Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Violencia y racismo en EEUU

Agentes migratorios disparan a dos personas más en las redadas ordenadas por Trump en Portland

Las autoridades aumentan el despliegue de fuerzas del orden para aumentar la represión en ciudades demócratas

Manifestantes se reúnen durante una concentración en apoyo a Renee Good, el jueves 8 de enero de 2026, en Minneapolis, después de que un agente del ICE le disparara mortalmente el día anterior

Manifestantes se reúnen durante una concentración en apoyo a Renee Good, el jueves 8 de enero de 2026, en Minneapolis, después de que un agente del ICE le disparara mortalmente el día anterior / AP/Adam Bettcher

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona

La represión de Donald Trump escala en las calles de las ciudades progresistas de Estados Unidos con agentes federales disparando a matar, y un balance de un muerto y dos heridos de bala en solo dos días en redadas contra migrantes. Todo empezó con el disparo mortal a una mujer que fue abatida dentro de su coche, en un control de tráfico en la ciudad demócrata de Mineápolis, en el estado de Minnesota, en la región norteña de los grandes lagos. Apenas un día después, el jueves, dos personas más recibieron disparos que les dejaron en un estado grave, en Oregón, bastión de izquierdas en la costa oeste, como la vecina California.

Esta escalada de violencia ha dado lugar a más protestas, a pesar de que la Administración Trump intenta que todo quede a la sombra de la política internacional, con la intervención militar en Venezuela y detención de Nicolás Maduro. Las marchas y vigilias se han sucedido en todo el país, desde Washington a Houston o Filadelfia, en un movimiento que evoca el recuerdo del asesinato de George Floyd en 2020, también en Minneapolis.

Las redadas, cada vez mayores, en más ciudades, y más represivas, han alimentado el temor de la comunidad migrante y la indignación ciudadana en los reductos progresistas en los que Trump se ceba, y donde los residentes no solo han salido a la calle a protestar, sino que han organizado cadenas humanas para proteger a sus vecinos. Tanto en Portland como en Mineápolis, las autoridades estatales y municipales han reaccionado con dureza: han puesto en duda la versión del Gobierno que alega autodefensa y han reclamado la retirada inmediata de los agentes desplegados.

Protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), cerca de la Casa Blanca, tras el fatal tiroteo de una mujer por parte de un agente de dicho servicio en Minneapolis, el jueves 8 de enero de 2026, en Washington

Protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), cerca de la Casa Blanca, tras el fatal tiroteo de una mujer por parte de un agente de dicho servicio en Minneapolis, el jueves 8 de enero de 2026, en Washington / AP Photo /Rod Lamkey, Jr.

Versión oficial disputada

La policía de Portland informó de que los agentes acudieron por un aviso por un tiroteo en las inmediaciones del campus del hospital Adventista, en el este de la ciudad. Poco después, recibieron otra llamada, a varios kilómetros de distancia, de un hombre herido que pedía ayuda. Allí encontraron a un hombre y una mujer con heridas de bala. Ambos fueron trasladados al hospital, donde murieron.

Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los agentes federales enviados por Trump habían detenido un vehículo que sospechaban que estaba en situación irregular y que podía tener vínculos con una "banda venezolana". La versión oficial sostiene que los disparos se produjeron cuando el conductor intentó atropellar a los agentes durante el control. "Temiendo por su vida, uno de los agentes realizó un disparo defensivo", aseguró una portavoz del DHS. Horas más tarde, el mismo departamento compartió en sus redes sociales las fotografías de los dos heridos, los identificó como Luis David Nico Moncada y Yorlenys Betzabeth Zambrano Contreras, venezolanos en situación irregular en EEUU, e insistió en vincularlos con la banda transnacional Tren de Aragua, surgida en una cárcel de Venezuela.

Esa explicación ha sido puesta en duda desde el primer momento por las autoridades locales. El alcalde de Portland, Keith Wilson, afirmó que la confianza en el relato federal está seriamente erosionada. "Hubo un tiempo en que podíamos aceptar su palabra. Ese tiempo ya pasó", dijo en una comparecencia pública. El jefe de la policía local, Bob Day, confirmó que se trata de una investigación federal, liderada por el FBI, lo que ha reavivado el debate sobre la falta de control local en este tipo de incidentes.

Testigos presenciales aportaron versiones que añaden complejidad al relato de los agentes federales. Uno de ellos explicó al diario local 'The Oregonian' que vio a varios agentes federales seguir a una camioneta Toyota hasta el aparcamiento de un edificio médico e intentar bloquearla. El vehículo habría maniobrado varias veces antes de huir del lugar, momento en el que se produjeron los disparos.

Protestas reforzadas

La reacción política en Oregón fue inmediata. La congresista demócrata Maxine Dexter, que además es médico, confirmó que las víctimas habían llegado con vida al hospital, aunque su estado era grave, y exigió que el ICE suspenda sus operaciones en la ciudad. "Solo han traído terror, caos y crueldad a nuestras comunidades", denunció, acusando a la administración Trump de utilizar la violencia como herramienta de control.

El propio alcalde Wilson respaldó esa petición y advirtió del riesgo de normalizar la presencia de agentes "militarizados" en la ciudad. "Portland no es un campo de entrenamiento", afirmó, reclamando una pausa de las operaciones hasta que se complete una investigación independiente.

Lejos de aplacar las protestas, estas se han reavivado. Decenas de manifestantes se concentraron frente al ayuntamiento y ante una instalación del ICE en el sur de la ciudad, coreando consignas como "Abolamos ICE". La policía realizó seis detenciones al desalojar a los concentrados, en un ambiente que recordó a las protestas que se produjeron durante todo el año pasado contra un centro de procesamiento migratorio.

La sombra de George Floyd

El tiroteo de Portland se produjo cuando Mineápolis vivía su segunda noche consecutiva de protestas por la muerte de Renee Nicole Good, de 37 años, abatida por una agente del ICE durante un control de tráfico. El Gobierno federal sostiene que el agente actuó en defensa propia, calificando lo ocurrido como un "acto de terrorismo doméstico". Sin embargo, vídeos grabados por testigos y difundidos ampliamente en redes sociales muestran a la mujer intentando abandonar el lugar con su vehículo, sin dirigirse contra los agentes.

La gestión del caso ha abierto una brecha institucional. El FBI asumió la investigación y revocó el acceso de las autoridades estatales, una decisión que el gobernador de Minnesota, Tim Walz (que fue candidato a la vicepresidencia junto con Kamala Harris) ha criticado abiertamente. "El estado debe formar parte de esta investigación", reclamó, mientras el Gobierno federal insiste en que se trata de una cuestión de jurisdicción.

En Mineápolis, la muerte de Good sucedió a apenas pocas manzanas del lugar de donde la policía asesinó a George Floyd en plena pandemia, desatando una ola de solidaridad internacional. El despliegue de la Guardia Nacional busca ahora contener unas movilizaciones que puedan replicar el alcance que tuvieron entonces.

Mientras la Administración Trump defiende su ofensiva migratoria como eje central de su agenda, los episodios de Mineápolis y Portland refuerzan la percepción de un país cada vez más fracturado, donde la aplicación de la ley migratoria se ha convertido en un nuevo frente de conflicto político y social.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents