Que, en este tiempo en que está cundiendo con preocupante celeridad la "cultura" de la insultocracia (Carmena dixit) para dirimir cuestiones y rebatir al discrepante, haya replicado con la corrección y afabilidad con que lo ha hecho mi buen amigo don Pablo Reyes Núñez, presidente de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico de San Cristóbal de La Laguna, a mi artículo sobre el proyecto de velatorio de la Esclavitud del Cristo en la plaza de San Francisco hemos de agradecérselo.

Don Pablo, además, ha tenido la amabilidad de hacer públicos, como le demandábamos, los porqué del posicionamiento de la Asociación que preside, contrario a la referida iniciativa. Ese era nuestro objetivo: que los ciudadanos contaran con base suficiente para formarse una opinión razonable sobre un asunto en el que no hay unanimidad de pareceres. Cierto que no los ha aclarado todos y que alguna de las cuestiones más controvertidas la ha soslayado, pero ha proporcionado información bastante. Estemos de acuerdo o no con ellos es asunto que sería impertinente pretender llevar de nuevo a las páginas del periódico.

En todo caso, ahora el vecindario posee mayor conocimiento sobre una propuesta que, repetimos, ha generado controversia. Como con cualquier tema opinable, no faltan ni faltarán defensores tanto como detractores.

Será el tiempo, cuaje finalmente o no la idea, el que diga la última palabra, si un error, un acierto o un hecho irrelevante.