El cronista oficial de La Laguna desvela que el origen de los barcos de Los Valles puede estar en México
Eliseo Izquierdo argumenta esa posible raíz en un artículo de 44 páginas publicado en la revista universitaria Anchiétea

Las carreras de barcos de Valle Jiménez, en La Laguna. / Andrés Gutiérrez
El Ayuntamiento de La Laguna y la Asociación de Barcos Típicos Tajica acordaron el pasado mes de octubre reimpulsar el expediente para la declaración de las carreras de barcos de Valle Tabares, Valle Jiménez y Los Campitos como bien de interés cultural (BIC). Ya hubo un intento fallido y ahora se buscará nuevamente el mismo objetivo con el apoyo de la empresa Cultania en la elaboración del informe que certifique que esta muestra festiva merece tal grado de protección. El cronista oficial de La Laguna, Eliseo Izquierdo, pone sobre la mesa una aportación sustancial para la historia de esta tradición: sus raíces pueden estar en la otra orilla del Atlántico, en México.
A sus 94 años, el historiador y periodista argumenta esa posibilidad en un artículo de 44 páginas en la revista universitaria Anchiétea. ‘¿Vinieron de América los barcos tinerfeños? (Con una referencia del santo Anchieta)’ lleva por título. «En la isla de Tenerife se mantiene viva la tradición centenaria de los barcos o navíos de tierra adentro, singulares construcciones artesanales que desfilan en algunas de las procesiones y romerías más concurridas del nordeste insular», contextualiza. «La silueta de estos veleros, navegando entre trigales, huertas de papas y verduras, canciones de la tierra y el trenzar y destrenzar de cintas de las danzas ceremoniales, o por calles, caminos y veredas, es de una belleza única», añade.
Fiestas en 1699
Izquierdo apunta que el documento más antiguo que se conoce sobre los barcos es obra del eclesiástico Domingo Marques (apellido así escrito en documentos históricos) de Mesa. «Es un breve texto relacionado con las fiestas que celebró en 1699 la parroquia lagunera de Nuestra Señora de los Remedios en honor a su Patrona», explica. «El escrito de Marques de Mesa, muy lacónico, es expresión ajustada de la sorpresa que debió de haberle causado, como seguro que también a quienes se encontraban aquella tarde de finales del siglo XVII en la plaza de Los Remedios, la aparición de unos artefactos que aparentaban ser navíos, durante una supuesta representación teatral, la víspera de las fiestas en honor a la Virgen patrona de la segunda parroquia de la ciudad», considera.
«Sobre cómo y en qué circunstancias comenzó la tradición tinerfeña de los barcos se han aventurado diferentes hipótesis», expone. «Conviene no obstante puntualizar que, salvo la mencionada información del colector Domingo Marques de Mesa, los demás supuestos que se han defendido hasta ahora carecen de base documental defendible; la mayoría no pasan de ser invenciones sin rigor, decires antiguos o especulaciones aliñadas con patriotismo de espadaña», plantea.
México
Eliseo Izquierdo trata de dar respuesta a si fueron los barcos laguneros una invención isleña y a de dónde llegaron. Y, a continuación, aborda la vía mexicana. «En su historia, los navíos tuvieron tempranísima presencia y un papel determinante, como realidad y como metáfora, como imagen y como símbolo, tanto en la política como en la literatura y en las artes», marca como punto de arranque, para recordar después un elemento esencial: la llegada de Hernán Cortés en 1519 a Veracruz se produjo en navíos.
Entre su detallada argumentación, uno de los datos clave es la fecha de 1539 y el desarrollo de festejos para celebrar las paces entre los reinos de España y Francia. «Uno de los actos principales consistió en la escenificación de la pieza teatral, compuesta para el evento, ‘La conquista de Rodas’, en la que, además de colonos, intervinieron indígenas. Los cronistas dejaron constancia de la brillantez con que se interpretó la obra y de la destacada presencia en la escena de navíos fingidos», apunta. Vendrían después más representaciones con protagonismo de estos artilugios. Se detiene en un aspecto llamativo: «Es significativo el detalle de las tres vueltas de los navíos del siglo XVI en la plaza mayor de la capital mexicana. Son las mismas que siguen dando los navíos tinerfeños al finalizar el recorrido procesional en el que participan; un ritual en el que lo lúdico y lo piadoso se confunden».
Semejanzas
«Es innegable la semejanza de los navíos americanos y tinerfeños, en latitudes tan distantes y distintas», prosigue Eliseo Izquierdo. ¿Y cómo pudo llegar esta costumbre hasta Tenerife? «En la fase final de la conquista de México, Hernán Cortés contó con el apoyo de un contingente canario […]. Fue el comienzo de una relación poliédrica y cada vez más intensa entre México y Canarias, un ir y venir en campos muy diversos de la actividad humana, de la que se mantienen testimonios abundantes y harto significativos», indica.
El cronista oficial de La Laguna ahonda en la conexión que se estableció entre México y el Archipiélago. «La emigración canaria al país azteca no fue sólo de mano de obra en busca de mejores condiciones de vida, que también. Un notable contingente de isleños desempeñó en tierras mexicanas actividades, incluso de alta responsabilidad […]. Durante siglos fue un ir y venir de personas y un entrar y salir de mercancías y bienes de servicio entre los puertos y centros mercantiles de mayor actividad del país americano y las islas», mantiene en el trabajo.
Influencias
Eliseo Izquierdo, con la prosa brillante que lo caracteriza, expresa entonces: «En ese flujo y reflujo, desafiando tempestades y vendavales, pillajes, ataques de piratas o enfrentamientos por sorpresa en medio del océano, hasta alcanzar tierra deseada, se produjo una suerte de trueques fecundos de sensibilidades, querencias, ambiciones, gratitudes, anhelos y afectos, también de iniciativas y de bienes materiales, un toma y daca, que ha influido de manera decisiva en la configuración de la personalidad del insular canario y ha contribuido a darle consistencia y singularidad a su rico acervo cultural». Es lo que cree que pudo haber ocurrido con esta tradición.
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