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Mañana de paseo, tarde y noche de diversión

Unas 90.000 personas disfrutan de una jornada de compras, picoteo y actuaciones escénicas y musicales

La noche en blanco, La Laguna 2025

Arturo Jiménez

San Cristóbal de La Laguna

La ya tradicional Noche en Blanco lagunera arrancó incluso antes de que el reloj marcara el mediodía. El tranvía, que circuló con unidades dobles durante toda la jornada, llegaba siempre lleno a Trinidad, la parada que marca el final del trayecto y la más cercana al sinfín de actividades que se repartían por distintos puntos de la ciudad.

Durante las horas de luz, el protagonismo en esta decimosexta edición fue para las familias. Pilar Amador es una de esas madres que quiso pasar un sábado diferente junto a sus niños. Aunque ella no se pierda una edición, en esta ocasión trae por primera vez al más peque de la casa, su hijo de un año, para disfrutar juntos del espectáculo de títeres. «Solemos venir por la mañana, vemos el ambiente, comemos algo y ya por la tarde nos recogemos; somos más del día en blanco», apuntó.

Entre los más madrugadores ese era el sentir general: aprovechar el día y dejar la noche para los más fiesteros. La mañana, por tanto, transcurrió entre mercadillos como el del Camino Largo y zonas familiares como la de la Plaza Antonio Mederos Sosa, que ayer pasó a llamarse Chocoland: La Plaza de la Navidad.

Allí, un grupo cantaba villancicos en directo mientras madres como Priscila González esperaban a que sus hijos se pintaran la cara, saltaran en la colchoneta o participaran en algún taller. Según argumentó la lagunera, es un día para pasar en familia y para realizar algunas compras pendientes. Un planteamiento que compartió Isabel Orta, que acudió desde Santa Cruz para «dar un paseito con el peque, para disfrutar del ambiente lagunero y para comprar una tarta de cumpleaños».

El corazón del municipio se transformó también en un gran circuito deportivo. La actividad física fue una de las propuestas que triunfó entre los más peques. Escalada, masterclass de zumba, ping pong, pista americana, una carpa de la Fundación del Club Baloncesto Canarias y hasta una exhibición de baile con grupos del municipio. Todo repartido por la calle San Agustín.

Con ese panorama, era difícil pasar de largo. Al menos así le ocurrió al joven Jorge Casanova que, junto a otras dos amigas, salió a desayunar y terminó quedándose por la zona. «Somos de aquí así que puede ser que también vengamos por la noche para ver el ambiente porque toda esta parte está más enfocada a los niños», aseguró.

A pocos pasos, en el Orfeón La Paz, se concentraba una buena parte de los mayores para escuchar al grupo musical con más de un siglo de historia. Entre el público, se encontraba Berta Pérez, una tinerfeña que acudió a ver a su marido –miembro de la formación– y que, aunque no nació en La Laguna, vive allí desde hace años y «no la cambia por nada».

El programa de actividades lo completaban otras propuestas como teatro, magia, una radio itinerante, un mimo, música, cuentos, canciones desde la ventana y talleres creativos.

Por la calle Herradores pocas personas paseaban sin cargar, al menos, una o dos bolsas. Los comerciantes de la zona, aún con la resaca de un viernes de encendido navideño y de Black Friday, aprovecharon el tirón y el dinamismo de este evento para hacer caja. «Es un día de mucho trabajo, de mucha actividad, enseñamos el producto con las expectativas de que sean ventas futuras, aunque también hay mucha gente que compra en el momento», reconoció el propietario de la tienda de regalos Melbert, Alberto González.

En este local, ubicado en la calle Obispo Rey Redondo, y en el resto de establecimientos de las principales arterias comerciales de La Laguna el goteo de clientes no cesó en todo el día. Después de tantas ediciones, a los comercios no se les escapa un detalle.

Algunos, por ejemplo, incluyen un servicio de consigna gratuita para que los ciudadanos puedan dejar allí los productos adquiridos durante el tiempo que pasean por la zona. «Estaremos abiertos hasta que el cuerpo aguante porque es un día en el que se vende mucho, viene un montón de gente animada por tanta actividad en la calle», apuntó.

En esta línea, encontrar una mesa libre en una terraza era casi misión imposible, en parte, gracias a que el tiempo acompañó durante todo la jornada. El habitual frío lagunero dio una tregua en las horas centrales del día y los locales de restauración lo agradecieron. En Palmelita, una cafetería situada en la céntrica Plaza de la Concepción, el sábado fue un no parar. «Es el día más esperado por nosotros y se nota desde primerísima hora», destacó el trabajador Daniel Rodríguez.

Precisamente, durante la inauguración de la Noche en Blanco, el alcalde lagunero, el socialista Luis Yeray Gutiérrez, subrayó que la intención era atraer a un aluvión de clientes a los comercios que llenan de vida la ciudad Patrimonio de la Humanidad. «Es un día cargado de ilusión en el que intentamos impulsar nuestro tejido empresarial, con mucho respeto hacia ellos y procurando también que no se nos olvide ningún detalle, desde los más pequeños a los mayores», subrayó.

Por su parte, la edil de Comercio del Consistorio, Estafanía Díaz, resaltó que en esta edición la mañana se había dedicado a las familias para después, por la noche, meter algo más de caña.

