El pasado mes de septiembre, con el curso escolar ya en marcha, la Escuela Infantil Unitaria de Bajamar echó el cierre. Fin a décadas de actividad –dos de ellas de funcionamiento ininterrumpido– y otra nueva carencia para una zona que desde hace años ha criticado que se siente abandonada. Con el objetivo de remediar la situación, la Asociación de Vecinos Gran Poder de Bajamar ha presentado en los últimos días solicitudes ante el Ayuntamiento de La Laguna y el Gobierno de Canarias para que se proceda a la reapertura.

Concretamente, el colectivo vecinal ha recogido las “demandas y necesidades” de las familias del pueblo, y solicita que el espacio sea reabierto el próximo curso. “La Asociación de Vecinos Gran Poder de Bajamar considera necesario, además, subrayar que en la actual situación de pandemia, en un contexto marcado por la mayor incertidumbre, cuando se encuentra en peligro la salud de todas las personas, las escuelas unitarias son la mejor respuesta posible a los riesgos que supone esta amenaza global”, argumenta la entidad en la solicitud que ha dirigido a las instituciones.

Se da la circunstancias de que la escuela unitaria era una dotación que desde la Asociación habían puesto de relieve. En 2017, el presidente, Andrés Padilla, recordaba que él había estudiado allí –en una anterior ubicación–, y destacaba que en estos centros los niños de edades diversas se involucran en la formación de sus compañeros, los vínculos que se establecen entre las generaciones y el efecto de estos espacios en la construcción de las poblaciones y, más si cabe, en la de una zona que “ha caminado hacia un núcleo dormitorio”.

Aquellas sombras de cierre que sobrevolaban cuatro años atrás sobre el espacio son las que en septiembre se acabaron de materializar. Actualmente, y según explican desde el colectivo vecinal, al menos siete familias están “muy comprometidas con el proyecto”, mientras que otras cuatro se encuentran pendientes de consideraciones como que, de haber una nueva etapa, se logre un comedor que les permita compatibilizar el horario de la escuela con su vida laboral.

Acceso a la educación

La Asociación de Vecinos plantea en la solicitud que la Ley Canaria de Educación no Universitaria establece que “el Gobierno regional promoverá una atención específica a las escuelas rurales con la finalidad de facilitar el acceso y la permanencia en el sistema educativo en igualdad de condiciones para todos, con independencia del lugar donde residan”, así como que el Mapa Escolar de Canarias se ha marcado entre sus objetivos básicos “evitar en lo posible el transporte escolar del alumnado durante los primeros niveles educativos” y también aproximar la educación a los núcleos que carecían de ella.

La exposición de motivos, que cuenta con un mayor respaldo normativo, recoge que el Informe-propuesta sobre la Escuela Rural o Escuela Pequeña del Consejo Escolar de Canarias señala que es condición para el cierre de esos centros que la Consejería de Educación informe “a los sectores implicados”, entre los que figuran las asociaciones de vecinos y las asociaciones de madres y padres, y que tomará su decisión previo dictamen de las entidades, organizaciones y sectores implicados, para lo que, a tal efecto, contará una comisión integrada por las entidades contempladas”, lo que en este caso no ocurrió.