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Nuevo brillo para la rejería del siglo XVII del convento de Las Catalinas, en La Laguna

La restauración permitirá recuperar un elemento cuya ornamentación se atribuye a Cristóbal Hernández de Quintana

Restauración en el convento de Las Catalinas

María Pisaca

La Laguna

Una tela cuelga de parte de la rejería que delimita el coro del convento de Santa Catalina de Siena, en pleno casco histórico de La Laguna. Debajo están en marcha las labores de restauración de un elemento patrimonial que data del siglo XVII y cuya ornamentación se atribuye al artista Cristóbal Hernández de Quintana. Se trata de unas actuaciones que ya han experimentado avances y con las que se pretende devolver la pieza a su mejor versión.

La priora del convento, sor María Cleofé López, subraya la relevancia de los trabajos, que coinciden con una efeméride destacada: 300 años del fallecimiento de Hernández de Quintana (1725-2025). «Es una obra de envergadura, grande», remarca. La actuación comenzó el pasado 16 de octubre y su finalización estaba inicialmente prevista el 26 de abril, pero todo apunta a que se solicitará una prórroga debido a la complejidad de la restauración.

El convento de Santa Catalina de Siena se encuentra estos días en plenos preparativos para los actos que acogerá el 15 de febrero, aniversario del fallecimiento de Sor María de Jesús (1643-1731), la monja popularmente conocida como la Siervita, a la que se le atribuyen milagros. En esa fecha, así como el domingo siguiente, se abre cada año el sarcófago en el que permanece su cuerpo incorrupto.

Limpieza y consolidación

Precisamente la rejería que ahora se está restaurando se encuentra próxima al espacio en el que se custodia a la religiosa. La intervención contempla la limpieza integral de la reja para recuperar su color original, el restañado de las partes deterioradas y la consolidación de zonas afectadas por filtraciones de agua que durante años dañaron pinturas y elementos decorativos. Según explica la madre priora, las humedades procedentes del tejado –ya reparado– provocaron la pérdida de policromías en varias áreas laterales.

La actuación está financiada por el Cabildo de Tenerife y su importe es de 70.000 euros. El proyecto incluye análisis previos, tratamientos específicos según los materiales y técnicas empleadas, y la recuperación de soportes. Son unas obras que buscan seguir mejorando un espacio de honda historia.

Los primeros datos que se poseen acerca del monasterio de Santa Catalina de Siena se remontan a la primera mitad del siglo XVI. Según recoge el portal de Turismo del Ayuntamiento de La Laguna, fue en 1524 cuando el Cabildo proyectó la fundación de un convento de religiosas en los terrenos que el Adelantado y el Cabildo habían destinado a los monjes dominicos. Sin embargo, no sería hasta 1611 cuando el proyecto se materializó gracias a la intervención de Juan de Cabrejas, regidor de La Palma, y de su esposa, María de Salas.

El museo

¿Y cuáles son las necesidades que quedan pendientes? Sor María Cleofé López pone el foco en el museo. «Lo que más deseamos es que sea abierto porque cerrado se estropea más», expone mientras se trabaja para que reúna todos los requisitos para su apertura. Al hacer balance, destaca todo el proceso que fue necesario para el remozado general de la instalación, y agradece el apoyo recibido por parte de las instituciones y el esfuerzo de la comunidad religiosa. «Gracias a Dios y a todos los que nos han ayudado», afirma.

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