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Fotografía | Decenas de miles de imágenes del pasado lagunero y tinerfeño

Aguere digitaliza el legado de Rueda

La informatización del archivo del fotógrafo Antonio Rueda, donado en 2013 al Ayuntamiento de La Laguna, va avanzando y ya se han procesado 22.000 imágenes

Antonio García Rueda captó la actualidad durante varias décadas, sobre todo en La Laguna, pero también en otros lugares. Antonio Rueda

Los negativos de Antonio García Rueda se van convirtiendo poco a poco en imágenes en formato digital. Detrás de ese paciente proceso se encuentra Manuel Afonso, el responsable de los Servicios de Reprografía y Digitalización del Consistorio lagunero. En las imágenes hay tanto actos de relevancia, como el accidente aéreo de los jumbos, como fotos del acontecer diario de la actualidad lagunera.

Antonio García Rueda (Ronda, Málaga; 1930) es uno de los nombres propios del fotoperiodismo tinerfeño. Fue la suya una prolongada carrera profesional en la que trabajó para este periódico, la Agencia Efe y el Ayuntamiento de La Laguna, y de la que queda un legado de decenas de miles de negativos. Acontecimientos de relevancia, celebraciones populares, catástrofes, actos del día a día del municipio... Hoy, aquellas instantáneas son objeto de una titánica labor de digitalización que se está realizando en la Reprografía del Consistorio.

Manuel Afonso, el responsable de los Servicios de Reprografía y Digitalización del Ayuntamiento de La Laguna, está al frente de un proceso que es lento y que requiere de paciencia, pero que ya ha permitido la informatización de unas 22.000 imágenes. «Hay que identificarlas, datarlas...», señala sobre una tarea que desarrolla en solitario. Todo comenzó después de que Rueda efectuase la donación de su archivo en 2013. «Hubo un tiempo que se perdió, porque no teníamos los medios necesarios, mientras que la digitalización se empezó con fundamento en 2018», explica Afonso.

¿Y cuántas fotos hay? Es la gran pregunta. Manuel Afonso señala que es difícil de cuantificar, pero que son varios cientos de miles, resultado de la multiplicación de los negativos donados por 24 fotos en unos casos y 36 en otros. «También hay de más de 36 porque los profesionales compraban rollos, que eran más económicos y que venían en latas de varios metros y los cortaban, y después los introducían en los chasis de los carretes», apunta el encargado de este proyecto, que juega con una carta a su favor: él también es un apasionado de la fotografía. «Me gusta hacerlo», admite sobre la labor que le han encomendado. «Yo revelaba mis fotos de joven y ahora salgo siempre con una cámara en el coche, aparte del móvil», añade.

Antonio Rueda llegó a Canarias en 1955 y, aunque estuvo a punto de marcharse a Venezuela, se quedó en La Palma. Lo lograron convencer los también fotógrafos Tomás Ayut y Diego Robles, que le prestaron una cámara y una ampliadora con las que Rueda, y gracias en paralelo a la experiencia en revelado adquirida durante el servicio militar, pudo empezar a trabajar. Estuvo allí once años, hasta que se trasladó definitivamente a La Laguna y empezó a cubrir actos tanto por la ciudad como por toda la Isla, que son los que ahora Manuel Afonso está llevando a formato digital.

Por ir a algunos de los más relevantes que ya han sido informatizados, están los accidentes aéreos de los jumbos en Los Rodeos –de este hay, al menos hasta este punto del proceso, 90 fotografías en color y en blanco y negro– y de Montaña de El Diablillo, en 1977 y 1980, respectivamente, con imágenes de especial crudeza sobre todo en el segundo caso. También sobresale la inundación de Bajamar, en 1977 y en la que hay quienes sitúan el final de la época dorada de este núcleo costero. Un partido de la Selección Española de Fútbol contra Alemania en 1982; una manifestación multitudinaria en 1989 contra la división universitaria («La división universitaria rompe la región canaria», rezaba el eslogan); un mitin del expresidente español Adolfo Suárez (UCD), acompañado por Eduard Punset, Fernando Fernández y Lorenzo Olarte, o la celebración de Miss Europa en Tenerife son otros de los actos destacados que se encuentran entre las fotos digitalizadas. Incluso han aparecido instantáneas de fuera de la Isla, como es la inauguración en 1985 del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Los casos anteriores son relativamente fáciles de identificar, pero... ¿y cuándo se trata de actos más cotidianos? Ahí la cosa se complica. Afonso indaga en internet, busca fotos similares... con el objetivo de que la datación sea la correcta. «Quiero hacer mención a la gente del grupo de Facebook Fotos antiguas de Tenerife, que me están ayudando y me han aportado fechas y muchos datos», señala en un agradecimiento que dirige tanto a los administradores como a los usuarios de esta plataforma, la mayor de Canarias en el ámbito de la fotografía histórica. Especialmente cita la contribución de uno de los responsables de la página, Agustín Pedro Miranda.

