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Un estudio medirá el confort de las paradas de guagua de La Laguna ante el aumento del calor y las lluvias

El Ayuntamiento busca finalizar la mejora e instalación de marquesinas por el municipio

Pasajeros en el Intercambiador de La Laguna.

Pasajeros en el Intercambiador de La Laguna. / María Pisaca

La Laguna

¿En qué medidas las paradas de guagua de La Laguna protegen del sol? ¿Estas estructuras contienen de forma efectiva el agua de meses tan lluviosos como los de este año? Esas y otras preguntas se pretenden resolver con el estudio que realizará el municipio en torno a la "utilidad climática y habitabilidad" de estos puntos. Se trata de una decisión que cuenta con el respaldo de todos los grupos políticos con representación en el Salón de Plenos lagunero.

La iniciativa fue planteada inicialmente por el concejal Saúl Alberola (Unidas), si bien con posterioridad fue enmendada por el grupo de gobierno (PSOE-CC) y la propia Unidas se Puede. El texto final incluye tanto la vertiente técnica del trabajo como el compromiso de seguir mejorando la red de marquesinas. Estas han sido objeto de quejas durante años y, en particular, en fechas recientes centraron una crítica que tuvo resonancia mediática de la Asociación de Vecinos las Tres Calles de Tejina, que lamentó que en la zona de La Asomada fuese necesario improvisar con plásticos una marquesina tras años de reivindicaciones desatendidas.

El Ayuntamiento se propone culminar la instalación y renovación de estas estructuras, priorizando los espacios donde su implantación sea viable. Allí donde no lo sea, se verán alternativas. No obstante, lo más llamativo del acuerdo se encuentra en el estudio sobre la opinión de los usuarios. Para ello se evaluarán aspectos como la sombra real que proyectan las cubiertas, la capacidad de resguardo frente a precipitaciones, el confort de los materiales o la accesibilidad del entorno.

Puntos calientes

Cabe destacar que también se incorporará un análisis del «microclima urbano», sobre lo que el acuerdo contempla «identificar ‘puntos calientes’ en la red donde la falta de ventilación o el efecto isla de calor afecten gravemente a la habitabilidad». El documento deberá definir, además, su alcance, coste y viabilidad, así como las posibles actuaciones posteriores y su mantenimiento.

Las conclusiones que se obtengan se integrarán en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) «en coherencia con los objetivos de adaptación al cambio climático y de impulso del transporte público».

La exposición de motivos de la moción inicial ya advertía de que no basta con mejorar frecuencias o flota si las paradas no ofrecen un mínimo de protección frente a las inclemencias del tiempo. «En los últimos años, además, el municipio ha experimentado fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y extremos», agrega. «Los registros recientes confirman que venimos batiendo récords de los años más calurosos de la serie histórica, con episodios prolongados de altas temperaturas y olas de calor», apunta, antes de indicar que 2026 ha destacado por la intensidad y frecuencia de las lluvias, acompañadas en diversas zonas por viento racheado.

«Esta realidad climática cada vez más intensa, enmarcada en el contexto global de cambio climático, obliga a revisar la adecuación de las infraestructuras públicas a nuevas condiciones ambientales», sostiene el documento.

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