Visita de Estado
Carlos III despliega en Windsor todo el boato de la monarquía británica para encandilar a Trump
Hasta 1.300 soldados de las fuerzas armadas han participado en la recepción oficial al líder estadounidense, una cifra sin precedentes en una visita de este tipo

Carlos III recibe a Trump en Windsor, en imágenes / Eddie Mulholland/Daily Telegraph / DPA
Si hay una forma de encandilar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es con un buen despliegue de pompa, parafernalia y de halagos efusivos. Y si ese despliegue viene de parte de la familia real británica, aún mejor. El líder republicano y su esposa, Melania, han sido recibidos con todos los honores en el castillo de Windsor este miércoles por el rey Carlos III y la reina Camila como parte de su segunda visita de Estado al Reino Unido. Una visita preparada con todo lujo de detalle por el primer ministro, Keir Starmer, quien pretende reforzar la "relación especial" entre los dos países y captar inversiones multimillonarias en un momento delicado para la economía británica.
Hasta 1.300 soldados de las fuerzas armadas y 120 caballos han participado en la recepción oficial al líder estadounidense, una cifra sin precedentes en una visita de este tipo. Trump y Carlos III han presidido un desfile en carruaje por las inmediaciones del castillo, además de asistir a un saludo militar y a una histórica ceremonia en la que han participado músicos de los dos países. El presidente estadounidense también ha tenido tiempo para rendir homenaje a la tumba de la reina Isabel II, con quien presidió su primera visita de Estado en 2019, antes de asistir a un solemne banquete de Estado junto a los máximos representantes de los dos países.
Despliegue diplomático
La casa real británica ha puesto toda la carne en el asador en su recepción al líder estadounidense, un admirador declarado de la realeza. Prueba de la importancia de esta cita ha sido la presencia de los miembros más destacados de la familia real a pesar de los problemas de salud que han limitado su presencia en actos oficiales en los últimos meses. Carlos III sigue bajo tratamiento por el cáncer que padece y la princesa de Gales, Kate Middleton, está volviendo de forma gradual a su actividad pública tras confirmar el fin de las sesiones de quimioterapia. También la reina Camila ha participado en la recepción, a pesar de que canceló su presencia en el funeral de la duquesa de Kent el día anterior debido a una sinusitis aguda.
Todo con el objetivo de facilitar unas relaciones bilaterales con Estados Unidos que son prioritarias para Starmer. A pesar de las diferencias ideológicas entre las dos administraciones, el primer ministro británico ha optado por mantener una posición menos dura con Trump que otros países, incluidos los de la Unión Europea, algo que le permitió ser de los primeros líderes internacionales en alcanzar un acuerdo para reducir los aranceles. La admiración de Trump por los 'royals' ha sido un as en la manga para Starmer y una forma de facilitar nuevos pactos e inversiones, especialmente en ámbitos como la energía y el desarrollo tecnológico, a pocas horas de su encuentro con el presidente estadounidense este jueves.
Captación de inversiones
Parte del esfuerzo diplomático se ha traducido en las inversiones de cerca de 31.000 millones de libras esterlinas (unos 36.000 millones de euros) por parte de compañías como Microsoft, Nvidia, Google y OpenAI, acordadas en el marco de la visita, para impulsar la construcción de centros de datos, la fabricación de chips informáticos y el desarrollo de ordenadores cuánticos para proyectos de investigación científica. Algunos medios británicos apuntan a que, a cambio, el Gobierno estaría dispuesto a eliminar el impuesto por servicios digitales o a modificar las leyes sobre derechos de autor, algo que podría provocar nuevas tensiones internas en el Partido Laborista.
A pesar de que Trump no genera simpatías entre la gran mayoría de los británicos —sólo un 16% de la población tiene una opinión positiva sobre él, frente a un 70% que tiene una opinión negativa, según YouGov—, Starmer ha defendido que la colaboración con la Administración estadounidense y con las empresas tecnológicas es el camino correcto para alcanzar cuanto antes el crecimiento económico y para mejorar la eficiencia de las administraciones públicas, ahorrando dinero a los contribuyentes. La visita del republicano, engrasada con la pompa real de este miércoles, ha permitido dar un paso importante en la captación de nuevas inversiones; falta por ver si esto será suficiente para reforzar la imagen de un primer ministro en horas bajas.
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