El Corpus de Mazo honra la tradición con alfombras florales y espectaculares arcos de hasta 22 metros de altura
La Villa de Mazo mantiene su compromiso con una tradición que nació en los años 50 gracias a la iniciativa vecinal de los barrios de La Sabina y Lomo Oscuro

Imagen del arco del barrio de La Rosa. / El Día
La Villa de Mazo celebra el Corpus Christi más vertical de Canarias. La localidad palmera, al igual que el municipio tinerfeño de La Orotava, mantiene intacto su compromiso iniciático con una tradición cultural que se ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos. Y es que cuando el gobierno regional trasladó hace cuatro décadas esta festividad del jueves al domingo, Mazo se mantuvo firme y lo siguió celebrando el cuarto día de la semana [La Orotava también fue fiel al jueves]. Eso hizo que la fiesta perdiera algo de músculo, a pesar de que ayer era festivo en la zona, porque en los núcleos limítrofes tocó ir a trabajar. Los que sí descansaron orgullosos fueron los artífices de los 14 arcos monumentales que se plantaron en distintos barrios macenses.
Allí, el Corpus Christi constituye una de las expresiones culturales y religiosas más singulares del Archipiélago. Su principal rasgo diferenciador es la combinación de las tradicionales alfombras florales con una espectacular arquitectura efímera formada por arcos gigantescos que alcanzan hasta 22 metros de altura, una característica que ha llevado a definir esta celebración como el Corpus más vertical del Archipiélago.
Cada año, centenares de vecinos participan en la elaboración de estas estructuras decorativas y de los tapices que cubren las calles del casco histórico. El trabajo comienza meses antes de la festividad y culmina con la procesión del Corpus Christi, cuando los arcos se convierten en grandes pórticos bajo los que discurre el recorrido religioso. La tradición nació en la década de 1950 gracias a la iniciativa vecinal de los barrios de La Sabina y Lomo Oscuro. Aquellas primeras construcciones, mucho más modestas que las actuales, sentaron las bases de una manifestación popular que con el paso del tiempo se transformó en una de las señas de identidad de la Isla Bonita.
Algunas obras llegan a alcanzar, tras varios meses de trabajo, los 22 metros de altura
Otra de las singularidades del Corpus de Mazo reside en los materiales utilizados para la confección de arcos y alfombras. Lejos de recurrir a tintes artificiales, los artesanos emplean flores, semillas, hojas, cortezas, arenas volcánicas y productos agrícolas cuidadosamente secados para obtener una amplia gama cromática. Esta técnica refleja la estrecha vinculación histórica del municipio con la agricultura y convierte cada creación en un homenaje al paisaje y a los recursos naturales de la Isla. El resultado es una muestra de arte con fecha de caducidad que combina tradición, creatividad y conocimiento del medio rural.
«Un gran misterio»
La importancia cultural del Corpus de Mazo no puede entenderse sin la aportación de Pedro Luis Pérez de Paz. El prestigioso botánico palmero, que acaba de ser reconocido con el título de hijo predilecto de la Villa de Mazo, dedicó parte de su labor investigadora al estudio de esta celebración, documentando las especies vegetales empleadas en la confección de alfombras y arcos y analizando el valor etnográfico de una tradición única en Canarias. «Es un gran misterio en el que participan todas las familias», cuenta sobre una labor, que en su caso, está asociada con la propuesta del barrio de La Rosa.
Los trabajos de Pérez de Paz han permitido poner de relieve la riqueza floral asociada a la fiesta y el profundo conocimiento popular que existe detrás de la selección, conservación y tratamiento de los materiales vegetales. Gracias a sus averiguaciones, el Corpus de Mazo dejó de ser únicamente una celebración religiosa y festiva para convertirse también en un objeto de estudio científico y patrimonial.
Catorce barrios «compiten» por alzar el arco más espectacular en la Villa de Mazo
Además, el catedrático de Botánica de la Universidad de La Laguna, ha contribuido a difundir el valor cultural de esta manifestación fuera de La Palma, ayudando a consolidar su reconocimiento como una de las expresiones más relevantes del patrimonio inmaterial canario.
Gracias a su esfuerzo, y al de un sinfín de vecinos, hoy, el Corpus de Mazo es mucho más que una festividad religiosa: «es una manifestación colectiva de identidad, arte popular y memoria, cuya singularidad ha sido enriquecida tanto por el trabajo de los artesanos como por sus investigaciones, uno de los principales responsables de que este legado haya sido estudiado, documentado y valorado en toda su dimensión patrimonial. «Hoy estoy molido [declaró antes de la solemne procesión de por la tarde] porque terminamos de madrugada, pero la alegría que sientes al ver el alzado es indescriptible. Solo los que lo viven desde el interior de cada elaboración [la del barrio de La Rosa está inspirada en la fachada de la catedral de Santiago de Compostela] son capaces de transmitir unas emociones tan puras. Es algo efímero, pero que se queda en tu interior para siempre», concluye.
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