Treinta o cuarenta fotos al día

«En un día tranquilo puedo digitalizar unas 30 o 40 imágenes», cifra Manuel Afonso. Y es que la informatización de este archivo no es su única tarea, sino que la compatibiliza con la reprografía: fotocopias, impresiones, escaneado de documentos, encarpetado... de todo el Ayuntamiento. En cada fotografía, el proceso comienza abriendo el escáner de negativos e introduciendo uno de ellos en el portanegativos. Si conoce la fecha de las instantáneas, crea una nueva carpeta dentro del año correspondiente. «Se digitaliza a 2.400 píxeles por pulgada», expone sobre la calidad. Cada imagen requiere de un proceso de entre minuto y medio, y dos minutos. Es necesaria una previsualización y ajustar el marco. La modificación de parámetros fotográficos queda reservada a casos puntuales, dado que el criterio de Afonso es respetar el original y evitar la realización de correcciones de color salvo que la foto se encuentre en muy mal estado.

Mención aparte merece el sistema de archivo, diseñado también por él. En concreto, ha recurrido a la base de datos Microsoft Access, que había aprendido a utilizar en un curso impartido desde el Ayuntamiento, y en la que va anotando los datos correspondientes a cada imagen. La labor es minuciosa y, aunque sus características desaconsejan estar pensando en lo que queda por hacer, Manuel Afonso admite que le gustaría dejar el legado de Rueda digitalizado antes de su jubilación. En concreto, tiene 58 años y acumula 40 de servicio en el Consistorio, donde ha desempeñado diferentes funciones, sobre todo en los primeros años, mientras que desde hace 35 está en la Reprografía.

En una visita a mediados de año al espacio de trabajo de Afonso, el alcalde, Luis Yeray Gutiérrez (PSOE), destacó la importancia de la conservación del archivo de Antonio Rueda, «que durante su larga trayectoria profesional captó momentos cruciales e impactantes que nos marcaron como municipio y que ahora nos ayudan a conocer y comprender las vivencias de nuestro pueblo».

Una calle a su nombre

La trayectoria profesional de Rueda llevó a que el Ayuntamiento de La Laguna le dedicase una calle. Su vínculo con Aguere se estableció cuando todavía vivía en La Palma. Realizó entonces una visita durante una Semana Santa a la Ciudad de los Adelantados y se sintió atraído por la que hoy es su casa, en la calle Alcalde Alonso Suárez Melián (antigua Capitán Brotons). Pertenecía el inmueble a un dentista con el que Rueda consiguió llegar a un acuerdo económico. No obstante, tuvo que volver a la Isla Bonita a seguir trabajando, fundamentalmente haciendo fotos para el DNI, dado que se había implantado un nuevo formato que aumentó la actividad de quienes se dedicaban a este tipo de fotos. Ya en Tenerife, estuvo desarrollando trabajos para la Agencia Efe y con posterioridad para EL DÍA. Además, realizó fotografías para el Ayuntamiento de La Laguna. Trabajo con cuatro alcaldes de la dictadura y con otros tantos de la Democracia.

Escribía el cronista oficial de La Laguna, Eliseo Izquierdo, en diciembre del pasado año, en el artículo Los noventa años de Rueda: «Parte importante de su labor de fotógrafo de prensa ha quedado en las páginas de este periódico, con el que mantuvo relación ininterrumpida desde poco después de su llegada a la Isla, en 1962, hasta la jubilación laboral. Se convirtió pronto en su corresponsal gráfico». Y proseguía: «Dotado de buen olfato para lo noticioso, con su cámara captó durante bastante más de medio siglo cuanto en San Cristóbal de La Laguna reclamaba el interés informativo, desde acontecimientos relevantes hasta sucesos puntuales de limitado valor, a los que, sin embargo, sabía extraerles meollo suficiente para transformarlos en noticia».

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