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Casa Peter baja la persiana tras más de seis décadas como pionero del perrito caliente en Tenerife

Fundado en 1968 por el danés J. Peter Larsen, el local popularizó en La Laguna un producto casi desconocido y acabó convirtiendo el perrito caliente en un símbolo gastronómico de la ciudad

Cierre de Casa Peter en La Laguna

Andrés Gutiérrez

San Cristóbal de La Laguna

Casa Peter dice adiós de forma indefinida en enero de 2026 y con su despedida La Laguna perderá a uno de sus establecimientos más emblemáticos. Tras más de seis décadas en activo, el local que propularizó los perritos calientes en Tenerife y que marcó a varias generaciones de laguneros y tinerfeños, pondrá fin a su actividad por la jubilación de sus responsables. De esta forma, se cerrará una etapa fundamental de la historia gastronómica de la ciudad.

La historia comenzó en 1968, cuando el danés Peter Larsen, con apenas 26 años, decidió abrir un pequeño local en la zona de La Milagrosa. Llegaba desde Gran Canaria con una idea sencilla: vender perritos calientes en una ciudad marcada por la vida universitaria. "En esa época nadie sabía lo que era un perro caliente", recuerda María Dolores Izquierdo, más conocida como Loly, jefa del establecimiento.

Y así fue. La propuesta fue tan novedosa que muchos clientes se sorprendían al ver como la salchicha sobresalía del pan, lo que llevó a crear el mítico "perro pequeño". "El boom llegó y la gente joven acudía al pequeño local. Venían desde cualquier rincón del municipio y de la Isla a comer a Casa Peter", añade.

Puntos más concurridos

El éxito fue inmediato y se trasladó a la calle San Agustín, donde se consolidó como uno de los puntos más concurridos del casco histórico. Con el paso de los años, el negocio se expandió a Santa Cruz, aunque terminó asentándose de forma definitiva en la calle Núez de la Peña, donde ha permanecido durante las últimas cuatro décadas.

Tras la jubilación de su fundador en 1994, el relevo lo tomó su socio Bent Erik Nordstrom, conocido como Pastor, junto a su esposa Loly. Desde entonces, Casa Peter resistió modas gastronómicas, la aparición de decenas de competidores y hasta un incendio que obligó a un cierre temporal en 2022. A pesar de todo, Casa Peter continuó siendo un referente, no solo por su salchicha roja —imitada en toda la Isla—, sino por sus salsas, especialmente la mítica salsa universal, cuya receta nunca salió de las puertas del negocio.

Parte de la memoria colectiva

El anuncio del cierre ha provocado una oleada de nostalgia entre clientes. "Cuando estaba en la universidad venía mínimo una vez a la semana y ahora vengo con mis hijos", comenta Javier Martín. Para Ana Rodríguez, lagunera de 60 años, Casa Peter "forma parte de nuestra vida, son muchos recuerdos entre sus puertas". Una sensación compartida por muchos desde que se conoció la noticia.

"Estamos abrumados por tantas muestras de cariño tras haber anunciado el cierre", confiesa Loly. Ese vínculo por la ciudad se refleja en el paso del tiempo por sus mostradores. "Hoy en día son tres generaciones las que han pasado por nuestra casa. Desde padres con sus hijos hasta abuelos con sus nietos", explica. Una frase que resume el peso sentimental de un negocio que forma parte de la memoria colectiva de La Laguna. Y es que desde el anuncio del cierre no dan abasto con la cantidad de personas que acuden a por su último perrito.

El motivo del cierre, sin embargo, es sencillo. "Después de 57 años trabajando queremos jubilarnos y descansar. Ese es el principal motivo", señala Loly. Añade que otro detalle clave de la finalización de esta larga etapa es que "queremos que el nombre se quede con nosotros y no dárselo a nadie".

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