Guerra en Ucrania
La penuria de Patriot en Ucrania ante el terror aéreo de Putin: sin solución a corto plazo
Kiev necesita entre 100 y 300 misiles Patriot para garantizar la seguridad aérea durante el invierno, confía en la solidaridad de los aliados y ve con escepticismo las promesas de Trump de producción conjunta

Imagen de archivo de una batería de misiles Patriot. / EJÉRCITO DE ESTADOS UNIDOS

Son datos, aún por confirmar, pero que apuntan en una dirección: Rusia dirige el esfuerzo principal en la guerra de Ucrania, que va camino de cumplir el quinquenio, hacia los cielos, ante el estancamiento que experimentan sus tropas los diferentes frentes bélicos terrestres. Según informaciones difundidas por la inteligencia ucraniana y publicadas por 'Kyiv Independent', una unidad de lanzamiento de misiles balísticos de Corea del Norte, compuesta por seis lanzaderas y unos 100 misiles balísticos KN-23 de fabricación asiática, está siendo desplegada en territorio de la Federación Rusa, concretamente en la región de Voronezh, en un área colindante con la región ucraniana de Luhansk, bajo ocupación rusa.
La instalación será manejada por un centenar de soldados venidos de Corea del Norte, y puesta bajo mando ruso, de acuerdo con la misma fuente. Únicamente un arma es capaz de interceptar los proyectiles norcoreanos, también conocidos como Hwansong 11-Na: los sistemas de misiles tierra-aire MiM-104 Patriot. Pero su escasez en el mercado mundial debido al aluvión de conflictos armados que se desarrollan simultáneamente en el mundo, unido a las reticencias del imprevisible presidente de EEUU Donald Trump para permitir su producción conjunta con Ucrania, convierten las dificultades de Kiev para hacerse con interceptores antibalísticos en una tragedia sin demasiados visos de solución a corto plazo.
Bombardeo a Radushe
Los misiles balísticos norcoreanos entraron en juego por vez primera desde hace un año el pasado 30 de julio durante un bombardeo contra la localidad de Radushe, no lejos de Krivi Rig, en la región de Dnipropetrovsk y amenazan con convertir el inminente invierno ucraniano en una pesadilla para la población civil. De combustible sólido, se asemejan a los misiles de fabricación rusa Iskander MS-400, que han sido disparados con fruición por las fuerzas rusas en las últimas semanas contra infraestructuras y objetivos civiles en las últimas semanas. "Solo en los ataques del 1 de agosto y del 5 de agosto, Rusia disparó 51 misiles balísticos", certifica para EL PERIÓDICO Andrii Ordynovich, director de apoyo estratégico y desarrollo en el think tank Ukranian Freedom Fund, un hombre que en el pasado ocupó cargos en la misión de Ucrania ante la OTAN y en la embajada de su país en Washington. Prácticamente ninguno de los proyectiles pudo ser interceptado por las defensas antiaéreas ucranianas, dejando una cifra total de víctimas de al menos 27 muertos y casi un centenar de heridos.
El principal alivio a corto plazo para la comprometida situación de Ucrania radica en la denominada Coalición Integrada de defensa Contra Misiles Balísticos que se comprometieron a crear Ucrania y otras nueve naciones europeas el pasado junio en París, incluyendo España. En el comunicado rubricado entonces en la capital francesa, los países firmantes constataban la "creciente amenaza" que planteaban los misiles balísticos, muy superior a los misiles de crucero o a los drones, y se comprometían a desarrollar "una arquitectura integrada de defensa antimisiles, para disuadir y neutralizar futuras amenazas de misiles”.

Ataque ruso con misiles deja al menos un muerto en Kiev / El Periódico
Ucrania, según Ordynovich, calcula que necesitará entre "100 y 300" misiles PAC-3 Patriot para garantizar una cierta calidad de vida a su población durante los duros meses que se avecinan, y pide de nuevo solidaridad a las naciones europeas. Tras constatar que en este 2026 había recibido tres veces menos misiles antibalísticos que en el mismo periodo de 2025, el presidente Volodímir Zelenski imploró en un video dirigido a todos los líderes de la comunidad internacional que los misiles balísticos disponibles "salven vidas" en lugar de "permanecer almacenados", en referencia a aquellos países que los guardan en su territorio inactivos porque temen quedarse desprotegidos si los acaban cediendo a Ucrania.
La opción de la producción conjunta con EEUU no genera ninguna confianza en Kiev ni en los aliados europeos, habida cuenta de las contradicciones en las que ha incurrido el propio presidente Donald Trump, anunciando su disponibilidad a permitirlo y posteriormente dando una aparente marcha atrás. "Dudo que algún día se materialice", subraya Ordynovich. Y en el caso de que finalmente llegue a buen término, no podrá aliviar la situación ucraniana con el invierno en ciernes. "No se cerrará un acuerdo de producción a largo plazo antes de este invierno. Por lo tanto, seguiremos trabajando en ello", ha certificado el embajador de EEUU ante la OTAN, Matthew Whitaker, en una entrevista a FOX News.
Simultaneidad de conflictos
Y aunque en la misma conversación, Whitaker demandó a las empresas fabricantes --Raytheon y Lockeed Martin-- que aceleraran la producción de baterías, radares y misiles, la escasez de este tipo de armas debido a la simultaneidad de los conflictos armados en el mundo jugará en contra de las aspiraciones ucranianas de dotarse de una defensa aérea eficaz en las próximas semanas, ya que la prioridad para EEUU se centrará en reponer sus existencias. Según datos del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), con sede en Washington, las existencias actuales de misiles Patriot en el inventario estadounidense están por debajo del millar debido a su amplia utilización en la operación militar 'Furia Épica' contra Irán.
Lo cierto es que la penuria de defensas aéreas antibalísticas es un problema que las autoridades ucranianas veían venir desde el arranque de la guerra y al que las distintas administraciones estadounidenses, independientemente del color político, no han resuelto. De acuerdo con 'Kyiv Independent', la cuestión de la producción local de baterías y misiles antibalísticos, ya fuese mediante licencia o en producción conjunta con los aliados europeos, fue planteada por las autoridades ucranianas al asesor de seguridad nacional Jack Sullivan en las postrimerías del mandato de la Administración de Jose Biden, recibiendo el silencio como única respuesta.
Israel, cuyo primer ministro, Binyamín Netanyahu, ha mantenido en numerosos momentos de su mandato relaciones de cercanía y complicidad con el presidente Vladímir Putin, también ha aportado su granito de arena en la actual indefensión antiaérea ucraniana. Según 'The Washington Post', el mandatario israelí rechazó en 2023 una demanda planteada por el senador republicano estadounidense Lindsay Carter de transferir a Ucrania un sistema de la denominada Cúpula de Hierro, que protege al Estado hebreo de las agresiones aéreas desde Irán y Gaza. La embajada israelí en Washington ha confirmado este extremo y lo ha justificado asegurando que su país temía que dicha tecnología cayera "en manos iraníes".
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Fuente: El Periódico
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