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Danza en Breve presenta en el Teatro Leal de La Laguna 'La felicidad no importa', una reflexión sobre el trabajo y la soledad

LAV-Canarias presenta el 16 de julio en la Sala de Cámara La felicidad no importa, una propuesta de Tomàs Aragay y Societat Doctor Alonso que combina cine, música en directo y artes escénicas.

Fachada del Teatro Leal, en San Cristóbal de la Laguna

Fachada del Teatro Leal, en San Cristóbal de la Laguna / El Día

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Elena Morales

Elena Morales

Santa Cruz de Tenerife

El Teatro Leal de La Laguna recibirá el próximo 16 de julio la propuesta escénica La felicidad no importa, una creación de Tomàs Aragay y Societat Doctor Alonso que se mueve entre el cine, la performance y el concierto en directo. La función forma parte del programa regular de exhibición Danza en Breve, organizado por LAV-Canarias, y tendrá lugar en la Sala de Cámara del recinto lagunero.

La pieza plantea un formato híbrido en el que la proyección cinematográfica no funciona como un elemento cerrado, sino como parte de una experiencia escénica acompañada en directo. El propio protagonista y el músico Nilo Gallego intervienen durante la representación, de manera que la obra borra las fronteras entre imagen filmada, presencia física, música y acción teatral.

Con esta propuesta, el programa Danza en Breve incorpora al Teatro Leal una obra que reflexiona sobre asuntos muy presentes en la sociedad actual: el trabajo, la soledad, el deseo, el exceso de información y las formas contemporáneas de habitar el mundo.

Una jornada en la vida de Joan

La felicidad no importa sigue un día en la vida de Joan, un joven trabajador de un centro cultural prácticamente vacío. El personaje atraviesa su jornada entre tareas repetidas, pantallas, información constante y una sensación de vacío que se mantiene como fondo de la narración.

A partir de esa rutina aparentemente sencilla, la obra abre preguntas sobre la relación entre empleo, identidad y tiempo cotidiano. La pieza no se apoya en grandes acontecimientos, sino en gestos mínimos y situaciones reconocibles para construir una mirada sobre la fragilidad de la vida diaria.

El centro cultural casi deshabitado funciona como un espacio simbólico. Es un lugar de trabajo, pero también un escenario de espera, aislamiento y desconexión. Desde ahí, la propuesta explora cómo se relacionan las personas con su entorno, con sus expectativas y con la necesidad de encontrar sentido en medio de la repetición.

Cine, música y performance en directo

La obra se presenta como una película-performance, un formato que combina lenguajes propios del cine con recursos de las artes vivas. La pantalla, el cuerpo del intérprete y la música en directo forman parte del mismo dispositivo escénico.

En este caso, el acompañamiento de Nilo Gallego resulta clave para ampliar la lectura de la película. Su banda sonora original se ejecuta en vivo y dialoga con las imágenes, reforzando la tensión entre lo que se ve, lo que se escucha y lo que ocurre en escena.

Más que una proyección convencional, La felicidad no importa propone una experiencia en la que la realidad y la representación se cruzan de forma continua. La propia ficha del Teatro Leal define la pieza como una performance que explora las tensiones entre la presencia escénica y la imagen en pantalla, así como los pensamientos íntimos del protagonista y su relación con el tiempo cotidiano.

Una mirada sobre la incertidumbre contemporánea

La creación de Tomàs Aragay y Societat Doctor Alonso pone el foco en una generación marcada por la incertidumbre laboral, la hiperconectividad y la dificultad para imaginar otros modos de vida. La obra no plantea esta reflexión desde un tono solemne, sino desde la observación de lo cotidiano y desde una estructura que mezcla humor, extrañeza y pensamiento escénico.

El proyecto se inscribe en una línea de trabajo que Societat Doctor Alonso ha desarrollado durante años, con piezas que investigan los límites del lenguaje, la percepción y la relación entre público, escena y realidad. En La felicidad no importa, esa búsqueda se traslada a un relato centrado en un joven trabajador y en los pequeños conflictos de una jornada aparentemente normal.

El equipo artístico de La felicidad no importa

La dirección de la pieza corre a cargo de Tomàs Aragay, que también firma la dramaturgia y los textos junto a Forner Lafuente. El acompañamiento artístico es de Sofía Asencio.

La creación e interpretación corresponde a Forner Lafuente, Nilo Gallego y Tomàs Aragay. Gallego firma además la banda sonora original, mientras que el espacio escénico y la iluminación son obra de Societat Doctor Alonso. La producción está a cargo de Imma Bové.

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