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Discapacidad | La mejor terapia

La batucada de la integración

El colectivo Bloko imparte un taller en el Centro de Voluntariado de Anchieta en el que 25 personas con discapacidad disfrutan de la percusión como terapia

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Talleres de percusión para personas con discapacidad Carsten W. Lauritsen

El ruido de los tambores retumba con fuerza entre los viejos bloques de viviendas del Polígono Padre Anchieta, en La Laguna. El rítmico sonido marca cada martes por la tarde el camino que lleva al Centro de Voluntariado del barrio. En el pabellón deportivo anexo se desarrolla un taller que reúne a 25 personas con discapacidad, procedentes de siete centros de Aguere. Disfrutan y aprenden a través de la terapia inclusiva de la percusión social. De un lado están los participantes. Tienen entre 18 años, los del benjamín Abraham, y 61 llenos de viveza de Ana María, la más veterana. De otra parte, los voluntarios del colectivo especializado Bloko que lo dan todo para que salga bien la experiencia. Juntos dan forma al proyecto de la batucada de la inclusión. Este año se repite la experiencia inicial del anterior. De nuevo con el auspicio de la concejalía de Bienestar Social de Aguere.

«Se lo pasan pipa», sentencia una madre que observa como los chicos y sus mentores le dan con fuerza a la treintena de instrumentos para la percusión que ha traído el colectivo Bloko, al igual que amplificadores, altavoces etcétera. El grupo mueve, además, entre tres y cinco personas cada semana para que todo vaya bien. De un mentor artístico a dos de logística, así como voluntarios.

Margot, una docente que se desvive por sus chicos y dedica los ratos libres a darle –con mucho sentido musical– al tambor, es voluntaria activa de Bloko en el ámbito de la intervención directa. Sentencia: «Ellos nos aportan mucho más que nosotros a ellos».

Los protagonistas

Hoy (ayer) son apenas diez chicos por el Puente del Pilar. Sentados y pendientes están padres como Alexis, de Abraham que repite experiencia. «Ese rubio guapo de ahí», apunta quien valora lo bien que se lo pasa su hijo: «Le encanta». Junto a él, Penélope, educadora que viene por primera vez. Asegura sentirse «sorprendida y encantada» con lo que ve.

Tamara, 22 años, disfruta y se le nota: «Tenía el sueño de tocar el tambor desde que veía de pequeñita pasar al Bloko del Valle en Carnaval y lo he cumplido». Aclara: «Tengo mucho salero para la batucada y la percusión».

Hay usuarios de siete colectivos con sede o presencia en La Laguna: Cruz Blanca, Asociación Down Tenerife, Mensajeros de la Paz, Fundación Sonsoles Soriano, Adacea, Apedaca y Manolo Torras.

El espacio

Una veintena de organizaciones de ámbito local, insular y regional tienen su sede en el Centro de Entidades de Voluntariado y Asociaciones (CEVA) Anchieta La Laguna, en el que atienden a una media diaria de 150 personas. Estas entidades trabajan con diferentes colectivos en materias relacionadas con la discapacidad, la dependencia, la exclusión social, el medio ambiente, la inserción social y laboral o la atención y el apoyo a personas que presentan diferentes patologías y a sus familias. «Más que el tambor en sí, lo importante es su base, la pieza que los fija para que ellos puedan tocar con comodidad». Todo un set con el material y los accesorios necesarios, como varillas, mazas, amarres y rodilleras. Lo valora Carla, la simpática coordinadora de un equipo que encabeza el percusionista Carlos Cartu García Valladares ante la ausencia justificada del fundador de la asociación Unai Cañada. Quien diría que esta cuidada organización de hoy partió de su imaginario personal y familiar en un lejano 2010 entonces con el apellido del Valle por La Orotava donde surgió todo.

Unai valora esta idea: «La acogida ha sido muy buena; se articula mediante el desarrollo de seis acciones diseñadas específicamente para este colectivo en el marco del programa Tambores para la Convivencia de Bloko.

