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EL PERIÓDICO, en la frontera marroquí

La frontera respira de nuevo tras la crisis migratoria: "Todo estaba lleno de gente. Al final hemos decidido volver"

La ciudad fronteriza marroquí, desbordada de jóvenes que regresan tras el intento fallido de cruzar a Ceuta, recupera la normalidad

Vista de la ciudad de Castillejos en Marruecos.

Vista de la ciudad de Castillejos en Marruecos. / EFE/Mar Marín

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Marc Ferrà

Marc Ferrà

Castillejos (Marruecos)

La carretera de kilómetro y medio que separa la frontera con la ciudad marroquí de Castillejos es una procesión de jóvenes. Miles de ellos, durante todo el sábado han continuado volviendo, desandan el camino que hicieron hace 48 horas para intentar llegar a Ceuta. "Lo que hemos vivido cuesta de creer, cada uno luchaba por su vida", explica uno de ellos. Regresan despojados de la esperanza que les empujó a intentarlo, están exhaustos y hambrientos.

"No hemos podido comer nada, ni dormir, todo estaba lleno de gente. Al final hemos decidido volver", relatan otros dos chicos que rozan la veintena. Solo quieren llegar a casa, aunque tienen claro que volverán a intentarlo. "Por nuestras madres, para cambiar el futuro. En este país no hay nada", dicen. Otros, en cambio, aseguran que no repetirán la experiencia tras el riesgo que vivieron.

Durante el camino de vuelta, se encuentran con vehículos incendiados. El suelo está repleto de piedras. Decenas de operarios trabajan sin pausa para devolver la normalidad a una zona marcada por los altercados del jueves por la noche. A ambos lados del asfalto, y en la playa que hay en paralelo a la carretera, se amontonan cientos de zapatos, chanclas, prendas de ropa y flotadores. Fue lo último que dejaron muchos antes de lanzarse al mar.

Muy cerca del paso fronterizo, varias personas se asoman entre las rendijas de la valla para intentar reconocer entre quienes regresan a hijos y familiares de los que no tienen noticias. En un momento, una de las mujeres empieza a gritar después de identificar el rostro que estaba esperando encontrar, para avisarle de que estaba allí. Otros siguen esperando. "Buscamos a nuestra hija. Sabemos que llegó a Ceuta, pero no tenemos más información", explica una familia, cuyo hijo ya ha regresado. De momento, el número de personas que han perdido la vida asciende a 67.

Castillejos recupera la normalidad

La ciudad fronteriza de Castillejos ha quedado completamente desbordada desde el jueves. Ha sido el punto de llegada de decenas de miles de personas que, al no lograr entrar en España y regresar a sus hogares, pasaron la noche en calles, parques y en la playa, que en esta época suele estar llena de veraneantes. La mayoría de comercios y restaurantes cerraron, hasta hacer casi imposible encontrar comida. Muchos bajaron la persiana por miedo a la situación, mientras otros lo hicieron porque sus propietarios y trabajadores se dirigieron a Ceuta.

Este sábado, la imagen era otra. Los cafés han abierto de nuevo y centenares de autobuses salían cargados con los que buscaban la manera de regresar a casa. La policía también ha intensificado el control de la zona fronteriza y han desplegado agentes en las playas y montañas que sirvieron de camino para llegar a Ceuta.

Las autoridades marroquíes han mantenido silencio durante toda la crisis. La cifra de cuerpos recuperados en el lado marroquí la difundió un medio local citando fuentes de la morgue de Tetuán, que también informó de al menos 70 detenidos por los altercados con la policía del jueves por la noche.

Las redes sociales

"Estaba de vacaciones muy cerca de aquí y cuando vi en redes que la frontera estaba abierta vine lo más rápido posible", cuenta uno de los jóvenes. Un relato en el que coinciden la mayoría. Algunos recorrieron centenares de kilómetros, sin pensárselo dos veces, haciendo todo lo posible para buscar un medio de transporte que lo llevara hasta Castillejos.

En los días previos a la crisis migratoria también circularon en Marruecos vídeos de personas que habían llegado a Ceuta a nado. Entre ellos destacó la imagen de dos jóvenes con neopreno haciendo el símbolo de la victoria tras completar la travesía, presentadas como deportistas de Larache, un extremo que no ha podido verificarse.

Más allá de la influencia de las redes sociales, muchos migran empujados por la falta de empleo y oportunidades. Ven en España y Europa la oportunidad de ganarse mejor la vida. Pese al crecimiento económico de Marruecos, muchos consideran que los beneficios no llegan a la población. Ese descontento llevó el pasado otoño a miles de jóvenes a manifestarse bajo la bandera de la Generación Z marroquí. En Marruecos, el paro juvenil ronda el 40% entre los menores de 25 años y alcanza el 50% en las ciudades. Además, uno de cada cuatro ni estudia ni trabaja, es decir más de 1,5 millones de jóvenes.

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