Luis Yeray Gutiérrez | Alcalde de San Cristóbal de La Laguna

«La Laguna tiene tres líderes y un alcalde, que soy yo»

Luis Yeray Gutiérrez, alcalde de La Laguna

Luis Yeray Gutiérrez, alcalde de La Laguna / andrés gutiérrez

El covid-19 sigue marcando un mandado que Luis Yeray Gutiérrez, alcalde de La Laguna, valora como positivo para la ciudadanía. «Nos estamos dejando la piel para salvar la crisis sanitaria, pero también para poner los cimientos de un proyecto ambicioso que construiremos en los próximos 10 años».

Una semana después de regresar al nivel 3 la tensión sigue instalada en la escena política.

Es que hasta hace poco nadie esperaba este retroceso, es decir, que todos veíamos más cerca la luz al final del túnel que una recaída. Ante el descontrol que se estaba produciendo en la incidencia acumulada se tomaron medidas que no fueron fáciles. Esta es la única herramienta que tenemos a nuestro alcance para intentar «limitar» que el número de casos se dispare en Tenerife.

¿Usted esperaba un «palo» como este?

Decir que lo que está pasando no nos afecta es mentir... Esto anímicamente es un palo que nos merma a nivel sanitario, social, económico, cultural, etc. No voy a esconder que las primeras sensaciones que capté entre la ciudadanía fueron un lastre, pero también estoy obligado a contar que si somos capaces de atajar el problema ahora, pronto tendremos unas semanas buenas.

¿Esto se arregla solo apelando a la conciencia social?

Si perdemos de vista el sentido común nos va a costar adaptarnos a esta nueva normalidad. Si como el Gobierno de Canarias ha reconocido que Tenerife ha cambiado de nivel por un «fisco» de nada nos sirve ahora rasgarnos las vestiduras. Poco se puede hacer ya en las decisiones que están tomadas, pero sí que hay un comportamiento humano importante en las que se vayan a anunciar en las próximas fechas.

¿Dónde está el problema?

Tenemos identificado el abanico de edades que está concentrando los positivos. Sabemos donde hay que trabajar para desactivar a los contagiadores potenciales y que la amenaza se desvanezca. Si no conseguimos pararlo en la base estamos abocados al fracaso.

¿Ha faltado serenidad a la hora de tomar decisiones?

Una decisión de esta magnitud no se toma en una tarde, pero ante un problema tan grave hay que atar mejor y estructurar unas medidas escuchando varias opiniones para encontrar soluciones que a día de hoy parece ser que no tenemos o que no tienen.

¿La ciudadanía tiene motivos para pensar que esto se ha convertido en una «guerra» de intereses políticos?

Lamentablemente le tengo a reconocer que sí... Me duele decirlo, pero aquí hay políticos que están usando una crisis sanitaria sin parangón para preparar su escenario electoral. Hay voceros de la demagogia que están aprovechando este problema sanitario, social y económico para intentar recuperar el interés popular que perdieron hace dos años.

¿Un alcalde joven, al que seguro que le gusta tener un ratito de diversión, tiene un mensaje dirigido a ese segmento de la ciudadanía?

La Laguna es una ciudad que cuenta con una gran población universitaria flotante y esto nos genera unos picos que coinciden con el inicio y el final de cada curso. Eso no quiere decir que fuera de estos periodos no haya que extremar las precauciones para evitar situaciones de riesgo. La pandemia nos ha enseñado que somos más individualistas, por no emplear otro término algo más feo, y que cada persona piensa en su pequeño cerco. Los que estamos al frente de una institución estamos obligados a cambiar el mensaje de «mientras a mí no me afecte me importa un pimiento lo que le pase al que tengo al lado». Ese capitalismo atroz de voy a conseguir mi objetivo sin pararme a pensar lo que le ocurra a la persona que está a mi lado ha roto muchísimos valores sociales. Yo no veo a uno de nuestros mayores salir a la calle sin mascarilla o yendo a una fiesta en la que se reúnen 20 o 30 personas. La mayoría de los incumplimientos los cometen algunos jóvenes y a estas alturas de la película no hace falta que diga que no podemos pagar todos por los excesos de cuatro.