Cañada añade: «La percusión, como instrumento musical, es la herramienta más primitiva que hace aflorar las emociones e inquietudes, creamos comunidad y damos valor a las personas». Recuerda que «llenamos vacíos sociales y llegamos donde otros no llegan porque utilizamos herramientas no convencionales que son ya una alternativa: la música, la percusión, el ritmo, la danza, la reflexión unida a la acción, la inclusión y la tolerancia».

El percusionista

Cartu dirige la percusión y la música va in crescendo durante la tarde al ritmo que él marca. En la otra zona de la cancha unos chicos juegan al fútbol de forma distendida. En esta parte hay mucha concentración para seguir los ritmos del tambor. De menos a más. Valladares explica: «Beneficio colectivo con la música como punto de partida». Y ahonda en la idea: «Esta idea fomenta la psicomotricidad y lo cognitivo de una manera divertida porque si nos equivocamos no pasa nada. Dirigirlos para que ellos aprendan a hacerlo como cualquier otra persona. Igual».

El concejal

Rubens Ascanio, concejal de Bienestar Social de La Laguna, visita el taller y es uno más. Disfruta como un niño chico con el descargue del tambor. Lo tiene claro: «Esta una línea de trabajo dentro de la estrategia La Laguna inclusiva. Eso, inclusión, por un lado, y, por otro, una herramienta terapéutica para mejorar la calidad de vida de estas personas». Valora que «esta experiencia de trabajo en equipo y coordinación regresa más fuerte tras la experiencia piloto de 2021; nos permite generar nuevos espacios de colaboración y convivencia con personas de distintas edades y con y sin discapacidad».

La estrategia local La Laguna Inclusiva ha sido recientemente reconocida con el Premio Cermi.es a la Mejor Acción Autonómica o Local 2022 en favor de las personas con discapacidad y sus familias. Este plan, de actualización permanente, quiere ofrecer todas las herramientas para que cualquier vecino y vecina, independientemente de su discapacidad, pueda desarrollar su vida de la forma más autónoma posible.

El gran día

Estos Talleres de Percusión Social por la Diversidad –su nombre oficial– se imparten en el CEVA todos los martes, de 16:00 a 17:30 horas. Desde el pasado 27 de septiembre y hasta el mes de diciembre. El programa se ha diseñado de manera específica para el colectivo destinatario. Ahí ha sido clave contar con el apoyo de Cartu Valladares que ha diseñado el proyecto Dibatuka que toma como base su gran trayectoria en la enseñanza de la percusión con colectivos de discapacidad.

Percusión social

Los seis talleres previstos para esta edición del taller consisten en una breve experiencia de percusión social, donde se utilizan diferentes recursos basados en el aprendizaje de rítmicas y coreografías, a través del humor y de una metodología lúdica. El proyecto, de dos meses de duración y en el que participan en total medio centenar de personas, se integra en la apuesta local por promover el bienestar psicosocial de las personas con discapacidad a través del ocio y de la expresión musical y artística. Eso es evidente, pero también quiere aprovechar los valores intrínsecos de la percusión como una potente herramienta de inclusión y tolerancia, así como contribuir a visibilizar la diversidad real de un municipio, San Cristóbal de La Laguna, en el que residen en la actualidad más de 17.000 personas con algún tipo de discapacidad.

Los vecinos del Polígono del Padre Anchieta se han acostumbrado ya a escuchar cada martes el sonido de los tambores. Así será hasta diciembre porque ellos también entienden que la percusión inclusiva supone la mejor terapia para las personas con discapacidad. Que se lo digan a Abraham, a Ana María, a Chusi, a Luis, a Tamara... La batucada de la inclusión.

Bloko pone los medios y los usuarios de siete centros laguneros para personas con discapacidad las ganas de tocar el tambor. Arriba, vista general; a la izquierda, Ana María, la veterana, dirigiendo a sus compañeros y a la derecha Margot, la voluntaria, con uno de sus chicos.

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