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Discurso ante el Partido Laborista

Starmer se aferra al cargo pese a la presión de los suyos para que dimita: "Les demostraré que están equivocados"

El primer ministro británico critica los errores del Brexit y propone devolver al Reino Unido al "corazón de Europa" en un discurso destinado a los diputados de su partido tras la debacle electoral del pasado jueves

El primer ministro británico, Keir Starmer, durante el discurso que ha ofrecido este lunes.

El primer ministro británico, Keir Starmer, durante el discurso que ha ofrecido este lunes. / JAMES MANNING / DPA / EUROPA PRESS

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Lucas Font

Lucas Font

Londres

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha prometido dar batalla y ha insistido en que no piensa dejar el cargo a pesar de las crecientes presiones de los suyos para que dimita tras la debacle en las elecciones locales y regionales del pasado jueves. El líder laborista ha tratado de convencer a los diputados de su partido con un discurso centrado en la mejora de las condiciones de vida de los británicos —golpeados por el aumento de los precios y por el deterioro de los servicios públicos— y en un mayor acercamiento a la Unión Europea. Sus palabras, sin embargo, no han servido para satisfacer a los más críticos con su gestión al frente del Gobierno.

"Sé que mucha gente está frustrada con el estado del país, con la política y también conmigo. Sé que hay personas que dudan de mí, pero tengo que demostrarles que están equivocados y voy a hacerlo", ha asegurado el primer ministro, quien ha vuelto a asumir la responsabilidad por la derrota pero ha remarcado, al mismo tiempo, que no dejará el cargo para no sumir al país en el "caos". "Del mismo modo que asumo la responsabilidad de los resultados, también asumo la responsabilidad de hacer realidad el cambio que prometimos. Por una Gran Bretaña más fuerte y más justa", ha añadido. 

Starmer ha alertado sobre los riesgos de caer en la inestabilidad política en un momento de gran incertidumbre en el plano internacional y en pleno ascenso de los populismos en el Reino Unido. El primer ministro ha sido especialmente duro con el partido ultra Reform UK —el gran triunfador de los comicios la semana pasada— y con su líder, Nigel Farage, al que ha acusado de defender un Brexit que ha sido contraproducente para el país. "[Farage] dijo que [el Brexit] nos haría más ricos, pero nos ha empobrecido. Dijo que reduciría la inmigración, pero se ha disparado. Dijo que nos daría más seguridad, pero nos ha debilitado. No es solo un estafador, es un oportunista", ha asegurado.

Acercamiento a la UE

Starmer ha apostado por reforzar los lazos con la Unión Europea y ha apuntado a la inminente finalización de un acuerdo de movilidad juvenil que permitirá a los jóvenes británicos estudiar y trabajar en la UE durante un tiempo determinado, y viceversa. Su principal objetivo es cerrar nuevos acuerdos en materia comercial y de defensa con Bruselas en la cumbre bilateral de este verano, aunque por ahora no está claro qué medidas concretas saldrán de este encuentro ni si está valorando un regreso al mercado único o a la unión aduanera.

Además de un mayor acercamiento a la UE, el primer ministro ha lanzado un guiño al ala izquierda de su partido anunciando la nacionalización de la industria del acero y la prohibición a la entrada de grupos de extrema derecha al Reino Unido, los cuales pretendían acudir a una manifestación este sábado en Londres.

Rebelión interna

Starmer ha evitado anunciar grandes cambios en el rumbo de su Gobierno y tampoco parece estar valorando una reorganización de su gabinete. Algo que podría ser insuficiente para los cerca de 60 diputados laboristas —casi un 15% del total— que ya le han pedido públicamente que dimita o que fije un plazo para su marcha. La diputada Catherine West ha enviado una carta a sus compañeros este lunes con el objetivo de recabar apoyos para forzar la salida del primer ministro y para elegir un nuevo líder el próximo septiembre. "He escuchado el discurso del primer ministro esta mañana. Acojo con satisfacción el nuevo impulso y las nuevas ideas. Sin embargo, he llegado a la conclusión, a mi pesar, de que el discurso de esta mañana ha sido insuficiente y ha llegado demasiado tarde", ha asegurado en la misiva.

Por ahora, ni la exviceprimera ministra Angela Rayner ni el ministro de Sanidad, Wes Streeting —dos de los nombres que más han sonado para reemplazar al primer ministro— han lanzado su candidatura. Los dos necesitarían el apoyo de al menos 81 diputados de su partido para que esta salga adelante y, aunque podrían sumar los apoyos suficientes para iniciar el proceso, no está claro que consigan ganar a su líder en una contienda en la que también participaría la militancia.

La opción que genera más consenso en las filas laboristas es la del actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham, pero antes tiene que hacerse con un escaño en la Cámara de los Comunes, un proceso que llevará previsiblemente meses y que necesita la aprobación del órgano ejecutivo del partido, controlado por Starmer. El primer ministro ha evitado aclarar si autorizaría una candidatura de Burnham para optar a un asiento en el Parlamento, consciente de que esta decisión podría suponer el fin de su liderazgo. Todo apunta, sin embargo, a que la presión para que lo haga irá en aumento en las próximas horas.

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