Lo ocurrido en las últimas horas con los vaivenes con el sector de la hostelería no ayuda.

Yo no creo que estemos en medio de una «guerra» a la que usted hizo referencia en una pregunta anterior. No lo estamos porque entre las administraciones no existe un «conflicto bélico», pero sobre la mesa sí que hay mucha tensión e intereses partidistas. Hay un auto que debemos acatar y actuar con celeridad, firmeza y precisión para que las medidas que se adopten se ajusten a la situación actual. Hay que dialogar. Buscar puntos de encuentro entre la hostelería y el Gobierno de Canarias por el bien de la economía pero, sobre todo, por el bien de los tinerfeños. Si regulamos con lealtad las cosas irán mejor y, solo en aquellos casos en los que existan incumplimientos, habrá que tomar medidas duras y actuar sin contemplaciones. No vamos a estigmatizar a un sector que lo ha pasado jodido, con perdón, durante tantos meses porque ahora lo que queremos todos es salir a flote económicamente. Esa mejora tiene que estar apuntaba por un escenario sanitario distinto al que tenemos en estos momentos.

¿Qué sensaciones le transmiten los empresarios laguneros?

Preocupación. Todos los mensajes que recibo están asociados a las numerosas dudas que les genera la situación económica que llevamos sufriendo hace más de un año. Muchos están al borde del abismo, pero antes de caer vienen en busca de ayuda. Los ayuntamientos ven esa descomposición en primera línea y eso es algo difícil de llevar. Los que legislan deben saber que fuera de su despacho las cosas están mal y echarnos una mano. Si no estamos más unidos va a ser muy complicado, por no decir imposible, volver a ponernos en pie.

¿Y la ciudadanía?

A veces me quedo perplejo al ver que una persona tiene serios problemas para mantener un metro y medio de distancia social, pero en líneas generales la gente está cumpliendo... Cuando antes apeló a mi juventud no le conté que claro que me gustaría mantener ese ratito de diversión, pero también quiero vivir. ¿Qué prima más, la vida o nuestra diversión? Yo lo tengo claro: la vida. Es más, estoy convencido de todos hemos bajado la guardia: la sociedad y los políticos. Cuando digo todos incluyo en el mismo saco a la justicia, las administraciones y, sobre todo, a los que no dudan a la hora de señalar sin piedad a los que solo buscamos salir en las mejores condiciones posibles del laberinto en el que nos encontramos.

¿Está satisfecho con las medidas que ha tenido que tomar durante la pandemia?

A pesar de las críticas que recibí al principio del confinamiento por parte de los me acusaron de «alarmista», hoy no cambiaría ni una sola de las decisiones que hemos tomado en el último año. Podría aumentarlas analizando las cosas desde otra perspectiva, pero no las dejaría de hacer... Mi mayor preocupación en las últimas semanas ha sido que los índices epidemiológicos se disparen hasta unos niveles que nos vuelvan a meter en el hoyo. La situación actual no es la deseada, pero vamos a estar mucho mejor en poco tiempo. Los datos eran escalofriantes y la medida más acertada era elevar los niveles de restricción.

Aunque la covid-19 haya tenido un alto protagonismo, ¿qué balance hace de sus dos primeros años de alcalde?

Las sensaciones son buenas y, a pesar de la pandemia, hemos sacado proyectos que estaban guardados y cogiendo polvo en gavetas porque entendemos que son beneficiosos para la ciudadanía. Seguramente hay cosas que podíamos haber hecho mejor, pero también debo decir que este equipo de gobierno se ha dejado la piel para demostrar que es posible hacer otro tipo de política alejada de la crispación: La Laguna se había convertido en un circo mediático donde todos los días pasaba algo que captaba la atención, y casi siempre para mal, de los medios de comunicación. Las tres formaciones que gobiernan este municipio comparten un itinerario de izquierda y progresista, pero cada una es hija de su madre y de su padre. Para sorpresa de muchos que creían que esto no iba a durar ni seis meses aquí seguimos...

