Aumento importante del número de niños y niñas ingresados por sarampión en los hospitales de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Yemen en los últimos tres años. En el primer semestre de 2023, la cifra de pacientes recibidos en las instalaciones apoyadas por la organización humanitaria asciende a casi 4.000 casos, casi el triple que en todo 2022. Teniendo en cuenta el impacto de casi nueve años de conflicto y las dificultades económicas que asolan el país, lo que ven los equipos de MSF "es, probablemente, la punta del iceberg".

En 2022, la organización dio la voz de alarma sobre el aumento de la desnutrición infantil en este país, una situación que agrava otras enfermedades. La desnutrición debilita el sistema inmunológico, haciendo que niños y niñas, especialmente aquellos que no están vacunados, sean aún más susceptibles de morir a causa del sarampión, detalla MSF que, incide, en la falta de atención sanitaria básica y las precarias condiciones económicas de la población yemení.

El sarampión es una infección vírica muy contagiosa que puede propagarse fácilmente en comunidades densamente pobladas

El sarampión es una infección vírica muy contagiosa que puede propagarse fácilmente en comunidades densamente pobladas. Afecta sobre todo a menores de cinco años y es especialmente peligrosa para los que padecen enfermedades subyacentes o complicaciones. Aunque es una enfermedad potencialmente mortal, se puede prevenir mediante la vacunación, apunta MSF.

Llevar a los niños al hospital

Las dificultades económicas, alimentadas por el conflicto, hacen que a los habitantes de zonas remotas les resulte extremadamente difícil sufragar el combustible o el transporte para llevar a sus hijos al hospital. La ausencia de campañas de vacunación y de instalaciones sanitarias generales asequibles en el país acentúan el problema y obliga a la población a desplazarse más lejos para obtener el tratamiento necesario, describe Médicos sin Fronteras.

La consecuencia es que los pacientes suelen llegar a los hospitales apoyados por MSF "con complicaciones, incluido el sarampión en fase avanzada; complicaciones que podrían evitarse con cuidados preventivos como la vacunación o con un tratamiento médico a tiempo", se señala. Como prueba del deterioro, este año los equipos de MSF han observado "un enorme aumento" de la prevalencia de la enfermedad en sus clínicas.

Más presión sobre los centros

"En 2020, vimos que el número de pacientes con sarampión en nuestras clínicas pasó de 731 en 2019, a sólo 77. Podríamos atribuirlo a la campaña de vacunación masiva llevada a cabo en 2019", explica Isaac Alcalde, coordinador general de MSF en Yemen. Sin embargo, apunta, las limitadas actividades de vacunación en los años posteriores y los desafíos en materia de acceso a los servicios de atención médica "probablemente sesgaron estos números, y en 2021 recibimos 762 pacientes con sarampión".

El coordinador general de MSF en Yemen insiste: "No se puede ignorar el dramático aumento que hemos visto este año: el número de casos casi se ha triplicado, acercándose a los 4.000, lo que aumenta la presión sobre unas instalaciones médicas que ya están sobrecargadas. No estamos hablando solo de cifras: son vidas de niños".