Las obras de acondicionamiento de la plaza de la Catedral dejaron tres zonas de excavación que han corrido distinta suerte: en una se llevaron a cabo trabajos arqueológicos y otras dos fueron tapadas provisionalmente. Y ahí han permanecido estos espacios, como un elemento más en la vida de la ciudad. La Asociación de Vecinos Casco Histórico considera que la musealización para exponer al público los hallazgos es la mejor solución. Es por ello, y tras obtener una respuesta negativa de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de La Laguna, que propone que se aborde el asunto en una reunión extraordinaria con las entidades vinculadas al Consejo Municipal de Patrimonio y con la directora general de Patrimonio del Gobierno de Canarias, así como que se encargue un informe de carácter externo.

El presidente de este colectivo vecinal, Pablo Reyes, recuerda que a raíz de las obras de acondicionamiento de la plaza se delimitaron tres zonas de excavación y que, con el apoyo de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de La Laguna encargó a la empresa Prored el proyecto de excavación arqueológica de la zona lateral derecha de la plaza, mientras que las áresa centrales y la parte izquierda se taparon.

«En noviembre del 2018, una vez tratado el tema en el Consejo Municipal de Patrimonio, el Ayuntamiento decidió cubrir los restos con una lona de protección y colocar una señalética con el fin de estudiar mejor el tema y llegar a un consenso, pues el espíritu del Consejo era potenciar, comunicar y exponer el yacimiento», resalta Reyes, y apunta: «A raíz de nuestra solicitud y demanda para que se musealizara el yacimiento se elaboró un informe del que discrepamos, y es por ello que instamos a que se contraste y se analice de forma más objetiva, ya que el citado informe está sustentado en otro informe procedente de técnicos de la Catedral, que incluso llega a cuestionar los árboles y el estanque».

Reyes indica que la excavación no se realizó «pegada» a la pared del templo y que «tan solo tiene una profundidad de 50 centímetros, con el fin de evitar daños en el edificio». Y prosigue: «También se dice que el marco expositivo sería una distorsión al espacio público, alterando su configuración, así como reduciendo el espacio. Consideramos que esta actuación no supondría una gran perdida de espacio y revalorizaría el mismo al contener la ventana arqueológica con restos de pavimento, útiles de uso cotidiano, restos óseos..., datados en el siglo XVI». A juicio del colectivo que dirige, el lugar no quedaría «ahogado», ya que «solo se trata de una pequeña superficie y la calle lateral es peatonal».

Casco Histórico también se detiene en unas humedades que se localizan actualmente en la pared del templo, sobre las que sostiene que provienen de filtraciones en las lonas que tapan la excavación desde hace más de tres años. «Habla de que el espacio lateral de la plaza debe responder a zona de sombra; pues bien, se respeta, pues la construcción de la ventana no afecta al arbolado. Los actuales se mantienen», argumenta. «También hace alusión al uso de materiales no acordes al resto de materiales, tales como vidrio, acero... ¿Y como se han usado en otras actuaciones del casco?», se pregunta al dirigente vecinal, antes de plantear que el Plan Especial de Protección del casco histórico se podría modificar para las referidas actuaciones de la misma manera en que se ha cambiado en otras. «Esta plaza es pública y es nuestro ayuntamiento y la ciudadanía los que deben decidir», expone el presidente vecinal.