¿Qué le sucederá a Venezuela tras los terremotos? Un experto en emergencias anticipa el colapso sanitario y alerta del riesgo para los menores
José Reyes Remedios, con más de 19 años de experiencia en cooperación internacional, analiza las fases que afrontará el país, los desafíos humanitarios tras el desastre y las claves para una reconstrucción eficaz

Lucía Feijoo Viera

“Venezuela enfrentará una emergencia humanitaria muy severa en el corto plazo, pero el desastre también puede convertirse en una oportunidad para reconstruir el país y abrir una nueva etapa social y política". Así resume José Reyes Remedios, con más de 19 años de experiencia en cooperación y respuesta en emergencias, además de miembro de la asociación AIRE Canarias, el escenario que, a su juicio, afronta el país.
Si bien cada desastre responde a una realidad distinta, y Venezuela presenta unas particularidades propias, su trayectoria en terremotos, ciclones, huracanes e inundaciones en países como Perú, Chile, Ecuador, Cuba, Honduras y otros contextos de emergencia en distintos continentes, le permite anticipar los principales desafíos a los que se enfrentarán durante los próximos días. Entre los riesgos más inmediatos sitúa el rápido deterioro sanitario en un país que ya contaba con un "sistema de salud muy tensionado" antes del desastre.
Los primeros efectos de la emergencia
"Ahora tenemos a miles de personas durmiendo por primera vez a la intemperie. Las infecciones respiratorias, sobre todo en niños y personas mayores, van a ser una de las principales patologías que veremos. Y eso hará que colapsen todavía más los hospitales y los centros de salud", explica. Por esa razón, insiste en que "ahora mismo hay que hacer una apuesta muy fuerte por sostener el sistema sanitario".
A esa emergencia médica se suman los efectos del propio entorno. El polvo generado por los derrumbes, la maquinaria pesada, las noches sin descanso y el temor constante a las réplicas llevarán a muchas familias a permanecer durante días fuera de sus viviendas. En paralelo, Reyes advierte sobre el incremento de la violencia y de los conflictos derivados de la convivencia en condiciones extremas.

José Reyes explicando la actual situación en Venezuela, junto a su compañera Lourdes Hernández / Andrés Gutiérrez
"Las personas están mal alimentadas, apenas descansan, viven en condiciones muy inestables y cada uno afronta el trauma de una manera distinta. Y es que cuando llegue la noche y todos regresen a esos lugares improvisados, que acabarán convirtiéndose espontáneamente en campamentos, empezarán a surgir conflictos", sostiene el especialista. Es ahí, avisa, donde "aparecerán las primeras situaciones de violencia", por lo que lanza un mensaje directo a quienes mantienen contacto con sus allegados en Venezuela: "Si hablan con sus familiares o amigos, díganles que tengan mucho cuidado con los menores; el sistema no va a ser capaz de responder a todas las necesidades".
Los menores, entre los más vulnerables
La advertencia coincide con lo que vienen señalando organismos internacionales como UNICEF o Save the Children, que recuerdan que estas situaciones de vulnerabilidad pueden convertirse en escenarios especialmente sensibles para el tráfico y explotación de menores debido al "caos administrativo", "la separación familiar" y "la ausencia de mecanismos de protección inmediatos". Mientras, distintos medios de comunicación local han informado en los últimos días sobre denuncias y alertas ciudadanas por posibles desapariciones de menores y riesgos de trata en las zonas afectadas. Aún, ante la gran espontaneidad de lo sucedido, se desconoce el número de niños y niñas desaparecidos y afectados.
A ese panorama se suma otra preocupación. Desde su experiencia en numerosas operaciones internacionales, considera probable que la interrupción del suministro de agua, electricidad y otros servicios básicos deje durante las próximas semanas a comunidades enteras aisladas y a muchas personas con una profunda sensación de abandono. "Estoy convencido de que todavía habrá ciudades, pueblos, barrios y calles a los que todavía no habrá podido llegar nadie. Pasarán los días y muchas personas se sentirán abandonadas. Las veremos sentadas delante de sus casas destruidas, sin saber qué hacer", pronostica.
Un terremoto devastador
Las previsiones del experto se producen en un momento especialmente crítico para el país. Venezuela afronta una de las peores catástrofes de su historia reciente tras el devastador doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte del país el pasado 24 de junio. El balance, hasta la fecha, asciende a más de 2.200 fallecidos, más de 11.000 heridos y decenas de miles de desaparecidos bajo los escombros.

