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Un año después

Milei formaliza la salida de Argentina de la OMS

El Gobierno de ultraderecha ha decidido alinearse con la política sanitaria de Donald Trump en medio de fuertes críticas internas

El presidente de Argentina, Javier Milei.

El presidente de Argentina, Javier Milei. / EFE

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Buenos Aires

El Gobierno de Javier Milei formalizó este martes la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte de su completo alineamiento con la administración de Donald Trump. "Hoy se hace efectivo el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al cumplirse un año de la notificación formal realizada por nuestro país", anunció el canciller argentino, Pablo Quirno, a través de su perfil en la red social X.

La OMS fue creada en 1948 para coordinar la respuesta ante emergencias sanitarias globales. Días atrás, EEUU había dado el portazo final. La medida adoptada por Buenos Aires provocó en su momento fuertes críticas internas por la pérdida de autonomía de este país y los peligros que se desprenden de este abandono. Argentina, dijo no obstante Quirno, "continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias".

El ultraderechista tomó la decisión salir de la entidad global como parte de su prédica ante vacunas y como un ajuste de cuentas con lo que sucedió durante la pandemia cuando arreciaba el covid-19. "Las cuarentenas provocaron una de las mayores catástrofes económicas de la historia mundial y, acorde al Estatuto de Roma de 1998, el modelo de cuarentena podría catalogarse como un delito de lesa humanidad. En nuestro país, la OMS respaldó a un gobierno (del peronista Alberto Fernández) que dejó a los niños fuera de la escuela, a cientos de miles de trabajadores sin ingresos, llevó a comercios y pymes a la quiebra y, aun así, nos costó 130.000 vidas". Para el anarco capitalista, las "evidencias" han mostrado la ineficacia de las "recetas de la OMS" que, en medio de la catástrofe "confirmó su inflexibilidad para cambiar su enfoque y, lejos de admitir errores, elige continuar asumiendo competencias que no le corresponden y limitando la soberanía de los países".

Críticas

"Es un acto de ignorancia enorme. No hay una sola organización o experto en la Argentina que vaya a estar de acuerdo con esto", señaló en su momento Oscar Atienza, Doctor en Medicina y Magister en Salud Pública. Esas ideas fueron repetias por distintos profesionales. El país, se advirtió, quedría al margen del asesoramiento de equipos técnicos ante catástrofes. El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), el organismo que coordina y fiscaliza las actividades de donación y trasplante de órganos, tejidos y células, así como el Insituto Malbrán, un laboratorio estatal de prestigio regional, perderán estatus internacional. Adolfo Rubinstein, exministro de Salud de la Nación, dijo al diario La Nación que salir de la OMS implica quedar afuera de las acciones coordinadas y las innovaciones, así como ser parte de la agenda sanitaria mundial "con alguna influencia mínima".

La política en ese ámbito del Gobierno está marcada a nivel nacional por distintos escándalos: las muertes por fentanilo debido a la falta de control, la disolución de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) en medio de negociados millonarios con la compra de medicamentos, los conflictos en los principales hospitales del país por la pérdida de financiamiento y los efectos de una creciente desnutrición infantil. A mediados de 2025, siete de cada 10 niños argentinos presentan problemas por una mala alimentación.

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