Agua para La Palma critica la desaladora de Breña Baja por su impacto energético y la infraestructura obsoleta de la Isla
La Asociación critica su construcción, argumentando que las lluvias han sido abundantes y que la Isla sufre un sistema eléctrico obsoleto

Imagen del solar en el que se está construyendo la desaladora de Breña Baja. / E.D.

La construcción de la primera desaladora permanente de La Palma está generando controversia, un debate público que la Asociación Agua para La Palma ha abanderado para pedir que se paralicen las obras que se ejecutan en el municipio de Breña Baja. Su oposición a la iniciativa que lidera el Cabildo la sustenta en el hecho de que "no se da una situación de emergencia porque este año las lluvias han sido abundantes y, por lo tanto, las reservas subterráneas están a buen recaudo", reivindica sin perder de vista una cuestión que está vinculada con el consumo energético que se originaría en la planta. "No podemos olvidar que la Isla está lastrada por un sistema eléctrico obsoleto al borde de un apagón", incide en su exposición Agua para La Palma.
La plataforma considera «irresponsable» los movimientos que ha iniciado el Consejo Insular de Aguas (CIALP) en Breña Baja porque, a su juicio, suponen una inversión mínima de 2,1 millones de euros que pueden ser de mayor utilidad en otras infraestructuras insulares que siguen pendiente de la asignación de una partida presupuestaria para el arranque de las mismas.
La desaladora pública que avala el Cabildo de La Palma tendrá una capacidad de 2.500 metros cúbicos de agua al día y el caudal generado se repartirá de forma prioritaria a los 2.200 usuarios de la comunidad de regantes de Breñas Mazo. En las negociaciones previas se acordó un sistema de intercambio de recursos hídricos a partir del cual el agua desalada se emplearía para regar las fincas situadas en las cotas más bajas. A cambio, la comunidad aportaría desde sus galerías un volumen equivalente al canal LP-1 para abastecer la vertiente sur de la Isla. Las mejores previsiones indican que la planta estaría en funcionamiento entre los meses de junio y julio de 2026, que es justo cuando la demanda para el riego de los cultivos aumenta.
"Mucho gasto energético"
Elevar unos 500 metros el agua salada hasta la infraestructura de Breña Baja es, sin duda, el principal argumento que expone Agua para la Palma a la hora de hablar del "incremento de consumo energético que implica esa acción en un contexto geoestratégico marcado por el conflicto bélico que está latente en Irán y el consiguiente encarecimiento de los combustibles".
"Es una política suicida", subraya en color rojo Agua para La Palma "porque nos deja cada vez más en manos del exterior... La Isla se abastece casi al cien por cien de combustibles fósiles importados, dejando sólo un 2% en manos de las renovables".
Desde el Cabildo, por su parte, se indica que la caída del caudal de los pozos del Valle de Aridane [cubren el 10% del consumo insular] están condicionando la conductividad (o salinización), debido a los problemas que se han originado por la acumulación de gases del volcán Tajogaite.
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