Eso le iba a preguntar, muchos no daban ni un duro, perdón, un euro por este tripartito.

La Laguna tiene tres líderes y un alcalde, que soy yo... Todos sabíamos que no iba a ser fácil porque había que compartir el espacio con Santiago Pérez, que tiene una carrera relevante en el municipio, y con Rubens Ascanio, que también acumulaba unas cuantas experiencias. Mi relación con ellos está basada en la lealtad: son dos piezas claves para la gobernabilidad del municipio, pero ellos también saben quien es el alcalde.

Esta va a ser una cuestión incómoda, pero necesaria: todavía queda gente que piensa que a usted le «regalaron», por aquello de la buena ola socialista, la alcaldía de Aguere.

Buena pregunta... Yo no he venido aquí a callar bocas, he venido ha demostrar que puedo trabajar por este municipio. Yo también he escuchado ese comentario, pero el día que tomé posesión expuse una hoja de ruta de la que no me voy a desviar. Mi único objetivo es conseguir una ciudad mejor en los próximos diez años... No tengo tiempo para cerrar las bocas de los que piensan que me han regalado esta alcaldía, prefiero usarlo en desarrollar un municipio que puede ser el motor referente de Canarias. Creo, sinceramente, que La Laguna tiene un modelo económico, social y cultural del que se podrían impregnar muchos ayuntamientos de este archipiélago. Mire, yo no sé si lo estamos haciendo bien, regular o mal, porque eso es algo que debe decidir la ciudadanía, pero a día de hoy nosotros estamos cumpliendo con el noventa y poco por ciento, para no tirar mucho más arriba, del programa electoral que nos marcamos en el PSOE y del acuerdo de gobierno, en solo dos años de mandato, ya hemos cumplido el 63%. Los laguneros saben que hay un equipo fiable, saben que estamos trabajando para ellos y, sobre todo, saben que siempre hay una respuesta y una cara. Soy un alcalde de pueblo que sale a la calle sabiendo que me pueden pintar la cara con una crítica o alegrar el día con un mensaje de apoyo. Todo las decisiones que tomamos en el Ayuntamiento llegan de manera transversal y cuando nos encontramos con alguna diferencia, que no me duele reconocer que las hay, procuramos hallar puntos de encuentro por el bien de los laguneros.

¿Se va a solucionar el conflicto abierto en la Policía Local a raíz de una petición de revisión salarial?

Nuestra intención es arreglarlo, pero un conflicto abierto con el gremio de la policía no es fácil de lidiar. Cualquier alcalde o alcaldesa de la Isla que se haya enfrentado a una negociación de este tipo sabe que es una labor complicada, pero desde el primer día he puesto en valor el trabajo que desarrolla la Policía Local de La Laguna. Siempre he mantenido un respeto absoluto a sus exigencias mientras estas se incluyan en un marco de la legalidad. Ahora mismo lo que plantean sus representantes sindicales no tienen fundamento jurídico y tampoco un contexto de legalidad. Mi mano está tendida para solucionar aquellos problemas en los que nos encontremos en los extremos y le puedo poner algunos ejemplos...

¿Los puede mencionar?

La primera situación difícil que me encontré cuando tomé posesión estaba asociada con la deuda por horas extras que había contraído esta administración con la Policía Local. No solo se las garanticé, sino que ellos mismos reconocieron que había sido el único alcalde que se las pasó por escrito con un calendario de pagos. A día de hoy no se les debe ni una sola extra. Igualmente, me trasladaron que tenían problemas de material para poder cubrir los servicios ordinarios. Esa petición también la cumplimos comprando 50 chalecos de seguridad, adquiriendo 18 motos y nueve coches en los últimos dos años y sacando una convocatoria para cubrir 41 plazas, algo que no había ocurrido en los diez años anteriores a nuestra llegada a la alcaldía. El contexto social que vivimos no invita a subir el salario a la Policía Local, pero estamos abiertos a negociar. Hablaremos a calzón quitado, pero con la legalidad por delante.

