetros y compararlos con los resultados anteriores, generando estadísticas y gráficos. Aunque parece que cobra vida propia cada vez que los ojos se le iluminan, las sanitarias y cuidadoras controlan al pequeño robot mediante una tableta que funciona para gestionar sus funciones, "las cosas que hace o las tareas que queremos que lleve a cabo", explican las cuidadoras.

"Voy a decir cuatro palabras y tienen que memorizarlas", explica 'Acaymito' mientras las abuelas recitan en diferentes órdenes las palabras, unas con más facilidad que otras: manzana, caballo y sombrero. Los ejercicios cognitivos buscan mantener la mente despierta, por lo que el animatrónico hace preguntas, cuenta chistes e incluso puede buscar recetas. Así hizo Carmen Emilia González, una de las integrantes del centro: "'Acaymito', búscame la receta de unas lentejas".

Una herramienta para mantener la cabeza activa

Mientras unos estiran 'saludando al sol' y bailan con 'Acaymito', el salón del centro de día promete otro estilo de actividad. Los ronroneos protagonizan la escena y los sillones son ocupados por aquellos que buscan paz y la encuentran en una escena ya recurrente en el salón común, con un gato encima del regazo. 'Estrellita' ya es veterana entre las zonas comunes, pues Laura explica que "muchos de ellos esperan para acariciarla, peinarla o achucharla".

"'Estrellita' es como la mascota del centro. Siempre está en el comedor, en el salón principal, donde está la gimnasia, donde se ve la tele o donde hacemos los talleres", explica González. Su función tiene, además, un componente emocional. Y es que "ayuda un montón, no solo en la soledad, sino también en esos días que estamos un poco más sensibles y que necesitamos bajar ese cortisol cuando está en las nubes", continúa mientras pasa su mano por el lomo de la protagonista. De repente, un maullido suena en la habitación.

Enseñar la tecnología sin infantilizar

Sin embargo, los usuarios tuvieron que acostumbrarse a su presencia. "Las primeras veces que lo utilizamos se mostraron más tímidos. Ahora que lo han usado más le tienen hasta cariño". La curiosidad no acabó matando al gato, sino enseñando a los mayores las nuevas herramientas tecnológicas a las que ellos también tienen acceso.

Para algunos, el uso de estos 'animatrónicos' supuso un primer contacto con estas nuevas tecnologías, y es que, como dice Laura, "la sociedad avanza y la tecnología también". "Aunque sean personas mayores, viven en esta sociedad y tienen que estar medianamente al tanto de las tecnologías que se mueven a su alrededor", repasa.

Ni 'Acaymito' ni 'Estrellita' buscan convertirse en juegos infantiles. Su presencia en el centro pretende acercar a los mayores a la evolución tecnológica de forma más práctica. "Lo más importante está en que no parezcan juguetes, porque son personas mayores conscientes, no son niños", explica Laura. Los mayores del centro tienen claro que no son juguetes. "Si los entendiesen como juguetes, los recharazarían, porque lo que no hay que hacer es infantilizarlos. Son adultos conscientes, no niños", explica.

'Acaymito' se prepara para descansar mientras que las señoras, privadas por esta nueva herramienta, charlan entre ellas. Para muchas, los robots se han convertido en una manera de acercarse a sus familiares: "Se lo dije el otro día a mi nieto y se quedó flipando. Se parece mucho a lo que utiliza y me ayuda a entender lo que está siempre usando", explica Juana González mientras recuerda a sus nietos.

La figura de un niño, aunque tenga manos de tres dedos, acerca a los mayores a encariñarse con ellos. "Algunas lo tratan como a un nieto, al igual que tratan a la gata de mascota", explica la coordinadora.

Los mayores siguen descubriendo las nuevas posibilidades que estas máquinas les aportan, siempre sin olvidar que ellos también comprenden la finalidad de estos robots: "ayudarles y ayudar al resto de personal".

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