Entre la riqueza histórica y las deficiencias: el Archivo de La Laguna quiere mirar al futuro
El Archivo Histórico Municipal de La Laguna es pequeño y húmedo, durante años apenas ha contado con personal, queda mucho por digitalizar... Su nuevo responsable tiene ante sí el reto de revertir la situación.

El nuevo archivero, Daniel Melián, el miércoles. / Andrés Gutiérrez
El Archivo Histórico Municipal de La Laguna es desde el viernes uno de los espacios de visita de Documenta, el nuevo programa que busca dar a conocer cuatro grandes recintos de este tipo de la ciudad. Enclavado en mitad de la sede central del Ayuntamiento, en lo que fue el Colegio de las Dominicas, atesora más de 500 años de historia, con fondos desde la Conquista de Tenerife hasta la actualidad. Pero también tiene otra cara: unas instalaciones pequeñas y húmedas y una insuficiente dotación de personal que lastran su presente y comprometen su futuro.
La llegada, el pasado mes de septiembre, de un nuevo archivero intenta revertir la situación. «Me encontré solo, con un archivo con ciertas carencias a la hora de poder gestionarlo», admite el actual responsable de la instalación, Daniel Melián. La falta de medios dificultaba dar respuesta tanto a las demandas internas del consistorio como a las solicitudes de la ciudadanía. «Al principio fue bastante difícil», reconoce. La hoja de ruta ha sido la de establecer una batería de proyectos de mejora.
El problema no es nuevo. El asunto incluso ha sido objeto de iniciativas plenarias a través de los años. «Las instalaciones actuales del Archivo lagunero no reúnen las condiciones ideales para preservar unos fondos que son únicos en el Archipiélago», lamentaba una moción en 2024. «El personal, escaso e insuficiente para la envergadura de este espacio, vive un momento de clara incertidumbre», añadía. Nada muy diferente a lo que existe hoy. El actual grupo de gobierno parece admitir la situación al punto de que envió una reciente nota de prensa sobre la instalación en la que sobresalían las carencias.
Primeros pasos
El nuevo archivero celebra que ya se han podido dar algunos pasos, como el de continuar con la digitalización del Fondo del Antiguo Concejo de Tenerife, una medida clave ante las deficientes condiciones ambientales del inmueble. «La zona tiene bastante humedad y las instalaciones no cumplen con los estándares de conservación», advierte. Digitalizar, en este contexto, no es solo modernizar, sino preservar. «Es una forma de evitar que los documentos se deterioren con mayor rapidez», añade.
Se suma al avance anterior el refuerzo del equipo, con dos personas en convenio y una tercera dedicada a restauración. Melián también menciona la reorganización interna de los depósitos. En concreto, las signaturas topográficas que se han implantado en el primer depósito permiten mejorar la localización de expedientes. «Ahora podemos ubicar la signatura de un expediente con mayor facilidad, y eso nos ha ayudado bastante», indica.
El trabajo realizado es solo el inicio de un plan mucho más ambicioso. Entre las prioridades figura la climatización integral del espacio. «Es fundamental para la conservación de los documentos», insiste. A ello se suma la necesidad de mejorar la seguridad, tanto en accesos como en sistemas de almacenamiento, con la sustitución de módulos de conservación de documentos -esos que se cierran con unos mecanismos que parecen un volante- que están obsoletos.
Transición digital
Mención aparte merece la transición digital. Hasta ahora ha existido un sistema híbrido entre un gestor digital insuficiente y un método tradicional basado en fichas manuscritas. «Las tarjetas pueden perderse, mezclarse o deteriorarse; con un sistema informático moderno evitamos estos inconvenientes y sobre todo agilizamos en los procesos de búsqueda y clasificación archivística», subraya el archivero. El objetivo es implantar un aplicativo que permita gestionar de forma eficiente tanto la documentación administrativa como la histórica, además de avanzar hacia el denominado ‘Archivo Único Electrónico del Ayuntamiento’, al que iría toda la documentación del consistorio lagunero.
Aunque ya se habían dado pasos de digitalización, el camino que queda por delante es enorme. Melián lo confirma: «Queda muchísimo». Entre los proyectos más inmediatos está la conversión a formato digital de 250 cajas del antiguo Concejo de Tenerife y seguir con el Fondo Ossuna y con los expedientes de mayor antigüedad producidos por el propio Ayuntamiento. También el archivo fotográfico es otro frente de trabajo. «Queremos que todo ese material sea accesible», señala.
Sin embargo, y más allá de la gestión, el gran debate sigue siendo el de las instalaciones. «Para mí lo más adecuado es construir un nuevo edificio», opina Daniel Melián, y agrega que, aunque una alternativa es la rehabilitación de otro inmueble, la inversión podría ser similar. Mientras tanto, considera que son fundamentales actuaciones provisionales de carácter urgente. «No podemos esperar a que se construya un nuevo edificio; hay que actuar ya para garantizar las condiciones de conservación y seguridad», defiende.
25.000 archivadores en Güímar
El problema del espacio se refleja también en la dispersión documental. Alrededor de 25.000 archivadores se encuentran en unas dependencias externas en Güímar, frente a las 3.000 o 4.000 que alberga el Archivo que están signaturadas. Esta situación dificulta el trabajo diario, especialmente en áreas como Urbanismo, que requieren consultas constantes. «Si esos documentos estuvieran aquí, podríamos dar una respuesta mucho más eficiente», explica.
Pese a las dificultades, el valor del Archivo es incuestionable. «Hay documentación increíble, por su antigüedad y por el contenido sobre la historia de Tenerife», destaca Daniel Melián. «Respiras la historia de nuestros antepasados», resalta el historiador. No es para menos: es el más importante de Canarias desde el punto de vista de la archivística civil y el único que ofrece una información cronológica y continua de la historia insular de Tenerife hasta el siglo XIX con la constitución de los ayuntamientos. Una joya del pasado que ahora necesita mirar al futuro.
Daniel Melián: un archivero joven y que heredó su vocación por la historia
«Conozco más La Laguna por los mapas que por poder recorrérmela». Lo dice Daniel Melián (Betancuria, 1988), que aterrizó el pasado mes de septiembre en la vieja Aguere procedente de Fuerteventura. Allí nació y se crió, y también allí adquirió de su padre, farmacéutico de profesión pero apasionado de la historia, la vocación que acabaría marcando su devenir académico y profesional.
El actual archivero municipal tiene una trayectoria ligada al patrimonio y la gestión documental. Es licenciado en Historia y máster en Formación del Profesorado y en Gestión del Patrimonio Cultural y Natural. Su carrera comenzó en su isla natal, donde trabajó como técnico de patrimonio histórico en el Ayuntamiento de Puerto del Rosario. Posteriormente desempeñó funciones en la biblioteca del Cabildo majorero.
Melián ha publicado trabajos sobre Fuerteventura y prepara un nuevo libro en el que, adelanta, también aparecerán referencias a La Laguna. Aunque se declara amante de todas las islas, confiesa su predilección por la tranquilidad de la Maxorata, donde ha desarrollado gran parte de su vida. Su llegada a la Ciudad de los Adelantados ha supuesto para él un reto profesional de primer orden.
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