Los países del sur de Europa, comandados por España, quieren que la Comisión Europea modifique drásticamente su propuesta inicial para topar el precio del gas. No sólo para bajar el fijo máximo de 275 euros por megavatio hora (MWh) propuesto por Bruselas el mes pasado, también para que ese tope sea móvil, y se adapte de forma eficiente a las condiciones de mercado. En Alicante, en una cumbre presidida por Pedro Sánchez, los nueve países del grupo del Mediterráneo EU-Med9 han firmado una declaración conjunta que pide una reforma en ese sentido.

Los países mediterráneos consideran esencial adoptar medidas para “limitar la volatilidad de los precios” del gas, así como “acelerar una reforma en profundidad” del actual diseño del mercado de la electricidad para que se “desacople” del precio del gas natural. Todo ello, con el objetivo de minimizar el impacto de los precios de la energía “de forma urgente”. Los precios de la energía empezaron a subir antes de la invasión rusa de Ucrania y se han disparado desde entonces. Para ello, piden al Consejo Europeo que ponga en marcha un tope “basado en el mercado” de forma efectiva, que garantice la competitividad industrial y la seguridad en el suministro. 

Van más allá: solicitan que se implemente de forma rápida un sistema de compras conjuntas de gas “para utilizar nuestro poder de compra [el de la UE] para bajar los precios”, según se lee en la declaración conjunta firmada este viernes por España, Francia, Italia, Grecia, Portugal, Croacia, Eslovenia, Malta y Chipre (países del EU-Med9).

En ese sentido, el presidente del Gobierno español y anfitrión de la cumbre, Pedro Sánchez, confía en que la Unión Europea pueda acordar ese tope al precio del gas "dinámico", porque la propuesta actual “necesita ajustes”. Los ministros de Energía de los Veintisiete se reunirán el próximo 13 de diciembre para debatir este asunto, y dos días después hará lo propio el Consejo Europeo, el órgano de decisión con los jefes de Estado y de Gobierno de los estados comunitarios.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha resaltado que se ha llegado en la cita a una “convergencia” de criterios en temas como el energético para encontrar una fórmula de tope del gas que luche contra la especulación en los mercados energéticos, singularmente en los mercados mayoristas del gas natural.

El tope dinámico, según la propuesta española, se basaría en una media del precio del gas natural licuado y un plus de precio por determinar. Otros países, como Grecia, han sugerido que el valor sea parcialmente dinámico (el 25%) y en parte fijo (75%).

La idea propuesta por la Comisión Europea es la de un límite que se pondría en marcha cuando el precio de mercado llegara los 275 euros por megavatio hora durante dos semanas, siempre que fuera 58 euros superior a la referencia del gas natural licuado durante 10 días. España ha apuntado que, con ese diseño, el tope del gas prácticamente nunca se pondría en marcha. Según adelantaron Reuters y Bloomberg, la presidencia europea de turno en manos de la República Checa prepara una propuesta para plantear un tope de 220 euros por MWh.

Fondos de emergencia para futuras crisis

Los nueve países del EU-Med9 se han conjurado también para pedir a Bruselas que reforme las reglas fiscales de tal forma que sean flexibles para afrontar futuras crisis económicas. Italia, Portugal y España han ensalzado la gestión de la crisis económica actual provocada por la invasión de Ucrania, y la anterior, tras la llegada del covid, y ello en oposición a los fallos cometidos tras el desplome del sistema financiero en 2008, cuando se impusieron las medidas de austeridad a cualquier coste.

El primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, ha pedido que se ponga en marcha un fondo común de emergencia, un “instrumento permanente de inversión”, que sirva de elemento “estabilizador macroeconómico permanente” para garantizar la autonomía de la Unión Europea. Inversiones estratégicas en transición energética o digitalización, además de defensa o inteligencia artificial. 

Los países del sur de Europa, que representan a cerca de la mitad de la población y del PIB de la Unión Europea, han reivindicado su voz dentro de la Unión. “Nosotros, los países del sur de la UE, aspiramos a promover respuestas europeas a los grandes retos que tenemos por delante”, se lee en la declaración conjunta. Pedro Sánchez ha incidido en que este grupo debe “construir la agenda europea”, y así se lo ha trasladado a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, presente en la cita.

Han pedido que las normas fiscales en la UE permitan una reducción realista y gradual de la deuda, a un ritmo adaptado a cada estado miembro, al tiempo que se mantiene el objetivo de unas finanzas sólidas. A finales del año que viene termina la moratoria de Bruselas a los límites de déficit, una excepción lanzada para ayudar a capear la crisis del covid y la derivada de la invasión de Ucrania. 

Corredores energéticos

Francia, España y Portugal se han congratulado del proyecto, que han presentado horas antes, para crear un corredor de hidrógeno verde. El H2Med conectará a finales de la década la Península ibérica con Francia, a través de una tubería terrestre entre Portugal y España y otra submarina desde Barcelona hasta Marsella.

En este sentido, el el vicepresidente italiano, Antonio Tajani (que sustituía a Giorgia Meloni, indispuesta con gripe) ha querido resaltar que su país también quiere ser un "hub" para resolver la situación energética. Poco antes, Ursula von der Leyen había bendecido el proyecto H2Med aventurando que permitirá que la Península se convierta en un centro energético global.