A media tarde, se conocieron los primeros datos oficiales sobre la afluencia de personas y el volumen de ventas en los comercios del casco lagunero: durante la mañana alrededor de 20.000 personas paseaban, compraban o disfrutaban de las actividades programadas en las principales vías y plazas del casco lagunero, mientras que los comerciantes hacían números y apuntaban ya unas cifras de venta que se habían incrementado en un 20% con respecto a una jornada habitual de estas fechas prenavideñas.

Pero el grueso de visitantes se produjo por la tarde, sobre todo a partir de las seis y media o siete. La calle Obispo Rey Redondo, antigua La Carrera, la calle Herradores, Heraclio Sáncchez, Viana o Juan de Vera se convirtieron en un hervidero, en un ir y venir de gentes de todas las edades. Aunque quizás a esa hora los menudos de la casa, que habían disfrutado por la mañana de actividades más específicas para ellos, dejaban de dominar los espacios y calles del núcleo comercial y de restauración.

Las familias al completo que aún se resistían a marcharse a casa transitaban hacia la zona de la Iglesia de la Concepción y alrededores con la esperanza de encontrar una mesa libre en alguna tasca o restaurante para sentarse a picar algo o cenar y continuar por la noche ya en un ambiente más festivo, fundamentalmente con actuaciones y conciertos.

El programa incluyó un ciclo de humor en la plaza Doctor Olivera, con presencia continuada de Carmen Cabeza, Yanely Hernández y La Chirichota, así como números de mimo y clown a cargo de la compañía Karkocha en la confluencia de las calles Obispo Rey Redondo y Juan de Vera.

La temperatura fue una aliada más de la jornada: agradable, para la fecha del año en la que estamos y para los estándares laguneros de humedad de finales de noviembre, claro. Una cazadora o un jersey ligero eran suficientes para andar arriba y abajo, aunque más entrada la noche quizás fuera necesaria alguna prenda que abrigara más.

A las 22:30 horas, el Ayuntamiento lagunero hacía oficial la cifra de visitantes: unas 90.000 personas pasaron por el casco lagunero durante la jornada.

Marisol González es madre de dos hijos pequeños con los que había subido sobre las 11:00 de la mañana. Ella, y su marido Juan Miguel Delgado, llevaron a «los chiquillos a que se desfogaran» con las actividades que habían. «Mi marido y yo nos íbamos turnando, así mientras uno de los dos estaba al cuidado de los niños, el otro se adelantaba para hacer alguna compra, bueno, para dejarlo encargado a los Reyes Magos», comenta riéndose.

Esta familia de Santa Cruz asegura que lleva años sin fallar en un día como este. «Son muchos años los que llevamos viniendo y nos gusta tanto que a media tarde llevamos a los pequeños a casa de mi madre para que los cuide y poder venir para cenar o tomar algo con unos amigos. Aunque no estaremos más de las once y media», relata.

El lleno de las tiendas se lo disputaba con el «no hay mesas libres» de la mayoría de tascas, bares y restaurantes de todo el casco. Así, La Reserva de Herradores no tenía ni una mesa libre y había cola en la puerta esperando que algunos de los comensales pidiera la cuenta para ocupar sus sitios.

Javier González, propietario de este conocido espacio gastronómico que cuenta también con una excelente carta de vinos, comentó anoche que «una iniciativa como la Noche en Blanco, que fomenta la dinamización comercial y hostelera de La Laguna es una oportunidad excelente para dar a conocer nuestros negocios a clientes que no son habituales, pero también a los que ya nos conocen y no fallan en una noche como esta en un ambiente distinto a otros fines de semana».

La Noche en Blanco se ha hecho tan popular que González comenta que al mediodía atendieron a una mesa de seis comensales de Gran Canaria que habían venido a Tenerife a disfrutar del fin de semana».

El encendido de la iluminación navideña y la Noche en Blanco «son el pistoletazo de salida de toda la campaña de Navidad que dura hasta después de Reyes, por las rebajas, reconoce el hostelero.

Ariadna Corujo, dependienta de la tienda de ropa y complementos Caca de la Vaca asegura que «se nota mucho el incremento de clientes y de ventas. La verdad es que se agradece mucho iniciativas y noches así, que ya se ha convertido en una tradición para muchas personas que vienen aunque no sean del municipio», destaca.

Yurena Hernández y Ángela Orozco están al frente de SexBoutique y afirman que «se nota bastante el aumento de las ventas en un día como este». «A la tienda entra gente de todas las edades, de hecho las de más edad se animan un montón, sobre todo más las mujeres que los hombres. Y desde hace cierto tiempo, muchos jóvenes de apenas veinte años o así se apuntan.

Leira Ramírez, dependienta de Kaos asegura que «un día como este de compras se nota mucho. De hecho cerramos todos los días a las 20:30 y creo que vamos a estar abiertos hasta que la gente ya no quiera comrpar más», bromea.

Y para los que aprovecharon el día para comprar, les quedó la tarde para escuchar a Los Sabandeños en el Teatro Leal y más entrada la noche a Fran Baraja, Muchachito Bombo Infierno y el histórico grupo Seguridad Social en la plaza delCristo. La fiesta se prolongó hasta la madrugada en la plaza Víctor Zurita, con dj’s como Bliss Akadebellaka, Supreme, El Ima, Soge Culebra o Nico Kalitovics.

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