Un rescatista observa escombros en una zona afectada por los terremotos, en Catia La Mar (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R / Ronald Peña R / EFE
La emergencia ha provocado el colapso de edificaciones y servicios básicos en regiones críticas como La Guaira y Caracas, lo que ha desencadenado una movilización internacional, liderada por la ONU y más de 30 países, para asistir a cerca de medio millón de personas desplazadas. Sin embargo, las labores de rescate y la distribución de la ayuda humanitaria afrontan severas dificultades logísticas y tensiones institucionales. Esta situación agrava la profunda vulnerabilidad económica, las restricciones en las telecomunicaciones y la devaluación monetaria que el país ya arrastraba a las puertas de 2026.
Fue precisamente para analizar las implicaciones de esta tragedia que la Asociación AIRE Canarias y el Instituto Intercultural Canario reunieron a especialistas en acción humanitaria y emergencias psicosociales, entre ellos José Reyes Remedios. El encuentro sirvió para analizar el impacto del terremoto más allá de sus efectos materiales, abordando la gestión emocional de la crisis, los mecanismos de respuesta y las formas más seguras y eficaces de canalizar la ayuda desde el exterior.
Después del rescate llega la recuperación
Pese a la gravedad de la situación, el delegado internacional insiste en que la emergencia no termina con las labores de rescate. "Después del impacto viene la respuesta. Esa es la fase en la que ahora mismo se encuentra Venezuela". A partir de ahí llegará la recuperación y, posteriormente, la rehabilitación del país. Un proceso que, según defiende, "debe aprovecharse para reforzar la prevención frente a futuros desastres".

A la izquierda, ambos miembros de la Asociación AIRE Canarias; a la derecha, y sobre el público, el viceconsejero de Acción Exterior y la directora general de Relaciones Exteriores del Gobierno de Canarias / Andrés Gutiérrez
Por su parte, esta prevención, sumada a la mitigación y a la preparación necesaria, son las herramientas que permiten reducir el impacto de una catástrofe antes de que suceda. En ese sentido, recuerda que los países de Centroamérica y el Caribe llevan décadas trabajando bajo este modelo y han invertido importantes recursos para responder a terremotos, huracanes y otros fenómenos extremos. "Con respecto a Canarias, nos llevan muchos años de ventaja", asegura, aunque reconoce que el Archipiélago "se está poniendo al día" con nuevas estructuras y una mayor apuesta por la formación ante riesgos naturales. Por ejemplo, se ha implantado la formación obligatoria ante riesgos naturales en todo su sistema educativo y los consorcios se están reforzando con técnicos altamente especializados en planificación y autoprotección, a la vez que integran nuevas tecnologías de alerta temprana masiva, como el sistema ES-Alert.
¿Cómo ayudar?
Por ende, la solidaridad es una de las primeras reacciones tras una catástrofe, pero Reyes insiste en que ayudar no siempre significa hacerlo bien, "tiene que responder a necesidades reales". A su criterio, enviar alimentos, ropa o cualquier otro material sin conocer qué requiere realmente la población puede resultar contraproducente. "La espontaneidad puede causar daño", afirma, ya que este tipo de envíos no solo pueden saturar los canales de distribución de la ayuda, sino también perjudicar la recuperación económica de las comunidades afectadas.
De igual forma, "estamos compitiendo logísticamente con la respuesta humanitaria", señala, al explicar que un camión cargado con productos que todavía no se necesitan puede impedir el transporte de hospitales de campaña o material sanitario. Por ello, defiende que la forma más eficaz de ayudar pasa por canalizar las donaciones a través de organizaciones con experiencia y esperar a que exista una evaluación de las necesidades sobre el terreno. "Es preferible que recaudemos dinero, lo guardemos y, dentro de cinco meses, lo utilicemos cuando realmente haga falta. Será mucho más útil", en una idea que, resume, debería guiar cualquier respuesta solidaria.
Y es precisamente ahí, desde el punto de vista del especialista, donde comienza el verdadero reto: "Venezuela va a salir adelante y estoy seguro de que saldrá fortalecida, cueste lo que cueste". Los próximos días serán determinantes para salvar vidas, pero los próximos meses lo serán para reconstruir el país. De cómo se afronte esa reconstrucción dependerá que la tragedia deje únicamente destrucción o, también, la oportunidad de abrir una nueva etapa para todos los venezolanos.
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