El campanario de Joapira, en El Hierro, se prepara para dar la bienvenida a 2026 desde una postal única
La torre ubicada sobre el volcán, en el municipio de La Frontera, fue reconstruido gracias a una colecta de 90.000 pesetas liderada por Matías Castañeda Padrón, expresidente del Cabildo de El Hierro

Imagen de archivo del Mirador de Joapira, en el municipio herreño de La Frontera. / E.D.

Es una de las imágenes más virales de la isla de El Hierro. Faro parece, pero no lo es. El campanario de Joapira, en el municipio de La Frontera, luce hoy sus mejores galas con motivo de un cambio de año que ha elegido a esta construcción del siglo XVIII como una de las postales del Archipiélago para dar la bienvenida a 2026. Televisión Canaria ha tomado posiciones en la zona para transmitir desde allí las doce campanadas. Veinte escalones separan la base de volcán de una ermita localizada a 50 metros de altura de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria o el campo de lucha de uno de los equipos más legendarios del Archipiélago: el Ramón Méndez y, más tarde, el Productos de El Hierro que lideraba el puntal Francis Hernández, pollito de La Frontera. Todo está preparado para recibir al 1 de enero en uno de los enclaves más meridionales de la geografía española.
El suministro eléctrico no había llegado aún a este lugar [el servicio se empezó a servir en 1977] cuando ya existía el tercer campanario, el que tiene instalado un sistema mecánico para que las campanas se escuchen en todo el Valle de El Golfo: las réplicas resuenan no sólo en los pueblos de Frontera y Sabinosa, sino que el eco se cuela en los caseríos de los Llanillos, Meneses, Toscas, Tigaday y en las dos Belgaras. «Esa fue la razón por la que se puso en la parte alta del volcán, separado de la iglesia», cuenta Donacio Cejas Padrón sobre una estructura que conoce bien de su etapa como monaguillo. «Yo llegué a tocarlas», dice en referencia a las campanas que esta madrugada darán la bienvenida a 2026. «Esto es una locura; no hay donde aparcar», añade sobre el servicio de guaguas gratuito que se va a activar para los que quieran irse de fiesta a los alrededores del Mirador de Joapira. «No sé cómo han logrado que todos vayan a estar pendientes de un sitio tan pequeño, pero el tanto que se ha apuntado el alcalde es valioso», exalta sobre la cuota de pantalla que va a alcanzar la localidad en la que nació Donacio hace 80 años, aunque 30 los tuviera que quemar como inmigrante en Venezuela. «Aquello era otro país al de hoy», matiza, «pero mi mayor alegría fue poder regresar al lugar en el que nací: Joapira».
Vertiente castigada por las fuertes rachas de viento del sur [o viento recurrente, como lo conocen los lugareños], los dos primeros campanarios –con varias referencias bibliográficas de finales de 1700 hasta 1818– se acabaron derrumbando por las grietas se generaron en la parte superior del cuerpo central. La edificación del actual torreón se empezó a negociar a mitad del siglo XX.
«No sé cómo han logrado que todos vayan a estar pendientes de un sitio tan pequeño, pero el tanto que se ha apuntado el alcalde es valioso»
¿Cuánto costó la reconstrucción del último campanario?
Matías Castañeda Padrón, de raíces herreñas y buena posición económica gracias a la prosperidad de sus negocios en tierras cubanas, vino de vacaciones de la Isla de sus antepasados en la década de los 50 del pasado siglo y le cayeron encima. Muchos conocían su buena salud financiera y lo señalaron para que abanderara una campaña de recolección de fondos con los que reconstruir el campanario. «Reunieron unas 90.000 pesetas», dice Donacio y se pusieron manos a la obra. Arreglaron los 20 escalones y levantaron un campanario que continuó siendo manual, a pesar de la inventiva de un cura que fue el que creó un sistema de cuerdas [con unos 80 metros de largo] para que las campanas se pudieran tocar desde la base en las llamadas a las misas del amanecer y media mañana. El siguiente paso, mucho más adelante, fue instalar un artilugio similar al que existe en la Puerta del Sol de Madrid o en la Concepción de La Laguna, es decir, que todo quedó automatizado.
El último presidente insular franquista
Castañeda Padrón llegó a ser presidente del Cabildo de El Hierro entre los años 1963 y 1979, el último alto cargo insular de la etapa franquista, e impulsor del proyecto del aeropuerto de Los Cangrejos, inaugurado el 11 de diciembre de 1972. El mismo complejo que estos días vive una crisis operativa [cambio de horario] derivada de la baja médica de siete de los diez controladores aéreos que prestan sus servicios en la infraestructura de Valverde y que la cúpula de Aena se ha comprometido a solucionar antes del próximo 12 de enero. Mucho antes, dentro de unas horas, el entorno del Mirador de Joapira se transformará en el escenario de una gran fiesta para celebrar la caída definitiva de 2025.
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