“Si todo sale según lo previsto, Bajamar contará con el nuevo dique antes de que finalice el año”. Esto anunció ayer el presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín. “La licitación, tal y como nos comprometimos, fue declarada de urgencia y, en un breve espacio de tiempo, la hemos sacado a licitación, por lo que lo más probable es que las obras comiencen en el mes de junio o julio”, detalló el líder de los socialistas tinerfeños.

Pedro Martín, que visitó ayer la zona junto con el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y el consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, Javier Parrilla, explicó que la primera etapa del rompeolas, que durará entre cinco y seis meses, consistirá en la elaboración y colocación de alrededor de 500 bloques de hormigón, para en los dos meses siguientes realizar tareas de remate, con el fin de que el actual dique sea utilizado como solárium.

El alcalde se mostró “inmensamente feliz” por poder anunciar a los laguneros que el futuro dique, por el que los vecinos llevan esperando más de diez años, “pronto será una realidad, gracias a la política de hechos que hemos llevado a cabo en un diálogo constante y que, en los últimos dos años, nos ha permitido trabajar con el Cabildo y sacar adelante esta obra muy necesaria, que impedirá que la zona se siga deteriorando”.

El presidente ha aprovechado la visita para disculparse por “las molestias que las obras puedan ocasionar a los vecinos, así como en los visitantes habituales de Bajamar”, pero subrayó la necesidad de sacarla adelante, teniendo en cuenta que el presupuesto de 2,3 millones de euros está consignado y, además, debe realizarse durante los meses de verano, en los que la marea lo permite.

Una obra imprescindible

El nuevo dique es una obra imprescindible para mejorar la seguridad de los vecinos, por los fuertes embates del mar, y debido a los graves daños sufridos por la actual estructura. La mala situación del actual rompeolas es consecuencia especialmente de dos temporales de mar que causaron diversos daños en el litoral bajamarero. El primero de ellos se prolongó durante dos días y estuvo marcado por el mar de fondo y olas de hasta tres metros y medio. Por entonces, el oleaje causó roturas superficiales en el dique y, sobre todo, en el denominado botaolas y en las losas de hormigón del graderío con el que cuenta, y que protegen una pequeña cala anexa a las piscinas naturales.

Detrás de esta actuación hay muchos años de espera y reivindicaciones de las asociaciones vecinales de esta parte de la costa lagunera. El primer proyecto fue entregado por el Cabildo a finales de diciembre de 2016, con un presupuesto de algo más de 1,5 mi-llones de euros. En aquella ocasión, el por entonces presidente insular, Carlos Alonso, calificó la actuación de “importante”, y detalló que la institución estaba pendiente de que la Jefatura Provincial de Costas emitiese un permiso para la ejecución de la obra, que había sido solicitado por el Ayuntamiento de La Laguna.

Bloques de hormigón

Las previsiones de la corpora-ción tinerfeña eran que “en breve” saliese el proyecto a información pública y que, una vez firmado el convenio con el Ayuntamiento de La Laguna, se licitase la obra. De las ocho alternativas analizadas, el documento por el que se apostó consta de bloques de 30 toneladas, con tres piezas en la coronación”. Los objetivos concretos de la reparación eran tres: la mejora de la protección ante la fuerza de las olas, la reparación de averías que se detectaron en la infraestructura y otras actuaciones de carácter complementario.

El proyecto, sin embargo, ha tenido varias modificaciones y finalmente serán 500 los bloques de hormigón que se colocarán en el rompeolas. Una vez que se han solventado todos los trámites burocráticos, el Cabildo, ahora bajo la presidencia de Pedro Martín, ha acelerado la preparación de los trabajos, que según detalló ayer Martín comenzarán este verano.