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Semana Santa en Tenerife | Procesiones del Domingo de Ramos

Palmos y olivos para representar Jerusalén

La Laguna abre una semana de procesiones con el desfile de ‘la Burrita’ y su cofradía v El obispo llama durante la homilía a mantener «coherencia entre la fe y la vida»

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Procesión del Paso de la Entrada de Jesús a Jerusalén en La Laguna Andrés Gutiérrez

El casco de La Laguna celebró ayer la procesión de la entrada de Jesús en Jerusalén, siempre marcada por sus palmos y olivos y una cofradía ataviada con ropas de la época. Este acto se retomó después de dos ediciones y tres años sin poderse desarrollar debido a las restricciones de la pandemia. El sol y unas calles nuevamente con bastante público se sumaron a un desfile que pone el inicio a una semana de procesiones.

La jornada, realmente, empezó antes de que saliese a la calle, en torno a mediodía, el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén. A las 10:00 horas, en una ciudad que todavía parecía despertarse, tuvo lugar la procesión de Ramos desde las Siervas de María, en la calle de La Carrera, hasta la Catedral. Allí se ofició una celebración eucarística en la que se leyó el relato de la Pasión, a la que siguió la homilía del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez.

«La entrada de Jesús en Jerusalén fue para muchos muy efímera», expresó el prelado nivariense, que lamentó: «A quien tendían alfombras a los pocos días lo desnudaban». Álvarez también se detuvo en la relación que establecen algunos cristianos con Jesús: «Cuando hace lo que nos gusta, ¡viva nuestro rey!; cuando nos contradice, ¡crucifícalo!». Asimismo, llamó a mantener «coherencia entre la fe y la vida».

El obispo, que tras la polémica de los últimos meses había tenido intervenciones muy medidas, varió ayer el registro. Prueba de ello es que regresó sobre un asunto que siempre es foco de controversia en el mundo de las cofradías: «Corremos el peligro de convertir la estética de la religión en la religión de la estética». Y prosiguió en la misma línea: «Las manifestaciones que hacemos de la Semana Santa deben ser expresión de la fe que llevamos en el corazón; si no, son pura hipocresía».

«Presión de la opinión pública»

El máximo responsable episcopal dijo que para comprender la Pasión de Cristo hay que verla desde cuatro perspectivas: como un hecho, un escándalo, un signo y un misterio. El segundo punto lo explicó indicando que Jesucristo era inocente pero que, «cobardemente», hubo quienes se dejaron «vencer por la presión de la opinión pública», a lo que apostilló: «Instigada seguramente por los escribas y los fariseos».

El obispo alerta del riesgo de «convertir la estética de la religión en la religión de la estética»

Además, manifestó que «Jesucristo sigue siendo crucificado en tantísimas personas», para añadir: «Ahí tenemos la guerra de Ucrania y tantas otras guerras». A continuación, y tras oponerse a «la soberbia, la omnipotencia y el orgullo», se quejó: «Cada día crucificamos a alguien con nuestra indiferencia, con nuestros comportamientos. ¿De qué lado estás: de los que absuelven o de los que condenan, de los que defienden el bien y la verdad o de quienes viven en la hipocresía?».

Ambiente de procesión

Fuera del templo se daba ese ambiente que suele preceder a las procesiones destacadas de La Laguna, con mucha gente vinculada a esa ciudad profunda de la tradición y el costumbrismo por los alrededores. Poco antes del mediodía salió a la calle el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén, popularmente conocido como la Burrita. Junto a él, su cofradía, representantes de otras hermandades y también del Ayuntamiento. Si el pasado viernes solo hubo miembros de los partidos de la oposición (Jonathan Domínguez, de CC; Elsa Ávila, del PP, y Juan Antonio Molina, de Cs), este domingo se sumó al desfile el grupo de gobierno, representado por Alejandro Marrero (PSOE).

La jornada de procesiones continuó por la tarde con los pasos de la Sentencia –que estrenó sistema de carga exterior en lugar de con costaleros– y la Amargura, desde la parroquia de La Concepción, y el Cristo de las Caídas, que tiene su sede en la parroquia de San Juan Bautista.

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