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Historia

Un investigador abre al público la patente de corso de Amaro Pargo

Marco Polo Alonso difunde el expediente que incluye el documento y nuevas claves sobre la actividad que desarrolló el célebre corsario

Una recreación de Amaro Pargo.

Una recreación de Amaro Pargo. / Marco Polo Pérez

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La Laguna

El investigador Marco Polo Alonso ha abierto al público la documentación en la que se incluye la patente de corso de Amaro Rodríguez Felipe, más conocido como Amaro Pargo, un personaje de la historia lagunera que ha suscitado fascinación a través de los tiempos. Se trata del expediente completo conservado en el Archivo General Militar de Segovia relativo a la presa del navío inglés ‘San Joseph’ en 1712 y del que Alonso destaca que constituye una de las pruebas documentales más precisas sobre la forma de operar del célebre corsario.

El expediente permite reconstruir un abordaje real a partir de declaraciones de los protagonistas, inventarios de carga y actuaciones judiciales, lo que confirma la condición de Amaro Pargo como corsario (en contraposición a pirata). Los materiales se encuentran en la página web que el investigador ha dedicado al marino: https://amaropargo.es/.

Hallazgo y publicaciones

Entre todos los documentos localizados destaca la patente de corso concedida a Amaro Pargo meses antes del incidente. Es un material del que se intuía su existencia pero que nunca había aparecido y con el que Alonso sorprendió a propios y extraños en 2024. Después publicó Comprar el cielo, una obra sobre el corsario en la que entrelaza realidad y ficción.

El investigador explica que la patente fue otorgada en La Guaira por el gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela José Francisco de Cañas y Merino, en virtud de la Real Cédula de 1674. Entre otras cosas, el documento describe con exactitud el potencial militar del ‘Nuestra Señora de la Candelaria’, alias ‘El Bravo’, con sus 24 piezas de artillería, 56 escopetas, 6 pares de pistolas, 12 alfanjes, 40 chuzos, 10 pedreros, 8 esmeriles y 80 hombres, «lo que lo sitúa claramente como una embarcación preparada para la guerra y no como un simple mercante armado de forma ocasional».

Patente previa

Los legajos muestran, además, que existía una patente previa de capitán de mar y guerra expedida en Canarias por el capitán general Agustín de Robles y Lorenzana, que sirvió de base para el posterior nombramiento como corsario. Para Alonso, ese conjunto documental desmonta algunas versiones sostenidas durante años sobre que habría sido el rey quien concedió directamente la patente por una supuesta relación de cercanía. El material, subraya, es concluyente: el nombramiento se expidió en Santiago de León de Caracas el 14 de diciembre de 1711 por el gobernador de Venezuela en el ejercicio de competencias delegadas por la Corona.

El investigador sostiene que la acogida de esta publicación de documentación ha sido «muy positiva». Según afirma, uno de los elementos más valorados es que los manuscritos se han puesto a disposición pública acompañados de su transcripción completa, realizada por un equipo de paleógrafos y asumida con fondos propios. «La publicación íntegra del material reduce de forma notable el margen para lecturas parciales o interpretaciones desviadas», considera, y añade que, al estar disponibles tanto los documentos como su transcripción, cualquier lector puede contrastar la información y extraer sus propias conclusiones a partir de la fuente original.

Más documentación

Marco Polo Alonso asegura que este expediente es solo uno de la decena de procesos localizados durante su investigación. Entre los siguientes figura el expediente de Cumaná, centrado en los incidentes del ‘Asiento de Montesacro’ (entre 1715 y 1716), así como otros documentos procedentes de los Países Bajos y de Centroamérica que continúan en fase de estudio y transcripción. Entre esos materiales figura también el expediente del navío ‘San Luis’, adquirido en Cádiz en 1713 y naufragado semanas después en Martinica, así como papeles relativos al abordaje de un navío holandés.

El investigador grancanario señala que en la actualidad trabaja en una doble línea sobre Amaro Pargo: seguir poniendo a disposición pública documentos originales y, al mismo tiempo, integrar ese material en la saga narrativa iniciada con Comprar el cielo, cuya segunda entrega, Tela Roja, continúa profundizando en la figura histórica de Amaro Pargo a partir de fuentes primarias.

Una historia de película

La historia de Marco Polo Alonso (Las Palmas de Gran Canaria, 1973) es de lo más peculiar. Según ha afirmado en los últimos años, es empresario y está afincado en Ghana, donde se dedica al sector de la alimentación y la construcción. Irrumpió en escena en 2024 afirmando que había encontrado la patente de corso de Amaro Pargo. La historia ofrecía dudas iniciales, pero uno de los mayores expertos en el corsario, el historiador Daniel García Pulido, confirmó entonces la validez y relevancia del hallazgo de Alonso.

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