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La lagunera que pide el acceso de la mujer a la Esclavitud medita ir al Constitucional

María Teresita Laborda no comparte la sentencia del Supremo que avala el veto a la presencia femenina

María Teresita Laborda.

María Teresita Laborda, la lagunera que lleva 20 años luchando por la presencia femenina en la Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna, se plantea recurrir la sentencia del Tribunal Supremo que acaba de avalar la prohibición de la entrada de las mujeres en una de las principales hermandades católicas de Tenerife. «Acato pero no comparto el fallo del Supremo», aseguró este jueves Laborda, de 65 años, que evitó hacer más valoraciones y se remitió a su abogada.

Andrea Cáceres, la letrada de María Teresita Laborda, asegura que están estudiando presentar el recurso de amparo, a pesar de que el Constitucional solo admite a trámite el 1,6% de los que recibe, porque cuenta con una ventaja: la gran repercusión que ha tenido el caso a nivel nacional. La sentencia del Alto Tribunal copó espacios destacados el miércoles en los medios de comunicación españoles, no solo canarios. «El impacto que puede tener un asunto a nivel nacional es un factor que puede ayudar a que el Constitucional admita el recurso. Somos conscientes de ello», señaló Cáceres.  

 

Otro factor que puede favorecer el recurso es que el pleito judicial orbita alrededor de un derecho constitucional, establecido por el artículo 14 de la Carta Magna: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

Dos sentencias anteriores, las del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Santa Cruz de Tenerife y de la Audiencia Provincial, dieron preferencia a este derecho fundamental sobre los de las organizaciones religiosas y los acuerdos del Estado con la Santa Sede. El Supremo, sin embargo, admitió el recurso de la Esclavitud del Cristo, al que también se unió la Diócesis de la provincia tinerfeña, al dar preferencia a la libertad de autogestión de los colectivos religiosos y a los acuerdos con el Vaticano.

La abogada de María Teresita Laborda no comparte que el Supremo minimice el alcance de un derecho constitucional, como el de igualdad, frente a otro de asociación de menor rango. Pero tampoco comparte otros criterios que han llevado al Alto Tribunal a apoyar que la hermadad vete la presencia de las mujeres en su organización. «Por un lado, el Supremo considera que una costumbre de muchos años justifica la discriminación, como ocurre en este caso con las mujeres. Sería algo así como justificar la esclavitud porque se ha permitido durante mucho tiempo», explica Andrea Caceres.

María Teresita Laborda. El Día

Repercusión social

Tampoco está de acuerdo la letrada de Laborda con que el Supremo asegure que la Esclavitud del Cristo carece de repercusión económica y laboral, lo que a su entender no causa un perjuicio significativo a los aspirantes rechazados, en este caso todas las mujeres. «A lo mejor la hermadad carece de repercusión económica y laboral, pero nunca de repercusión social y cultural. Y esta última no la tiene en cuenta el Supremo en la argumentación de la sentencia».

La Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna es una de las hermandades católicas más antiguas e importantes de Canarias. Se autodefine como «una asociación pública de fieles sometida a las normas del derecho canónico, constituida para promover entre sus miembros una vida cristiana más perfecta, el ejercicio de las obras de piedad evangélica y el incremento de la devoción y culto al Santísimo Cristo de La Laguna». La Esclavitud tiene su origen en la Cofradía del Santísimo Cristo de La Laguna, creada desde la llegada a la ciudad del Santo Crucifijo, mucho antes de 1545, y compuesta por hombres y mujeres. La hermandad, tal y como se denomina hoy, nace en 1659 y no permite la presencia femenina entre sus integrantes.

María Teresita Laborda, una devota al Cristo lagunero, lleva 20 años pidiendo que se permita el acceso de las mujeres a la hermandad que custodia esta imagen. En sus entrevistas ha asegurado que tuvo que recurrir a la justicia porque ni la Esclavitud ni la Diócesis le contestaron nunca a sus requerimientos. «Nos sentimos discriminadas  puesto que durante estos largos años no se nos ha contestado ni recibido tanto por la Junta Rectora de La Esclavitud ni por el Obispado de Tenerife. Al mismo tiempo contamos con numerosos apoyos de miembros de la Esclavitud y de sacerdotes de la Diócesis», ha asegurado Laborda.

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