No sé si es una de sus prioridades para los dos próximos años, pero desde el Cabildo se vuelve a hablar con fuerza de la ampliación del Tranvía hasta el aeropuerto de Los Rodeos.

Este es un municipio que mira al futuro y todas las obras que mejoren lo que tenemos son bienvenidas. Ahora bien, los tiempos han cambiado y ahora mis vecinos tienen que participar en la toma de decisiones; ellos deben saber de primera mano qué es lo que se va a a hacer en su municipio. Lo que no va a pasar mientras yo sea su alcalde es que otras instituciones vengan a llevar a la practica unos criterios que no han sido debatidos en este Ayuntamiento. En ese sentido, nadie va a venir de fuera a imponer un proyecto que condicione el futuro de La Laguna. No vamos a permitir ninguna imposición. Si la idea es retomar el proyecto para llevar el Tranvía a Los Rodeos lo primero que hay que hacer es abrir un proceso de negociación participativo y transparente. Es muy importante que todos conozcan qué queremos y hacia dónde vamos; no empecemos la casa por el tejado.

¿No se moverá ni una sola piedra sin consultar a la ciudadana?

Aprovechando este pase de gol le voy a poner el ejemplo del espigón de Bajamar. Nosotros en tiempo récord hemos tramitado todos los expedientes que teníamos para que saliera a licitación esa obra, pero también le hemos advertido al Cabildo y a la empresa constructora que no se va a empezar la remover la tierra sin antes tener comunicación directa y capacidad de decisión de los vecinos, comerciantes y usuarios de las piscinas.

¿Veremos pronto actividad en torno a la construcción del futuro mercado municipal?

Ese es el mejor regalo que le vamos a hacer a los laguneros. Necesitamos activar ese proyecto porque sabemos que le va a dar vida a La Laguna de abajo, a una de las entradas del municipio. Lo vamos a hacer pero con la verdad por delante, no con proyectos que al final no se sabe en qué cajón van a terminar. Primero firmando una cesión de terrenos con el Obispado, en segundo lugar con la canalización del barranco de La Carnicería y por último, pero no menos importante, cerrando un acuerdo con el Consejo Insular de Aguas para la modificación de los planos donde estaba desarrollada esa canalización (crear una gran zona de aparcamientos). La cuarta fase sería el inicio de un proceso participativo porque hay que ser coherente y si se lo exijo al Cabildo con el estudio del trazado del Tranvía hasta Los Rodeos, yo también lo tengo que hacer con los laguneros, ¿no? Queremos convertir La Laguna en un referente de Canarias, posicionarla como un municipio dinámico, solvente y de vanguardia. Esa es una misión que lidero junto a mis compañeros de gobierno, pero en la que van a estar todos los laguneros. No queremos dejar atrás a nadie.

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Uno de los frentes que ha tenido que abordar el alcalde de La Laguna en los últimos meses está relacionada con la carga migratoria que ha soportado el municipio en los campamentos de Las Raíces y Las Canteras. «Nadie le puede poner un pero al carácter solidario que ha demostrado este municipio ante una situación tan difícil», subraya Luis Yeray Gutiérrez. El socialista, no obstante, sigue defendiendo que «hay que tener una mejor planificación a la hora de repartir esos esfuerzos y, sobre todo, escuchar los ofrecimientos del sector privado. Hay empresarios que están dispuestos a negociar para que unos espacios que ahora no se están utilizando se conviertan en centros multifuncionales que ofrezcan una respuesta rápida y eficaz a los problemas migratorios. En este sentido, La Laguna en su día llegó a ofrecer hasta cinco instalaciones (edificios desocupados e instalaciones deportivas a las que ya no se les da un uso) como sólidas alternativas a los cuarteles de Las Canteras y Las Raíces», recuerda sin obviar que «los migrantes saben que aquí hay una puerta de entrada a Europa y, por lo tanto, tenemos que estar preparados para soportar un flujo de llegadas que muchas veces nos ha colocado en una situación de clara emergencia social», concluye.